jueves, 29 de enero de 2009

Un año de blog

¡Se me pasó!
Entre las dudas, los juicios, las hormonas, los viajes, los nervios, la exposición, los tocados, la cabeza, el facebook, los libros, el corazón, las gatas, los planos...entre los abrazos- rotos, partidos, en serie, únicos- y los besos que robé y aún no he devuelto se me había pasado celebrar que he roto el maleficio: adiós al bloqueo.
Después de un año de blog ya no me paralizo ante la pantalla en blanco.
Gracias a mis terapeutas, por lo leído.

miércoles, 28 de enero de 2009

Corrientes circulares en los premios


(Nombre comercial: Fluidín codeína.
Sustancia activa: Codeína
Grupo: Analgésico narcótico.
Subgrupo Terapeutico: Antitusigeno asociado con otras sustancias.)
Sucedió en primavera en una ciudad que solo conocía dos estaciones: el verano y el invierno. Durante nueve meses las calles eran pasadizos hacia el círculo polar ártico y el resto del año inmensos desiertos poblados de césped amarillo. Sin embargo, en aquella ocasión las medianas de las avenidas se llenaron de tulipanes y el aire favorecía el despiste. En primavera es más difícil estudiar, me decía yo y así celebraba una excusa.Tal vez por eso envié mi solicitud para ser jurado de un premio literario que organizaba una revista femenina. Si la vida iba a transcurrir entre tertulias, lo mejor era encontrar un sitio en las que me interesaran. Entonces aún se mandaban los escritos a mano y por correo, así que desde la oficina principal envié mi crítica sobre una novela de Carmen Martín Gaite y para echar el anzuelo bordé dos metáforas con punto de cruz. Dos semanas más tarde me confirmaron que había sido elegida, me regalaron los tres libros sobre los que debía emitir mi juicio y me convocaron en un bonito hotel de la ciudad. Redondo: ya no podía estudiar financiero. Tenía en mis manos una milésima parte de un premio literario.
He de confesar que no conocía a ninguno de los escritores hasta entonces (después me los he encontrado en revistas y suplementos) y que la sinopsis de sus obras me desanimaron bastante. Había una novela realista de un autor local- yo le identificaba con la torre, blanca o negra, del ajedrez- que describía como si emitiera un control de calidad la comida que se ingería en el norte del país y que yo, entre náusea y siesta, no pude acabar: se me atragantaban las palabras como manitas de cerdo. Le seguía una atrevida historia sobre la marginalidad madrileña que firmaba un escritor criado entre linotipos, tintas y correcciones de primeras- el peón negro- rápida, con escenas de sexo descarnado y muy cinematográfica. Y por último una colección de cuentos que era un collar de azabache: precioso, especial y para ir observándolo con detenimiento. Su autor es un escritor de escritores, el alfil blanco.
Con remordimientos por no haberme acabado la primera de las tres obras elegí la última, que aún releo de vez en cuando. Invité a dos amigas mías a que me acompañaran a la fiesta y me maqueé como si fuera una señora de cincuenta y muchos: era un época difícil y un lugar complicado. Se salía de copas con el traje de chaqueta, los labios rojos y unos tacones que no querían serlo. Cuando ví a mis compañeras del jurado eché a volar los tópicos: había una abogada de postín, con un vestido de líneas sobrias y diseño de firma, sin mucho maquillaje y un toque Sybilla en el rostro; una funcionaria de la Diputación ávida de lecturas y entretenimientos, que tendría mi edad ahora, y que se había pasado media tarde arreglándose un flequillo con caída libre y pendiente de pista negra. Esas eran las dos que más recuerdo porque seguimos juntas el resto de la noche. En la mesa, durante el acto, no hablaron mucho: medían sus palabras y no confesaban su voto, parecía q entre el jurado también se participaba en una competición. Yo me desaclifiqué en el segundo número dos al confesar que no había leído uno de los libros.Me miraron con desdén y así me relajé.No soporto las carreras.
Los escritores estaban sentados en un escenario improvisado para la ocasión. La torre blanca resoplaba o hiperventilaba, aún no lo sé. Parecía que acababan de quitarle la barra del bar del codo derecho. En lugar de agua debían haberle servido un chato de vino. El peón negro, sobre sus botas de tacón cubano y vestido de cocodrilodundee (no estaba tan lejos la película) dibujaba y de vez en cuando miraba al público: el muy cabrón estaba haciendo nuestras caricaturas. Yo le pedí luego la mía y aún la conservo porque me hace mucha gracia: soy la imagen viva de Monica Lewinsky. En un extremo el más escritor de los tres- si es que en la literatura hay grados- se escondía tras el micrófono, como si quisiera desaparecer y cuando escuchó su nombre como triunfador de la feria, casi se pone a llorar del susto. No tenía palabras, pero no las tenía de verdad: debía haberse guardado unas pocas en los bolsillos de la americana vainilla, digo yo, por si acaso ganaba. Que lo suyo era decir algo, no atragantarse con susto.
Desde el momento en que se hizo público el nombre del ganador la noche se desbarató. El escritor local tomó el micro y dijo que aquello era una farsa- como todos los premios- que su novela era un novelón y las de sus compañeros casi una mierda, que estaba hasta las narices de que le hicieran perder el tiempo con gilipolleces como esta y que no, que él no estaba de acuerdo. Dos críticos de apellidos ilustres intentaron calmarle pero en cuanto nos fuimos del cóctel del hotel y nos dirigimos a la zona de copas, se fue corriendo y gritando como una exhalación. Sé que sobrevivió al desaire y que sigue escribiendo.Yo ya no me he atrevido a leerle nunca más, por si me mareo.
Entre gin-tonics y tragos de ron el peón negro nos habló de su vida y era mucho más divertido escucharle que leerle. Se sabía todos los cotilleos del mundillo literario y todos los escritores famosos eran sus más mejores amigos, aunque hiciera algún tiempo que no los viera. Él fue quien nos adelantó el romance de Almudena Grandes con Luis García Montero, que me tuvo a mí esperanzada durante años. Si la Grandes con su sobrepeso había encontrado la felicidad a mí aún me quedaba alguna expectativa. Qué absurda era yo en aquella época.
Los bares cerraban pronto y las botas de tacón cubano no estaban decididas a parar. Un grupo más reducido regresamos al hotel para tomar champán en la cafetería- ahora me doy cuenta de nuestra ingenuidad- y antes de llegar a la entrada una lectora-jurado ya había desaparecido acompañada de un publicista. La literatura devora, nunca lo había créído, pero es verdad. En recepción nos dijeron que no servían nada, pero que los señores alfil y el resto del grupo nos esperaban en la habitación...no sé, quinientos tres. Mis dos amigas y yo subimos como si fuera lo más natural del mundo, parecíamos ovejitas con lazo, bebebebebeeeee por la escalera.
Lo que siguió fue delirante y surrealista, aunque existan adjetivos mejores para describirlo. Nos sentamos donde pudimos, descorcharon un par de benjamines del minibar y el escritor premiado- ohohohoh- que tenía gripe y tos, por primera vez abrió la boca:
- Esta mañana...llovía. Era una lluvia gris, plomiza...de esas que no puedes quitarte de la gabardina...eso era lo que pensaba yo mientras esperaba un taxi, en mitad de una mañana que me condenaba al desahucio...o al viento y a la lluvia...
- O al tráfico- intervenía el peón negro, girándose para guiñarnos un ojo.
- No...al tráfico no...- el alfil seguia mirando un lugar que debía existir al otro lado de la nevera del minibar- ...me he subido al taxi...y le he pedido que me llevara hasta el aeropuerto...
De repente la lectora funcionaria y el crítico de un periódico nacional desaparecieron tras la puerta del baño y no les volvimos a ver: se los tragó el relato del ganador. Sus palabras eran trucos de magia. Tanto es así que a mí me despertaron del hechizo de las copas, los bares y la literatura y entonces me ví desde fuera, como si tuviera un viaje astral y saliera de mi cuerpo para sobrevolar la habitación. Desde el techo comprobé que aquella era una realidad absurda, me ví sentada en la butaca de una habitación de hotel, con dos amigas de tertulias del colegio mayor, escuchando las idas de pelota de un tipo con problemas de timidez, aguantando los chistes malos de un vividor y esperando no sé qué.¿Que se apareciera el fantasma de Don Ramón de Valle Inclán? Probablemente estuviera cerca, pero alguien más tuvo que tener la misma sensación que yo porque desde ese instante se precipitaron las cosas y nos quedamos sin luces y sin bohemia. Se acabó el champán y rechazamos las petacas de whisky, ginebra o ron. El ganador del premio sacó del bolsillo de su americana un bote de jarabe y nos ofreció una ronda de fluidín codeína:
- Es un opiáceo, probadlo...
Mis amigas se pusieron tensas en sus asientos. El vividor estrechó el cerco y propuso que nos dejáramos llevar para probar algunas de sus fantasías, trenzadas entre sábanas y eses. Se nos heló la sangre y el hotel se nos cayó encima. Antes de que se derramara el líquido rojo- opiáceo y antitusivo- de la codeína sobre la moqueta las tres habíamos salido corriendo del cuarto como si Dante nos hubiera bajado a los infiernos. Imagino que el alfil y el peón se fundieron en un abrazo metaforico, hiperbólico y perpetuo.
Yo ya no quise saber más. A la mañana siguiente miraba los lomos de mis libros con temor y bendecía las siglas de los impuestos. A los tres años me dí de alta como abogada. Mis amigas también viven entre leyes. Recuerdo que mi madre me preguntó al volver a casa cómo me había ido mi experiencia literaria:
- Es un mundo muy difícil , mamá.
- Entonces...- se le iluminó el rostro- ¿ya no quieres escribir?
- Preferiría no hacerlo- contesté.
Preferiría no hacerlo, sobretodo en primavera.

martes, 27 de enero de 2009

Eso es todo



"No es que me haya dejado, pero se comporta como si estuviera decidido a hacerlo.Intento llamarle por teléfono y cada vez me cuesta más conseguir hablar con él.No lo sé.
Sí, se lo prometo.
No, no haré ninguna tonteria, si es eso lo que está pensando.
¿Entonces qué está pensando?¿Qué piensa usted de mí?¿Me comprende? me parece muy bien, y se lo agradezco mucho, pero yo no necesito que intenten comprenderme.¿Por qué todos intentan comprenderme? Míreme, Andy, por favor, míreme.
Yo lo único que quiero es que me quieran.Solo eso.Así de sencillo.No quiero que me comprendan.Quiero que me quieran.
Que me quieran. Eso es todo."
"Autobiografía de Marilyn Monroe", Rafael Reig.

viernes, 23 de enero de 2009

Frivolités

Recién llegada de la exposición, contenta, por fín ha salido todo: el cuento, los grabados, la merienda y los nervios. Llego puntual, con Toni, sobre mis peeptoes de los muestrarios de Chueque que se pegan al pavimento demostrándome la importancia de la ley de la gravedad a cada paso. Me sorprende gratamente la merienda del ayuntamiento: hay una mesa de cumpleaños en la puerta. Yo llego con mis cuentecitos fotocopiados- soy una cutre, pero por culpa del final feliz o desgarrado he estado en vilo la última semana- y los dejo en la entrada. La sala está desierta. Solo han dejado una cámara en e centro de la estancia más amplia. Concluyo: Sonia se ha traído a su televisión. Meto tripa, recuerdo los trucos de Maty Tchey en sus cursos de oratoria y me dejo llevar por la dulzura de mi amiga que me lleva pregunta tras pregunta a mis lugares favoritos. Van llegando mis amigos, uno a uno, en parejas, con dudas...entran y yo como si fuera Isabel Preysler recibo. La frivolidad tiene que ser esto, hacer lo que te gusta y además poder cuidar a los que te quieren. Pilar- la artista- no deja de saludar ni una momento. Sus grabados están llenos de fuerza, tanta que les dan envidia a los pintores locales- jejejeje..- pero ella, como es demasiado honesta, se esconde tras sus cuadros. Me presentan a una señora ya mayor, coqueta, una delicia de mujer: Beatriz Guzmán, pintora y artífice del Museo de arte Moderno de Villafamés. Me habla con tanta delicadeza que me dan ganas de llevármela a casa y de ponerle una mantita tras invitarla a un chocolate con churros. Cuando desaparece me doy cuenta de que el cocktail ha volado, que ya no quedan canapé, coca de tomate, ni tortilla de patata...la frivolidad tiene que ser esto me repito. Esta sensación burbujeante de que la vida pasa y que es deliciosa.

jueves, 22 de enero de 2009

El baño de las diosas



El año pasado Pilar Edo me pidió que le escribiera algo para una exposición que preparaba para el Castillo de Peñíscola. A Pilar la conocía de hace más de diez años, excatamente de la época en que regresé de la universidad y me sentía marciana en Castellón. Los viernes por la tarde como no sabía a dónde ir me acercaba a su taller de enmarcación, en un callejon frente al convento de las Capuchinas y le compraba a Pilar postales de museos, sobretodo de cuadros de Klimt o Schiele, que eran los que entonces me fascinaban. También le compraba un papel de agua que hacía, precioso, y alguna libreta. Pero realmente si me acercaba hasta allí es porque me encantaba hablar con ella un rato sobre pintura, preguntarle acerca de grabados japoneses, comentar cuánto me impresionaban los cuadros de Frida Kahlo. Pilar vivía en otro mundo, con un ritmo distinto. Hablaba con suavidad, siempre sonreía, pero daba la impresión de ser tímida- pero a mí me gustaba sobretodo su naturalidad, esa forma tan sencilla de actuar que la situaba al margen de lo que es la gente típica de Castellón. De ahí que yo la bautizara como Pilar la hippie, aunque nunca me atreviera a confesárselo (bueno, se lo dije hace un para de meses y le encantó). Después de aquellos años ella empezó a hacer grabados y tuvo éxito: yo compré alguno y regalé un par, pero siempre que iba a la tienda la veía haciendo cosas nuevas. Sevillanas, geishas y meninas que apoyaba en las paredes de su callejón, pequeñas exposiciones al aire libre que las monjas cuidaban.
Así que cuando me pidió un texto me encantó la idea y le pasé un borrador de un fragmento. Le gustó bastante así que escribí un cuento extraño, breve sobre una mujer que mudaba de piel que se transformaba en todas las mujeres de sus grabados. Yo creo q aquel relato no quedó muy claro pero a ella le gustó y lo colgó junto a sus geishas y sus sirenas en Peñíscola. De ahí surgió una relación más profunda, una amistad que no solo se reducía a mis ratos muertos de los viernes por la tarde. Pilar fue un descubrimiento, un regalo inesperado de esos que encuentras al volver a casa por el mismo sitio que llevas pasando desde hace dos décadas.
El día que Antonio y yo nos fuimos a Zaragoza al último concierto de La Costa Brava Pilar me llamó y me propuso que colaboráramos nuevamente en una exposición. Me contó el tema- las diosas de la antigüedad, el matriarcado y la identidad femenina- y tarde nada en decirle que sí, q contara con mi cuento. Al principio no sabía bien cómo enfocarlo porque me daba muchísima pereza- soy una vaga redomada- ponerme a escribir un relato situado en la Antigüedad.Así q decidí saltar al vacío y como soy una adicta a la literatura de Ray Bradbury quise hacer un cuento "a la manera de " Farenheit 451 o Las crónicas marcianas (además de vaga soy pretenciosa, osada y soberbia) un relato futurista situado en una sociedad diptópica- palabreja regalada por la wikipedia- en la que las mujeres aniquilan su sensibilidad femenina y cupan el poder. No sé cómo habrá quedado porque yo soy muy negativa para estas cosas pero lo bueno es que por primera vez en cinco años he vencido el bloqueo y he escrito un cuento entero, con su esquema, sus personajes...todo.
Pilar ha hecho un trabajo magnífico: los grabados son preciosos. Esta mañana antes de ir a comer he estado viendo cómo los había colgado y a medida que los descubría iba dando gritos de emoción. Ha dado vida y color a los personajes de mi cuento . Eso es impagable.
Esta tarde inaugura(mos- cuánto me cuesta decirlo) en la Casa de Cultura del Ayuntamiento (castellón, c/antonio maura) ya sé q muchos no estais por aquí pero al q le apetezca pasarse y pueda hacerlo yo le recibiré con un abrazo ( y si es posible con una cervecita). Esa es la historia de este baño de las diosas.Tachán.

lunes, 19 de enero de 2009

La próxima novela de Samuel Lee Yang



Yo lo único q he ganado escribiendo es que me pagaran unas vacaciones en El Escorial. A los treinta y siete años y con estos antecedentes no se puede decir que haya reventado el mercado, pero de algo me ha servido perder tantos años con la libreta a cuestas. Por una apuesta absurda con un tipo escribí la historia de la japonesa enana que colgué aquí hace ya unos meses. Apenas era un folio y medio. La cuestión es q tuve suerte y me becaron para un taller de cuento en la universidad de verano de la complutense. Me pagaban los gastos, así q más feliz q una perdiz- ya ensayaba frente al espejo de casa los discursos de agradecimiento el día q me dieran un Nadal- metí todo mi ropero en la maleta y me marché en pleno agosto con mi estuche rebosante de pilots de colorines. La mañana q comenzaba el taller estaba acojonada: me sentía Hermione llegando a Hogwarts pero sin estudiar. Muerta del susto. El taller lo impartían José María Merino y Medardo Fraile, a los que yo no había leido hasta entonces ( y a los q no leí luego, para qué mentir) yellos habían seleccionado a quince personas, de lo friki lo mejor. Yo que me tomaba aquello super en serio, como si estuviera en la primera edición de OT, tuve la suerte de que se sentara a mi lado un tipo jovencillo-más jovencillo q yo- que me pareció guapete, con el típico aire de moderneque catalán (entonces empezaban a verse y eran muchísimo más arriesgados que ahora) y bastante sobrado, eso sí. Se llamaba Vicente- uVe- y era de Valencia, así q no me equivoqué tanto cuando le ví en cuanto a la procedencia. Lo q sí q no suponía entonces es q conocerle cambiaría mi vida tantísimo. uVe y su novia entonces- mi amiga Belu, mi medioahermana pequeña- fueron los responsables de que tras ese taller estuviera del revés. Desde entonces vivo en las Antípodas.
Pero yo venía a hablar de samuel Lee y de su libro. Las clases- el taller propiamente dicho- eran un coñazo, aunque yo conservo una libreta de apuntes que no sé para qué me servirá. El dúo dinámico, Merino y Fraile no estaban demasiado inspirados y nos hacían leer sus obras o algunos relatos anteriores. Como punto de partida no estaba mal pero como único contenido, día tras día, aquello era insoportable. Después nos proponían juegos o pruebas para q escribiéramos así, de golpe y porrazo, construyendo un cuento donde salieran tres palabras (violín, vaso, visa: el mío transcurría en un puticlub, durante la feria del mueble) o donde solo utilizáramos cincuenta palabras ( las tres primeras del mío eran: "Él se corrió"- no sé qué les pasaba a mis hormonas- y me sugirieron cambiarlas. Me negué con el apoyo de uVe que había escrito un microrrelato genial q se titulaba "El malentendido" y decía algo así: "Hansel y Gretel hicieron el amor porque tenían frío". El mío era una especie de palíndromo:terminaba con un "cuento atrás" y se leía desde el final hasta el principio, del revés, pero ninguno de los dos tuvimos mucha aceptación, parecía que habíamos pervertido Babia y la habíamos llenado de punkarras) y eso era lo más divertido. Nos hacían leer nuestros cuentos en voz alta y yo siempre contaba con el apoyo de uVe, y él- porque se lo merecía, porque era muy,muy bueno-con el mío. Después estaba Victor- ahora profesor en una escuela literaria y escritor, brillante también, pero menos arriesgado, más serio- y Aidita, nuestra Magenta de aquel Rocky Horror Picture Show. Y también Mariajoseufffayy una chica divorciada hiperpija y encantadora que tuvo una evolución tan sorprendente y almodovariana que nos adoptó, al final del curso, como sus fans. Pero lo peor del taller era ese ambiente místico y neorromántico que yo no sé de dónde salió, pero que tenía como insignia lo políticamente correcto. Los comentarios eran dulces, suaves como la seda, livianos, cursis y en su mayoría bastante superficiales. En realidad todos teníamos miedo a que nos pusieran a caldo delante de quince desconocidos, así que tratábamos de ser exquisitos,educados y muy, muy huecos. Salvo uVe. uVe se aburría entre tanto violín, menos vasos y sin visa. uVe no hacía los deberes y si no le pillaban lo decía, le encantaba darle la vuelta a todo, preguntar. Se reía de él mismo y después de eso ya no le importaba lo q le dijeran los demás, así q si no le gustaba algún cuento se callaba- no hería a nadie- pero tampoco le hacía la pelota. uVe era genial.
Al final del curso nos dimos las direcciones, nos fuimos de cena y formamos un grupo en yahoo. Creo q aún existe.Tiene nombre de mar. Durante los dos primeros meses escribíamos casi todos, aunque uVe no se prodigaba demasiado y si lo hacía siempre era irreverente y divertido, así q solía descolocar a la mayoría. Pero lo mejor fue la historia de Samuel Lee. Samuel Lee Yang.
La gente en el grupo se recomendaba libros y autores, referencias de lo más cultureta.Utilizában (utilizábamos) términos muy literarios: "...maneja el tiempo de la narración como nadie...""el tono que da a la historia es fascinante, muy sugerente..." pero en realidad no decíamos nada. Salvo Aída, Mariajoséufffayyy y yo que fundamentalemente nos dedicábamos al petardeo. Es decir, que no eramos muy literatas. Hasta que apareció Samuel Lee y sus cuentos. Ya he dicho q a uVe todo ese ambientillo del taller- como a mí, pero él siempre fue más sincero- le daba un poco de risa y un día, aburrido de tanto Zutanito de tal y Menganito de Cuenca, me preguntó en el foro si conocía a Samuel Lee Yang, el famoso escritor chino q había revolucionado la literatura oriental. Esto sucedía dos años antes de que tradujeran Tokio Blues al castellano, cuando Murakami no era tan famoso.uVe- fundamentalmente- y yo, como cómplice, omenzamos a tejer,entre risas, la historia de Samuel Lee: nos inventamos la dificultad para conseguir sus obras, pusimos fechas en su biografía, criticamos la dureza de sus cuentos y un día, ya llevando al máximo la broma, uVe colgó en el foro un cuento del Sr.Yang. Era un relato estupendo de sexo y cuchillos. Un cuento deslumbrante. El foro se paralizó: K. ,del norte, acudió a su libreria de confianza y pidió q le consiguieran como fuera tooda la obra de Samuel Lee. V. del centro, recomendó ese autor a sus colegas y se quedó sorprendido y orgulloso cuando comprobó q ninguno le conocía.H, que cogía el autobús en Pajaritos, lo llevó ese fin de semana a su club de lectura y por primera vez en un año causó una auténtica conmoción. Pero no había forma de encontrar obra suya en España, ni referencias en Internet así q todos nos preguntaban dónde habíamos encontrado esa joya. Nosotros le echábamos la culpa a una pequeña editorial valenciana llamada Waltrapa que quebró y liquidó sus existencias por la zona.Poco más. Después por teléfono comentábamos el revuelo y se nos saltaban las lágrimas. Nunca descubrimos el secreto de Samuel Lee, aunque nos moríamos de ganas.
Hoy he hablado con uVe. No sabía de él desde hace demasiado tiempo y me ha hecho una ilusión enorme escucharle y saber q sigue escribiendo. Me ha contado q Samuel Lee vendió los derechos de su obra a un famosísismo editor español y desde entonces estoy inquieta, nerviosa y feliz. Él ahora da clases de lengua y literatura, creo- volteretas del destino: ahora sabrá q es tener un alumno borde y listo como era él- y me ha enviado su primera novela. Aún no la he imprimido, pero ya solo pienso en leerla. Sé cómo la habrá escrito, me lo imagino: habrá pasado horas y horas dándole vueltas, pero disfrutando como un niño pequeño. uVe sabía que la literatura es un juego y q con ella se pueden ganar muchas cosas: unas vacaciones en el Escorial, una foto en El País- uau!!- o un amigo, tan salvaje, tan gracioso, tan vivo como Samuel Lee.
De ahí que hoy en lugar de estar haciendo lo q debo- currar- se me haya ido el santo al cielo y esté aquí promocionando la obra de Samuel Lee.En la foto está estupendo. Si encontrais algo suyo no os lo perdais. Proximamente en vuestra librería más cercana.

Tras el monzón





"después de la tormenta siempre llega la calma..."







Alejandro Sanz, "Corazón partío"





Las dos últimas semanas han estado llenas de complicaciones y enredos. Nada lo suficientemente grave para perder la calma pero sí para ponerme un poco nerviosa. Agobios entre el despacho, los presupuestos que no llegan, las decisiones que se retrasan y los problemas familiares, que aunque no sea madre también tengo los míos. En fin...pero ya pasó. Ultimamente nadie vive una situación demasiado estable, así q lo peor q se puede ser es- además de coñazo, como decía Michi Panero- autocompasivo. No me he dejado tumbarme en el sofá con mis gatas como peluche para secarme las lágrimas. No. He seguido hacia delante, lo q sucede es q en ocasiones no poder llegar a hacer todas las cosas como tú quieres- con calma, en orden, cuidando los detalles- a mí me genera insatisfacción y acabo cabreada conmigo misma. Tengo correos pendientes de contestar en la bandeja de entrada (uVe, manolo castillo, payo...) desde hace más de un mes; el jueves se inaugura la exposición de grabados de Pilar Edo q vuelve a inspirarse en un cuento mío (esta vez me ha dado por construir un relato futurista, en homenaje a Bradbury y a Philipp K. Dick con los q tanto he disfrutado y porque trataba de huir de la influencia de "La diosa blanca" de Robert Graves, que ha marcado la linea de salida de la exposición) y me he retasado tanto que se lo he terminado de mandar este fin de semana, desde Alicante y sigo dándole vueltas; no he podido leer los blogs con la frecuencia que yo quiero(el sábado descubr´una canción de Richi nueva maravillosa y llevaba un par de días ya la letra en un post); no he vuelto al gimnasio a comienzos de enero- como todos los malos propósitos q se hacen en fin de año, para intentar cumplirlos como mínimo los tres primeros días- y mi ansiedad se cristaliza en un momento supersizeme, en el que estoy más cercana al régimen de Homer Simpson que a la dieta mediterránea, con lo que mi cuerpo se desdibuja ante el espejo...así q es obvio q mi vida atraviesa una fase caótica.
Por otro lado siento nostalgia de Madrid- cuando vengas a Madrid, chulapa mía, voy a hacerte emperatriz de lavapiés, a alfombrarte de claveles la Gran vía y abañarte con vinillo de Jerez. En Chicote una agasajo postinero, con la crema de la intelectualidad....- pero una nostalgia horrorosa y lacrimógena que me hace encontrar restos de esa ciudad por todos los rincones: anoche mismo viendo la tele me encontrá al Follonero y a Bibiana Aído cenando en el Cornucopia, entre Callao e Hileras, donde tantos sábados he comido yo de menú, después paseaban por la Gran Vía y se pasaban el MP3 y yo me recordaba haciendo algo similar pero por la calle Belén...se me saltaron las lágrimas. Después me enganché y acabé viendo "Terrat Pack", cómo no, si además promocionaban el cocidito madrileño ...(aunque no fuera el de la Bola). Y es que entre la crisis, los arreglos de la casa, las navidades, los proyectos y otras cosas no piso Triángulo de la Ballesta desde hace tres meses y mi organismo se empieza a resentir: me falta aire. El sábado 24 me gustaría estar en la sala Sol para ver a Los Protones que vuelven con sus grandes éxitos, pero Carmen Camacho estará en Valencia con sus Minimás y me muero por escucharla y darle un abrazo eterno, Guille Milkiway pinchará en el Raspa el Sábado ( y yo soy tontipoppy hasta la médula) además están las paellas en Benicàssim y la comida solidaria con el Rinconet el domingo...y sumo y sigo, sumo y sigo... y no me dá la vida para tanto.
Para colmo ayer tras el Terrat Pack me pasé al canal Cosmopolitan- acabaré siendo seguidora de "Sexo en NY" a destiempo, cuando siempre me ha aburrido Sarah Jessica- y volví a ver una de mis pelis pastelones favoritas: "Frankie& Johnny", con un Al Pacino estupendo y Michelle Pfeiffer preciosa. Volví a preguntarme para qué guardo yo también un cepillo de dientes sin estrenar de color azul (los míos ultimamente son verdes) en el cajón del baño. Nunca se sabe si acabará regalándote rosas de patata teñidas con remolacha un camarero del Downtown.Pero aquí no puede uno esconderse en el mercado de las flores cuando se siente estresado, así q mejor que vaya cambiando de color y utilizando el azulito.
De esta guisa empiezo la semana. ¡Y solo es lunes! En cualquier caso seguiré informando. Que tengáis una buena semana. That's all, folks!!!

sábado, 17 de enero de 2009

I'd like to be (sesame's version)

Me falta tiempo: desescribo contra reloj. Por eso a veces me detengo y vuelvo a mis canciones favoritas en busca de mi manual de instrucciones.

viernes, 16 de enero de 2009

Revival: la promesa que has roto para volver

"Siento tu mano fría
correr despacio sobre mi piel
y tu pecho y mi pecho y tu desnudez.
Ya olvido reproches que imaginé.

Vente conmigo al huerto
que están las rosas
queriendo ver la promesa
que has roto para volver
y así creer lo que les conté.

Dije que te quería
como a nada en el mundo.
Que seguía tus pasos,
tu caminar como un lobo en celo
desde mi hogar
con la puerta abierta de par en par,
de par en par.

Que tenía en penunbras
nuestro rincón
en aquel salón con dos cubiertos
y tu canción
y con tus flores en el jarrón.

Siento tu mano tibia
que palmo a palmo besa mi piel
y tus brazos me enredan hoy como ayer;
en este nuevo día vuelvo a creer.

Vente conmigo al puerto
que hay una barca en el malecón
con tu nombre pintado secando al sol,
con tu mano grabada junto al timón.

Sabes que te quería
como a nada en el mundo
Que seguía tus pasos,
tu caminar como un lobo en celo
desde mi hogar
con la puerta abierta de par en par,
de par en par.

Que tenía en penumbra
nuestro rincón
en aquel salón con dos cubiertos
y tu canción
y con tus flores en el jarrón.

Quiero abrazarte tanto
con mis sentidos, con tanto amor
que no haya más sonido que nuestra voz
mi cuerpo en el tuyo continuación.

Y yo andaré la tierra
como un romero buscando a un dios
y tendré tu regazo, tu comprensión
y una casa pequeña para los dos.

Sabes que te quiero
como a nada en el mundo
Que seguía tus pasos,
tu caminar como un lobo en celo
desde mi hogar
con la puerta abierta de par en par,
de par en par.

Que tenía en penunbras
nuestro rincón
en aquel salón con dos cubiertos
y tu canción
y con tus flores en el jarrón."

Victor Manuel, "Quiero abrazarte tanto".

Antes de que Rafael la destrozara. Pedazo de canción setentera. Uy...¡Cómo me he despertado hoy! Menudo fin de semana se avecina...

sábado, 10 de enero de 2009

Balance espacial


Nueve intentos de fuga:
sonrío 30
duermo 7
me baño 2
me estiro 3
bostezo 1
beso 2
escribo 4
suspiro 3
ando 5
como 2
tropiezo 3
sueño 99,
recuerdo 1
(eternidad)
los dedos de los pies, 10.
Repeat
tu voz, tu voz, tu voz 666 veces.
Me quedo.

ps: alguien recordó a Nicanor Parra, su poema "Misión cumplida"

misión cumplida:

libros: 7
hijos: 6
árboles: 17

total: 30




jueves, 8 de enero de 2009

¿Nueve o nieva?


No. No quiero salir de casa. Dijeron que nevaría en la ciudad y aún no ha caído ni un solo copo. Además llueve, llueve muchísimo y yo odio los paraguas. Los días de lluvia deberían suspenderse todas las actividades: juicios, colegios, obras y así la gente se podría quedar en casa leyendo. O escribiendo cartas. Dos cosas para las que nunca se encuentra tiempo. Pero no, con agua y frío la vida sigue. Y no está nada mal.
Quizás sea la resaca navideña la que me hace hablar así. Me había acostumbrado a la vida de señorita del diecinueve: a observar por el ventanal los movimientos de las nubes, a conversar con mis mascotas, a celebrar tertulias en el sofá...todo eso se ha acabado de repente.Menos mal: ya pegaba la nariz en los cristales y jugaba a hacer dibujos de vaho; ya se me agotaban los temas de conversación. Así que bendita rutina q me devuelve a la vida. Pero a la vida sin consideración: puede que hoy tenga que subir a la cárcel y no me siento precisamente Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes". A la cárcel una no sube estilosísima y con pamelón, sino con el estómago encogido y un malestar muy parecido al de los días de lluvia. Entre esas paredes todo es oscuro, sombrío.
Mientras mis amigos desayunan en facebook- qué les ha dado, por qué tanto madrugar- yo agradezco la rutina que me proporciona mi trabajo. Me pone los pies en la tierra. Ayer revisaba las actuaciones de un homicidio y en una declaración leí : "ella estaba viendo el horóscopo en la televisión cuando entró su marido en la cocina". Su marido, a los quince minutos la mató. Tan real que parecía literario. Me detuve y paseé un rato por el despacho- cuando no puedo asimilar la información sentada me pongo de pie y paseo, como si fuera una comida mal digerida- me puse en el lugar de la víctima. ¿Qué le diría aquella mañana el horóscopo? Se me erizó la piel y cambié de asunto. Algo más trivial, un incumplimiento de contrato. Respiré. Me metí en el universo de la compraventa de motos americanas, piezas especiales y modelos únicos. Entender la contabilidad de un taller de reparación de ese tipo de vehículos me llevó un buen rato. Llamé a la cliente para preparar el juicio, le pregunté por su marido: no levanta cabeza desde que comenzó este proceso. Nuestra parte emocional escondida en una tuerca, convertida en una averia de motor. Salté a los flecos de un divorcio e hice una lista de objetos que se reclaman entre las partes. En una de las partidas leí "cuadros" e invitablemente pensé en óleos, grabados, algo así. Apareció la parte femenina de la pareja por el despacho y le pedí que me valorara, así por encima, esa partida. Se le llenaron los ojos de lágrimas: "¿Cuadros? ¿él ha dicho cuadros? Pero si son dos cuadritos de punto de cruz que yo bordé para las niñas..." Ya. Cerré la carpeta.Taché las lista. Volveremos a empezar, no llores.
Agradezco en estos momentos de mi vida el papel de Lobo- Pulp Fiction- el "soluciono problemas" al que la linea de puntos que he seguido me ha llevado. Sin estos golpes de ladrillo, sin estos volquetes de realidad yo sería más tonta, más inútil y más vaga que un pijo. Las mañanas en el despacho matan a mi peterpan. Agradezco ese asesinato que a veces de tan sangriento ha acabado en úlcera.
Hoy comería tiza, pondría el termómetro a calentar en una bombilla, fingiría tifus para no salir de mi habitación, pero llueve...y tal vez también esté lloviendo en la franja de Gaza. Caen las bombas de racimo sobre Palestina y yo, yo no tengo ningún derecho a seguir discutiendo con mis gatas sobre el color de un antifaz.

martes, 6 de enero de 2009

Cualquier minuto era un regalo de reyes

Llegabas con el pelo lleno de arena y temblando debajo del forro polar. Cerrabas la puerta del piso, ahuyentabas el viento que te había acompañado y me besabas como si fueras una tormenta en la selva. Yo, que aún tenía los sobres del banco en los bolsillos, me quitaba las manoplas a mordiscos mientras me atropellaban las ganas, y tus manos frías buceaban bajo el jersey. Fuera los zapatos, las medias, el bolso, la moleskine, tu camiseta en el suelo, mis uñas resbalando por tus vaqueros, la carne de gallina al pegarme a tí. Temblabas, me reía: el esplendor en la hierba, una botella de vino, no hay velas, la puerta cerrada, la cisterna del baño que gotea, tu lengua en cada uno de mis dedos del pie. Más tarde el telediario, las mantas revueltas, algunas fotos prohibidas, tus ojos clavados en mi espalda que se dobla, susurros al otro lado de la pared, la lluvia, tu piel más suave, dibújame círculos, océanos, agárrate a mi espalda, el suelo escarchado, dispárame en la nuca un beso otra vez.

domingo, 4 de enero de 2009

Los hijos que no tuvimos




Dos más de mis amigas están embarazadas. Una lo dice con suavidad, la otra firma con un apellido nuevo: "gestante". En nuestra última reunión discutimos sobre si se podía o no comer jamón serrano durante esos nueve meses, los peligros de la toxoplasmosis y la dificultad de cambiar tu destino a los treinta y siete años. Una semana más tarde cené con otro de mis amigos del alma. En lugar de interrogarme sobre mi vida sentimental- ya obviamos ese páramo, qué bien- me preguntó :
-¿Tienes muchas ganas de ser madre?

- Pues las mismas que antes, es decir un cincuenta por ciento.

-¿Por qué un cincuenta?

- Porque me gustaría tener hijos- me gustan mucho los niños, un topicazo, pero cierto; lo he escrito en mil posts- Pero no lo considero esencial (titubeo al afirmarlo: no es esencial para el género femenino, pero no tengo claro que para mí no sea tan importante)y me da miedo la responsabilidad.

- Ya. Pues date prisa que casi no te queda tiempo.

Encima de la ensalada que compartíamos cayó un reloj de cuco. Se abrió la celda, salió el pájaro y los muñecos tiroleses comenzaron a bailar. Yo me tapé la cara con la servilleta y como aquel baile maldito no callaba me escondí debajo de la mesa.Porque conozco a mi amigo y sé que no quiere herirme- al contrario, me quiere bastante- que no es machista (jamás lo ha sido, doy fé) y que no preguntaba por sacar un tema de debate- como Iñaki Gabilondo los viernes de nuestra infancia- porque si no, en ese momento le meto tres guantazos allí mismo. ¿A quién se le ocurre nombrar a la bicha? Con el concepto "reloj biológico" llevan poniéndonos plazos de caducidad a las mujeres desde hace ya demasiado tiempo. Nadie sabe las pesadillas que nos hacen tener por ese maldito cronómetro. Pero no son solo los hombres los que nos imponen ese pistoletazo de llegada. Otra situación bastante común tiene lugar en el ginecólogo, mientras esperas la fatídica revisión anual, cuando una conocida satisfecha de sí misma y con buena esperanza te sonríe inquisitoria mientras apunta:


- Y tú... ¿no tienes ganas de tener hijos?


Ante sus ojos melindrosos como melocotones helados te planteas las respuestas posibles:


A) Yo no. Más bien tengo ganas de no correr riesgos: vengo a ponerme el DIU. ¡¡¡Y a vivir que son dos días!!! ¿Contenta?


B) ¡¡Uy sí!!! Y tantas...- me estiro la falda o el dobldillo de los vaqueros, me atuso el regazo como si una fuerza del karma me dictara la respuesta desde mis mismísimos ovarios- Fue cumplir los treinta y mis hormonas se dispararon tanto, tanto, tanto que no deja de crecerme vello por todos los rincones del cuerpo. No contenta con eso mis formas se han redondeado- me palpo pechos, caderas- hasta convertirme en un donut y ya no necesito gastarme el sueldo en perfume porque mi aroma de hembra es más excitante que el almizcle secreto del número cinco (teatralizo e imito un beso al aire a lo Marylin) . No veas el revuelo que se arma cada vez que paso por una obra - me muerdo la boca- y como comprenderás, así no se puede vivir porque me paso el día, insaciable, depredadora, húmeda...


C) No.- Con laconismo exagerado. Como si fuera una mujer amish castigada sin comida familiar- Desde que te he visto con el peto vaquero tunneado y el vestido de cuelloboba se me han quitado las ganas. De ahora en adelante solo aspiraré a ponerle nombre a mis clicks. (Me saco del bolsillo del abrigo al buzo y a la princesa y juego con ellos)


Para hacerse el harakiri allí mismo. Ya sé que el tema es demasiado bridgetjones, pero ¿alguien ha pensado cuánto se nos sigue recordando a las mujeres que debemos perpetuar la especie? A mi hermano nadie le pregunta lo mismo. ¿Por qué? Mi problema radica precisamente en que no sé qué hace en realidad tomar a la gente la decisión de tener hijos, y esto lo digo en serio, qué mueve su voluntad, qué sentimiento: el de posesión, el de orgullo, el amor....¿Por qué la gente quiere tener hijos? ¿Por cumplir unos objetivos vitales?¿Por consolidar su pareja?¿Por que se gustan tanto como para clonarse y verse reflejados? ¿Por qué? Lo digo en serio, yo para eso tengo pocas respuestas. Solo he estado enamorada dos veces. Enamorada hasta límites que ni recuerdo, quiero decir. Las dos pensé en qué significaría tener un hijo con esa persona, con ese hombre y las dos concluí en que en aquel momento era una dificultad - pese a la ceguera de la pasión una voz interior me decía "aún no"- por lo que jamás se me ocurrió proponérselo, aunque de noche soñaba constantemente con ese niño. Recuerdo que en los sueños lo que quería era "tener", tener algo más de él. Como si ese embarazo me fuera a dar la estabilidad en mi pareja que me faltaba. Al final los sueños se convertieron en pesadillas, claro.

Superado el periodo de las bodas y tras haber casado al 99% de mis amigas y a un porcentaje similar de conocidas, he pasado a asistir y ser invitada a bautizos, cumpleaños y otros aspavientos. Hasta q no tuve dos gatas me ví relegada al silencio en todas las conversaciones, q solían versar sobre qué, cómo, dónde y cuándo hacían cualquier cosa sus hijos (desde q tengo a Frida y a Justine yo pego la vara con las monerias de mis felinos y se acaba la charla en un pispas; nada hay más coñazo q las mascotas ajenas, lo sé). En una de esas situaciones me ví tan rodeada y extraña, tan marciana, que pensé en montar un negocio nuevo: la guardería "Niños de alquiler". Los padres dejan a sus hijos en ella y el niño se alquila a un tercero que, con las debidas garantías, lo lleva a un cumpleaños, una merienda o uno de estos eventos. Los primero padres, tan felices, disfrutan de un rato de calma, de intimidad. Los segundos- solteros en su mayoría- no se sienten marginados en las reuniones sociales. Además tampoco se preocupan demasiado por si el niño se ha derrumbado sobre la tarta de chocolate y ha arruinado su conjuntito de ropa de festival:


- Oye Eva, que tu niño está todo rebozado de trufa y amenaza con tirarse a la piscina

- ¡Chica ni te preocupes! Si es de alquiler...ya lo cambiarán de ropa las de la agencia.


Todos tan tranquilos. Una amiga mía hace un año me comentó que iba a escribir un guión parecido a esto (lo escribió). Mi idea surgió de la necesidad de ser parte del grupo, la suya de la observación, de la indiferencia del grupo familiar. Tomaba algo en una cafetería y se fijó en que la pareja que estaba sentada junto a ella pasaba kilos de los niños. A ella, que es muy sufrida, casi le dan tres paradas cardíacas mientras se bebía su cocacola light. Tuvo que irse del restaurante y durante días buscó en las esquelas el fallecimiento de dos hermanitos al descolgarse de la lámpara de una conocida franquicia. De ahí el guión. Los niños, como los gatos, debieron utilizar una de sus siete vidas y sobrevivieron.La realidad se convirtió en carne de literatura.
Hablo así y en el fondo yo sería incapaz de alquilar un niño. La prueba es q en verano me convierto en "la tieta" a la que cantaba Joan Manuel Serrat. Entre los hijos de mi primo- Mar y Ahíto- y los hijos de otros amigos q también comparten comunidad de vecinos me paso las tardes tirada por el césped, jugando a las cocinas y escuchando sus conversaciones (muchas, como digo, son más profundas que las de los líderes mundiales en el G20). Me embeleso, me abobo con ellos. Se detiene el tiempo. La mayor parte de los vecinos no me entiende, me miran preguntándose cómo puedo estar yo allí alucinada con los tropezones de Ahíto por la hierba, o impresionada por la imaginación de Mar. Lo mejor es que cuando hacen fiestas de agosto, reuniones etc...yo me vuelvo invisible porque no soy "madre titular" sino "de pega", y eso que si me pongo a contar, con los años he echado más horas en los banquitos del jardín que cualquiera de ellos, pero eso es una cuestión antropológica, otro cantar...

La verdad es que a mí me gustaría ser mamá, aunque quede tan retrógado admitirlo. No necesito pasar por la experiencia del embarazo, no considero como otras mujeres que eso sea absolutamente imprescindible, de ahí que la inseminación artificial no sea una de las opciones que más me atraigan. Sin embargo sí que pienso más que a menudo en la idea de adoptar. Considero que tener un hijo es algo que se hace todos los días y no solo durante nueve meses y mis genes- que nadie de mi familia se ofenda- no son tan espectaculares para montar un funeral por su pérdida. Además, ahí sí que siento que esa decisión tiene mucho que ver conmigo y con mi idea de cómo puede ser mi vida: noto que hay una parte de mí (y esto va a sonar a Jennifer Lovehewitt en "Entre fantasmas") que se está volviendo de corcho, que quiere salir y dar, pero que no puede. Yo la identifico con la maternidad. Pero me cuesta explicarla. Vuelvo a Mar y a Ahíto- mis sobrinos, hijos de mi primo- para hacerlo. Este último, Ahito acaba de cumplir dos años y se ha convertido en alguien muy especial para mí. Me suelo llevar bien con los niños- ya lo he dicho- hay algunos hijos de mis amigos a los que quiero tanto como si fueran sobrinos carnales, pero Ahíto está yendo un poco más allá. El año pasado estuvo ingresado en el hospital por un problema de estómago y la primera tarde se retorcía y lloraba. Mientras sus padres se organizaban, nosotros- como los gitanos- nos plantamos allí para cubrir turnos. Ahíto se pasó tres horas entre mis brazos, lloriqueando y durmiéndose, lloriqueando y durmiéndose. Cuando me fuí lo dejé con su sonda en la cunita, más tranquilo, y al llegar a casa, ya a solas, me pillé un berrinche del diez. Todo tensión. Me imaginé lo difícil que puede ser el papel de "madre soltera" y descarté la idea por un tiempo. Ahíto se curó en diez días y ahora está hecho un niño "malezas", un trasto, vaya. Cada tarde, al volver del despacho, paso por casa de mi tía- su abuela- para darle un beso. Cada tarde repetimos el rito, como si jugáramos al zorro y al Principito: yo llamo al timbre, el sale corriendo gritando "Tutín, tutínnnn" (me confunde con mi gata y me llama Justine por asimilación) y cuando le abre alguien la puerta - porque él no llega al pomo- yo me escondo tras la pared de la escalera. Le cambia la voz, se le desinfla como un globo, se calla y no se mueve. Entonces yo aparezco-chas, aparezco a su lado- y él salta. Hay un instante en el que sus ojos brillan de una manera increíble. Apenas dura un segundo pero es mejor que una estrella fugaz. Por ese momento a mí me vale la pena llevarme trabajo a casa, apurar las reuniones, adelantar las visitas...Después se sube a mi brazo y me regala besos con babas y algún moco. Besos que saben a turrón de suchard y a sopa con fideos. Mar, que por fuerza de ser la hermana mayor ha crecido, me trae las carteras y me pide que repase lo que han hecho en el cole, que mire sus agendas. En el estado anímico de Juan siempre pone "alegre" y él que ya se lo sabe de memoria, lo grita como si fuera un sioux. En el de Mar su profesora- no sé porqué motivo, pero me tiene muyyyy cabreada- solo pone "normal".Los primeros meses Mar se disgustaba mucho con la diferencia y me decía: "eva, pero si yo soy alegre...¿por qué carmeta no me lo escribe?". Hasta que decidí mentirle porque ninguna explicación le bastaba y ahora le digo que pone "contenta" o "ilusionada","feliz"... así Mar guarda su agenda satisfecha. Ese momento, el de las carteras y los quesitos de la hora de cenar, es el mejor del día, el que más satisfacciones me produce, el que más me llena. Pero Mar y Ahíto crecerán y no serán mis hijos, sino mis sobrinos tan directos o indirectos como ellos quieran. Yo me convertiré en la tieta. Les echaré de menos. Les abriré una cartilla de ahorros. Iré a sus bodas. Cuidaré a sus hijos como una falsa abuela, de pega.
Sin embargo no me decido a adoptar yo sola.Me falta valor. Cada vez que lo pienso recuerdo una escena de "Lost in translation" en la que Bill Murray le habla a Scarlett Johansson sobre lo que sintió el día que nació su primer hijo, y le dice: "En ese momento tu vida deja de ser tuya". Tal vez a mí me frene el egoismo. No lo sé, pero tengo muy presente esa imagen.
De todas formas esta noche vienen los Reyes Magos y como recalarán en esta esquina, voy a comprar alfalfa para los camellos. Ahíto me ha pedido una guitarra ("Tiara" le llama él, ya llevamos dos, las cuerdas no le han durado ni cinco minutos) y Mar una sirena. Yo solo por ver sus ojos mañana escribo a Gaspar pidiéndole el océano. Y es que en el fondo soy una mujer blandengue, peor, más peligrosa que el hombre al que critica el Fary.
Dicho lo cual os deseo...que os dejen muchos regalos en el balcón.
Feliz noche, mil besos.

viernes, 2 de enero de 2009

(Recomendasao)

Los últimos posts de Agustín Fernández Mallo, comentarios incluidos.
Este tipo se sale: es mejor que los marcianos.
Lo digo en serio: ¡Cómo escribe!!!

: stay hungry.Stay foolish...

Pues sí, lo ha conseguido.Soy carne de Pixar.

Primer punto

El facebook de Toni se ha convertido en una salón del dieciocho sonde la gente conversa, habla de la suerte y el destino, discute y todo se hace con calma, por culpa del carácter conciliador y positivo de Antonio, que va, lee, apunta, escucha y sonríe. La otra noche, mientras íbamos a Peñíscola, me habló de este vídeo que le habían enviado: el discurso de Steve Jobs en la universidad de Standford. La teoría de los puntos me conmovió. Acabo de ver la primera parte- no he conseguido descifrar el enlace que él me ha enviado- y aunque reconozco muchos tintes de "El Alquimista" en el fondo del discurso (y yo no puedo con Coelho)la historia me ha gustado mucho.(La parte de la tipografía casi me obliga a afiliarme en el club de fans de Pixar, por supuesto ya no dudo de cuál será la marca de mi próximo portátil)Cómo relatan los americanos.Qué poder de oratoria tienen. Son los herederos de Cicerón. La segunda de las historias, amor y pérdida, o la vida te da con un ladrillo en la cabeza me ha parecido mejor aún. ¿Será ya carne de secta? Os las dejo- con el copyright incluido- para que juzgueis vosotros mismos mientras yo me sumerjo en la tercera.Primer punto de este 2009: everything will flown, Suede dixit (mercí Toni, once again).

jueves, 1 de enero de 2009