miércoles, 30 de julio de 2008

Intermedio


"Eva María se fue buscando el sol en la playa
con su maleta de piel y su bikini de rayas
ella se marchó y sólo me dejó recuerdos de su ausencia
sin la menor indulgencia
Eva María se fue
paso las noches así pensando en Eva María
Cuando no puedo dormir miro su fotografía
que bonita está bañándose en el mar
tostándose en la arena
mientras yo siento pena
de vivir sin su amor
¿Qué voy a hacer?
¿Qué voy a hacer?
¿qué voy a hacer si Eva María se fue?
Apenas puedo dormir pensando si ella me quiere?
Si necesita de mi y si es amor lo que siente
ella se marchó y solo me dejó
recuerdos de su ausencia
Sin la menor indulgencia
Eva María se fue
¿Qué voy a hacer?
¿Qué voy a hacer?
¿qué voy a hacer si Eva María se fue?
Eva María se fue......"

No he podido subir la canción porque youtube no me ha dejado durante el último fin de semana.No sé qué habre tocado para estropear la conexión, pero lo cierto es que no funciona.De todas formas solo quería despedirme con música para que decir adiós- hasta pronto- no sonara tan solemne. Necesito unas vacaciones.Ya no me aguanto ni yo. Tengo la impresión de que siempre escribo lo mismo, que el texto no varía ni en tono, ni en fondo, ni en la historia. Entro en barrena en mis zonas más oscuras y no abrí el blog para sustituir al psicoanálisis. Creo que todo es cuestión de cansancio y aire.Estoy agotada de la rutina y no quiero confundir mi jaula con una celda. Así que me tomo un tiempo (unos días, una semana, una tarde...) y vuelvo pronto con cuentos en la maleta, postales, crónicas y souvenirs de los viajes (sobretodo del viaje al centro de la tierra, porque me voy a mover poco de Castellón, así que como no empiece a cavar...). Vuelvo porque durante los últimos cuatro meses la gente que me habéis estado leyendo y dejando comentarios os habéis convertido en algo muy importante en mi vida: en mis compañeros de isla de naufragio (como en "Lost" o Viernes y Robinson Crusoe) y porque necesito las conversaciones, las palabras que hemos ido dejando.

Espero que todos paséis un buen verano.Os deseo muchos momentos brillantes, de esos que se guardan para contárselos luego a San Pedro si está a las puertas del cielo. Nos vemos muy pronto.Cuidáos.

ps: lo mejor que se podía hacer si evamaría se fue era intentar ser feliz.No sé porqué tardaron tanto en adivinarlo los de Fórmula V.


martes, 29 de julio de 2008

Ahora que vamos despacio...



...vamos a contar canciones tralalá.
"Desconozco las causas por las que durante unos días tuve que suplantar a Monsieur Gainsbourg, del mismo modo que ignoro por qué tuve que estar diez minutos en el interior del general húngaro Arturo Görgei, o acabar la novela "Monsieur de Camors" mientras Octavio Feuillet se ausentaba a su vez para suplantar al cartógrafo español Hernando de los Ríos y concluir en su nombre y con su cuerpo los mapas de las Islas Filipinas, de la Isla de Formosa y de la costa china.
¿Por qué yo no puedo dejar de ser otros? Quizás por la misma razón que otros jamás pueden ser ellos mismos..."
"Je t'aime moi non plus" de Segio Algora
Llevaba tras este libro dos años. Siempre había pensado- y lo mantengo- que dada la estrecha relación que existe entre literatura y música (sobretodo entre determinado tipo de música) me extrañaba porqué un festival como el FIB, en el que al principio se potenciaba la mezcla entre las diferentes disciplinas había dejado de lado la literatura, cuando a mí- que soy una profana en este campo- se me ocurrían un buen grupo de nombres de cantantes y bandas que estaban unidos a los libros. Evidentemente, como ya digo, lo que sucedía era que yo no tenía demasiada idea de lo que había sido el comienzo del FIB (y hablo de este festival porque obviamente es el que, por motivos geográficos, me pilla más cerca) porque en cuanto indagué un poco me encontré con la sorpresa de que un año, allá por agosto del 2001, a través de la editorial Km1 (y no sé si quién propuso la iniciativa fue la editorial, o los propios directores del FIB) se reunieron a varias personas atadas a la música pop para plantearles un juego: que escogieran una de las canciones preferidas de su banda sonora partícular y contaran una historia a partir de ella.
El reto no podía ser más interesante y los resultados- ahora ya lo digo con conocimiento de causa; desde el jueves q llegó a mis manos he leído el libro dos veces-exceden las previsiones: son fantásticos. En realidad lo que se proponía era hacer público (y medianamente comprensible, aunque luego dada la buena calidad de los autores surgieran relatos con entidad propia)algo que todos hacemos pero que es realmente complicado de conseguir:traducir las emociones que produce la música en nosotros en palabras.Más aún, convertirlas en arte, en literatura y que éstas, a su vez generen nuevas sensaciones...Un juego que podía haber continuado infinitamente hasta convertirse en una espiral de círculos viciosos. Un juego en el que los diez autores emplearon sus habilidades y en el que nos descubren, nos descubrieron que no solo sabían componer grandes canciones, sino que además también eran buenos escritores.
La relación de los autores y los temas seleccionados ya daba- y sigue dando- para un disco de versiones, pues leed y juzgad vosotros mismos si no es una selección interesante:
- Fernando Alfaro escribió sobre "Love Will Tear Us Apart" de Joy Division.
- Sergio Algora escogió "Je t'aime moi non plus" de Jane Birkin, escrita por Serge Gainsbourg.
- Alicia Álvarez se decantó por "Tom's dinner" de Suzanne Vega.
- Xavier Cervantes eligió "Town Called Malice" de The Jam.
- Fran Fernández , "Last Night a Dj Saved My Life" de Indeep.
- Velvet Underground apareció por cortesía de Abel Hernández que se apropió de "I'll be your mirror".
- Félix A. Limaña, "Turtle Walk" de Lou Donaldson.
- Jesús Ordovás , "Viento de poniente" de Kiko Veneno.
- Covadonga de Silva "Yesterday when I was young" de Dusty Springfield.
- Nacho Vegas puso punto y seguido con "Marie" de Townes Van Zant.
No os voy a decir mucho más. La mayoría de los cuentos son muy buenos, y hay un par de ellos(más, tres ...cuatro, no sé) que son, con sinceridad, magníficos. Merece la pena acercarse a la página de Limbostarr y hacerse con un ejemplar del libro, porque es una recopilación de cuentos excepcional. Es más, yo tengo aún que confesaros una cosa: no conocía, ni conozco (ahora ando tras ellas con el soulseek) muchas de las canciones escogidas y las he escuchado gracias a los cuentos. Cuando digo que las he escuchado quiero aclarar que no las he oído aún, sino que dentro de mi cabeza he escuchado su música a través de las emociones que han provocado en mí estas historias. Así que como cobaya- tardía, pero cobaya- puedo decir que no solo superaron el reto, sino que lo convirtieron en arte.
Hay más cosas en la trastienda de este libro: del encuentro de estos autores surgieron nuevos proyectos, amistades, nuevas historias...yo solo cuento lo que he leído o lo que he imaginado atando cabos. Son los protagonistas los que pueden contarlo.
Pero mientras, os recomiendo que os hagáis con un ejemplar del libro y disfrutéis del verano, la música y la literatura a través de este libro-disco. En mi ipod ya han encontrado su sitio.

viernes, 25 de julio de 2008

Algunas de las cosas que más me gustan del mundo

1. Viajar con Rosa, mi mejor amiga: da lo mismo que nos compremos sombreros junto al cementerio judío de Praga como que nos pasemos diez horas en una procesión de vehículos para llegar a Pamplona o que no nos podamos tragar la "paella intelectual" de Calixto Bieito viendo en Madrid "Tirant lo Blanc". Cualquier momento es bueno, cualquier sitio es mejor. Lo importante es el tiempo y estar juntas.

2. Desayunar con mis padres en verano en la terraza del apartamento: mi padre madruga y compra croissants (curasanes como les llamaba yo de pequeña, cuando les asociaba poderes farmacéuticos, por lo del "curasana, culito de rana, blablablablabla..." me siento cursi...), mi madre se inventa historias sobre los vecinos que ve de los otros apartamentos (el cotilleo literaturizado, porque no sabe nada de ellos y especula hasta sagas familiares) y yo, que tengo un despertar lento y pegajoso, me pierdo entre los suplementos del domingo, meto las pestañas en el café con leche y me vuelvo a sentir segura, como si regresara al búnker de mi infancia.

3. Escribir cartas, correos, mails..y recibir mails, correos, cartas.El escalofrío de mi nombre manuscrito en el sobre cuando el remitente ni se casa ni es un banco.

4. Ir en el coche con Antonio : escuchar la sesión aleatoria del ipod o las listas de música que él mismo confecciona, verle de perfil mientras sujeta con una mano el volante y me va contando una a una sus novedades; hablar del amor sin miedo ni vergüenza al escucharnos y saber que todo está bienn, que nunca pasa nada mientras no nos traicionemos a nosotros mismos. Con él las autopistas, las carreteras y los caminos comarcales tienen siempre las baldosas amarillas.

5. Apuntarme a cursos imposibles: "Bolillos para principiantes", " Cata de whiskies", "Los diez mandamientos del Ikebana", "Arqueros de la palabra", "Corrección ortotipográfica", "Como evitar la rutina del hervido en tu vida sentimental", "Creación literaria"...y tantos otros en los que sí- o no- me hubiera matriculado.

6. Escuchar a los mejores narradores de mi círculo familiar-social: los viajes de Miguel (en la terraza y al borde de un mojito); la vida trashumante de los primeros años de la familia Bisbal cuando el padre de Carmen era notario de los que iban de plaza en plaza; los recuerdos cubanos de Rodis, allá en Santiago, antes de que empezara a inventarse los recuerdos no vividos en Castellón; los programas de televisión contados por Óscar (no hay anécdota que me haga reir tanto, y la he escuchado mil millones de veces, que la del pueblo rumano expoliado por Village People en la televisión de Castellón).

7. Comer con Belu, porque canta mientras mastica y disfruta tanto que cada bocado es una fiesta y cada restaurante, bar , tapa o plato un descubrimiento.Comer con Concha que aplaude cuando nos sirven arroz y se ríe de sí misma y de cuánto se entretiene en el infinito universo de la comida.

8. Estar con mis niños "adoptados": con todos. De los momentos en que soy más feliz.*******

9. Despertarme y ronronear con mis gatas: abrazar a Justine y que me ronronee Frida en el tobillo.

10. Esconderme en un libro: que el escritor saque la mano entre líneas, me coja por el cuello y me arrastre hasta su historia.Vivir más vidas que en el pirata cojo.

11. Dar besos: vicio que arrastro desde pequeña, sin más explicación.

12. Ver a mi padre actuar en un juicio penal: sufro más que la mujer de un torero, pero vivo mi síndrome "Matar a un ruiseñor" y floto.

13. La tortilla de patata- en casi todas sus versiones- el arroz y el queso, por este orden.

14. El mar mediterráneo, en todas sus versiones, aquí no tengo duda.

15. Dormir con el chico al que quiero (rara avis, muyyy dificil, pero inolvidable cuando se produce el milagro).

16. Bailar sola por casa: La Costa Brava, Sunday Drivers, los Beatles y...sevillanas (con esfuerzo aprendidas y para no ser menos..)

17. Los viernes: el destino siempre se pone a dar volteretas.

18. El color rojo

19. Lo que se me olvida y es importante.

Continuará...

jueves, 24 de julio de 2008

Desidia collage


Tiembla Japón y en mi torre de cristal se oye un rumor muy pequeño : el choque de dos cuencos de arroz en Tokio, imagino. Cierro el libro y siesteo. Vuelve el zumbido de abejas-¿o es un enjambre de medusas?- la desidia tiene ese runrún de ser una felicidad incompleta. Sobretodo al borde del mar.
Organizo papeles casi todas las tardes, cuando los gritos de una presentadora de telecinco atemorizan mis sueños. Mujeres y hombres y viceversa y peluches y pendientes de clip y masajes con la lengua y tópicos y trípticos se vuelcan en citas imposibles. La boca y la mente pastosas y caramelos derretidos, cuando ellas dicen "que van a luchar por su amor" y se pintan como geishas antes de la ceremonia del té y baten sus pestañas tralúcidas como alas de libélula y siempre están dóciles y sumisas y graciosas y dependientes y viceversa.Y. Y tiembla Japón a lo lejos.Y.Y. Multiplicación de tirachinas carente de sentido.Uf.
Retomo el proyecto que se me rompió en abril.Llamo a amigos de los que no sé hace tiempo. Hago la compra dentro del horario habitual. Rayo los suplementos de los periódicos y recorto las etiquetas de los vaqueros. Le robo a Nínive la ilustración de su último post porque de tan bonita se me queda pegada en la retina y entre las manos con supergén. La inercia del que deshace nudos sin método me lleva de un sitio a otro. Tardes de collage sin letras en la moleskine.
Detecto un hambre voraz : quiero ver todas las películas de cine, leer todos los libros, pintar, tocar el bajo, andar hasta Kansas City y regresar de noche, viajar a Camboya, hacer fotografías de las puertas de moteles, practicar taichí en la casa de campo...
Re-tomo a los Beatles, gracias al descubrimiento de "Love" con grabaciones de estudio y re-versiones. Pinto y coloreo los números de mi cuenta de ahorros y de mi libreta corriente. hago caligrafía en las demandas y me salen historias convexas. Caliento macarrones precocinados y los aliño con un poco de mayonesa. Siesteo, luego soy un servidor no encontrado, compruebe su conexión.
Viene Dani- con sus poemas en carpetas y algún contrato bajo una funda de plástico- a verme y tomamos un té a las seis. Me regala "El libro de los abrazos" de Eduardo Galeano sin motivo. Es como si me abriera la cueva de Alibabá: me escondo entre las gemas y las piedras preciosas. Después me habla de partidas de ajedrez en el siglo dieciocho.Entorna los ojos, arria las pestañas y yo le veo con su coleta batiéndose en duelo junto a un lago. Dá la espalda a su rival hasta que cuenta veinte pasos, entonces baja la pistola que sostiene en la mano, se gira y dispara. Caen amapolas sobre el agua . Le pregunto si cree que Google nos idiotiza, que he leído que sí, que ya no buscamos en la enciclopedia sino que ahora todo lo gugleamos, por eso ahora nos volvemos tontos.Se rie y me dice que me vaya con él a yoga. No le respondo que no puedo porque acabo de imaginarle al amanecer en una afrenta de honor porque me cuenta secretos de los chakras y me hipnotiza. A lo del yoga le digo que no, pretende que me levante a las siete para cantar mantras y yo no sé madrugar. Le prometo amor eterno a sus poemas- tantas vigilias enredadas en humo rosa, tantos secretos encriptados de aquel niño que se colaba en la peluquería- pero no le voy a seguir como gurú. Se va entre risas a por su pequeña empresa, que yo ya he bautizado con el nombre de una partida de ajedrez. No sé jugar ni con negras ni con blancas- no sé jugar a casi ningún juego; me aburre profundamente la competición- pero me gusta la pasión que desata el tablero en las personas más apacibles. Se despide, caigo en el sofá sin palomitas y veo una película de Pasolini. Cuántos símbolos antes de dormir. Me gusta que la santa salga volando.
En el despacho es tiempo de malas noticias. Uno de mis clientes favoritos tiene que ingresar en prisión. Mi padre y yo le acompañamos al juzgado;le espera la policía judicial para subirle. Cuando llegamos sonríe y me presenta a su nueva novia, con la que comparto nombre. C. está risueño. No ha dejado de sonreir en cuatro años y hemos pasado momentos muy duros.Me pregunta cosas triviales, muy sencillas como qué ropa tiene que llevarse y si podrá comprarse gel dentro. Le hablo de las reglas del juego que más odio del mundo- la vida entre rejas- del peculio (el dinero del Monopoly con el que funcionan allí), las clases ("apúntate a todas, no te dejes una; manténte ocupado todo el día, se gana calidad de vida si no piensas",en la cárcel te pudres de tanto pensar, esto último no se lo digo, solo Charles Manson graba discos desde allí dentro, los demás tachan los recuerdos para que no se les grabe nada) el patio- canciones de patio, que se escapan hacia arriba como hiedras-y se cierran nueve cerrojos en la garganta cuando le digo que procure evitarlo, que no caiga en él. Me vienen a la memoria las tardes que he pasado en los locutorios, entrevistándome con los clientes que tenía allí cuando sobretodo y por encima de todo, me dedicaba al derecho penal. Recuerdo la primera vez que entré en la cárcel sola y me senté en una de esas cabinas,casi me quedo sin uñas y me maldije por no fumar. Era verano, lo recuerdo porque yo llevaba un vestido de tirantes, con la falda con vuelo.Un fiscal siempre nos decía en la práctica jurídica: " las chicas no vayáis a la cárcel con falda, que allí hace mucho tiempo que no ven de cerca a una mujer". A mí aquel consejo me revolvía el estómago. Trataba a los presos como animales, no como hombres, les despojaba hasta de su dignidad. Por eso siempre subía a la cárcel vestida normal, como si tuviera un juicio o una declaración en los juzgados, con falda o con vaqueros, con tacones interminables y medias de cristal o con americanas estrechísimas...qué más dá. Si todo el problema fuera ese, qué fácil sería solucionarlo. Aquella primera vez me senté en la silla llena de mugre- los locutorios de los abogados no tienen nada que ver con los de las series de televisión- y ví que en la pared, justo a la altura de mi rodilla, a escasos centímetros de ella sobresalía un bulto negro del tamaño de un puño. No me acerqué, pero me entretuve durante la espera- tardan siempre un montón en avisar a las personas que vas a ver- pensando qué sería, hasta que por un golpe de viento lo adiviné. No sé qué pasó, ni de dónde salió aquella corriente de aire, pero de repente ví que el bulto negro tenía pelo.Un vello casi diminuto que al pasar el aire se movió como un trigal.Aparté la rodilla espantada y confirmé que lo que estaba junto a mí, boca abajo, dormitando, era un murciélago. Avisé al celador para que lo espantara, lo quitara, no sé...hiciera algo.Me respondió que no iba a hacer nada, que "ya avisaría"- ¿a quién?¿a las asociaciones protectoras de animales?¿al ministerio de justicia?¿al seprona?-y que tenía suerte, porque los murciélagos se comían los mosquitos, así que no me picaría ninguno durante la entrevista ya que mi cabina era la única vacía y abierta. El murciélago y yo pasamos juntos más de dos horas. Él no se movió y yo no me comí ni un mosquito. Mi cliente me acribilló a preguntas y yo me fuí llena de dudas: ¿cómo reaccionaría yo si tuviera que ingresar en prisión?¿qué haría?¿cómo me salvaría de la desesperación?¿me moriría antes de miedo? Desde aquel día siempre pienso que lo único a lo que podría agarrarme es a las palabras, a escribir.Escribiría para no volverme loca y para no terminar arrancándome con cualquier reclusa los mechones de pelo. Esa idea me tranquiliza y me hace sonreir un poco cada vez que se cierra la primera puerta y atravieso el patio vacío de la cárcel. Mi cliente no lleva maleta. "Todo está dentro de nosotros mismos" que me decía Dani, mientras daba sorbos al Assam superb. Mi cliente lleva puesta su carcajada de muchos litros de cerveza. Antes de que se me achinen los ojos me despido y le doy un abrazo. La próxima vez que le vea será a través de un cristal. Un muro opaco hecho de cansancio y polvo que no tiene nada que ver con las ventanas de mi casa, por la que huyen las horas este verano.
En la cárcel no hay estaciones."Four seasons in one day".
En mis sueños no hay días.
En mis días solo me dan cuerda los montoncitos de palabras.
En mis palabras no caben esquemas.
Abro el libro de Galeano: un tren da vueltas sobre una vía con forma circular; en el extremo opuesto y sobre los raíles navega un barco velero. Debajo leo: "Recordar: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón".
Hay un pequeño terremoto en mi aurícula izquierda.
Tiemblo en las carreteras secundarias.

miércoles, 23 de julio de 2008

so...beautiful!

(Don't look at me)

Every day is so wonderful
And suddenly
It's hard to breathe
Now and then I get insecure
From all the pain
I'm so ashamed

But I am beautiful
No matter what they say
Words can't bring me down
So don't you bring me down today

To all your friends you're delirious
So consumed
In all you're doing
Trying harrd to fill the emptiness
The piece is gone
I left the puzzle undone
I like the way it is

But you are beautiful
In every single way
Words can't bring you down
You are beautiful
No matter what they say
Words can't bring you down
So don't you bring me down today

We are beautiful
No matter what they say
Words can't bring us down
Don't you bring us down today

lunes, 21 de julio de 2008

then we'll take Benicassim

No sé cuál es el truco para aguantar medianamente bien todo un FIB, pero sospecho que no basta con la fórmula beber y comer cuanto te apetezca. No si has entrado en la treintena.No si eres español- es decir, noinglés- y que te cobren tres euros por una cerveza te duele más que si te hubieran pellizcado con una langosta los dedos gordos de los pies.

Ayer era el día grande. El de los mitos: Morente, Morrisey y Cohen. Muchos decían que no tenían sentido en un FIB, que la falta de temática o de una razón que uniera la música indie con ellos los convertía en un ejemplo de la lucha de festivales, en un momento amalgama del Rockinrio.Para mí eran tres grandes, de los míos además y una razón por la que seguir agradeciendo a los Morán- aunque ultimamente parezcan los Dalton- que eligieran Benicàssim para montar, hace ya quince años o al borde estamos, su festival. Nunca hubiera imaginado que escucharía "Suzanne" con el paisaje de los atardeceres de mi infancia (el desierto de las Palmas y las Agujas de Santa Agueda) de fondo. No si era el mismísimo Cohen quien cantaba. Por momentos así ya está todo justificado. Todo.

Llegamos pronto, a eso de las seis, para que no nos sorprendiera la cola en el parking ni al cambiar la entrada por las pulseras. Las mismas caras del jueves nos recibían con la desesperación del que está agotado de este rallye de canciones, grupos, gente etiquetada como imporrtante e inglesas. Hay inglesas por todas partes: inglesas con las tetas caídas, inglesas de porcelana con pies delicados y nariz de chocolatina; inglesas enormes que se esconden detrás de unas gafas adquiridas aún en Camden; inglesas gritonas, con chicle de melón y colgante de la abuela; inglesas negras con una piel tan oscura y tirante que parecen de lycra; inglesas prepúberes, nínfulas como lolitas, con ese aire de soledad escogida que hace a los hombres volverse vampiros; inglesas disfrazadas de los Roper, con la ropa del mercadillo de Oxfam, inglesas con alitas, e inglesas panza arriba moviendo sus piernas blancas entre las zarzas del margen del camino...Hay tantas inglesas que una se siente africana entre tantas damas del Imperio.

Y mucha gente acreditada: casi la mitad del FIB es alguien, porque llevan la acreditación roja, azul o la pulserita negra (zona altamente restringida) que hace morirse de envidia al resto. Por eso no me salen los cálculos: si la mitad del festival son ingleses- inglesas diría yo, pero no quiero contradecir a la organización- y la otra mitad gente vip, enchufados, los que se cuelan por la patilla, prensa y técnicos...¿cuántos españoles pagamos la entrada?¿cuántos valencianos? Y por último ¿había alguien de Benicàssim que disfrutara del descuento? No lo sé, pero no estoy para sumas después de aguantar la paliza física de ayer, ni siquiera hoy sirvo para eso. Tampoco conducen a nada mis elucubraciones, así q borrad esto último.

Bueno, llegamos a las seis, compramos tickets y comenzamos a inspeccionar la zona. A ver qué nos sorprende este año. En el librito- guía anuncian la existencia de unas insatalaciones con forma de antiguas cabinas donde se puede disfrutar del silencio. He ido dos noches, he dado mil vueltas y no las he encontrado. Tal vez me pasaran desapercibidas. Tal vez lo del silencio entre tanto watio resultara inviable y las quitaran.No lo sé. Pasamos junto a un tunel de lavado, eso sí, en el que entraban parejas y se anunciaba como "Túnel del amor". Yo para que no detectara que soy un caso perdido ni me acerqué; los trapos sucios los lavo en casa.

La comida tampoco aporta ninguna novedad: hamburguesas, pizzas, fallafells, cous-cous y paella de un intenso amarillo. Nada que sorprenda, pero eso sí: dá mucha hambre. Debe ser que le ponen algún aditivo o una sustancia que estimula las papilas gustativas hasta que gritan "dáme de comer". Algo así debe ser, porque de los que nos encontrábamos todos decían lo mismo: "Bien, los conciertos bien...¡pero tengo un hambre!" Yo misma parecía haber llegado el día antes de la isla de Supervivientes, todo me apetecía. A todas horas. Horroroso. Menos mal que por el lado del consumismo- el mercadillo- no había nada que me atrajera, porque si no me gasto el presupuesto de un viaje al Caribe sin salir de mi pueblo. Que a punto estuve con estos precios y con la tenia que duerme en mi intestino desatada.

Pero voy a los conciertos, que era de lo que se trataba. Los primeros de la tarde nos dejaron un poco indiferentes. "The national" sonaban a "ya lo he oído, no sé cuándo, pero ya lo he oído" y hacía demasiado calor bajo la carpa, mientras "Noise is the best revenge" parecía precisamente eso, un ajuste de cuentas con alguien. No los pudimos aguantar. Sin embargo, por casualidad acudimos a escuchar a "Moriarty" media hora antes de que saliera Cohen y nos hipnotizaron. Puesta en escena, directo, canciones...todo fue increíblemente bueno.Un descubrimiento.

Apuramos las últimas canciones y de lejos se escuchaba su voz. Conjurados por su tono espectral llegamos hasta la explanada del escenario verde. Muchísima gente sentada, a medio camino entre la siesta y el trance. Mar en calma y la figura del maestro de poesía confundida con los colores del escenario: el fondo iba en negro, Leonard Cohen con sombrero y chaleco de gris. Me senté a escribir en la moleskine. La tarde caía lenta, como los veranos de antes. En ellos pensaba y sobre ellos escribía cuando sonó "Everybody Knows" y salí corriendo por la banda hacia las primeras filas del lateral, justo donde está la grada de los Vips. Creo que era la única por allí que no estaba acreditada.Emoción ante los grandes éxitos de toda la vida: "I'm your man", "Suzanne", no recuerdo si "Tower of song"- ahora dudo- y "First we take Manhattan, then we'll take Berlin". Arturo Valls que se escapa de Camera Café y se pone cerca. El chico negrito con el pelo afro de "No disparen al pianista" dando palique a una chica escueta y delgadísima. Qué aburridos los famosos. Hasta Oscar Jaenada- que el jueves llegaba al Voramar con sombrero y aires, bueno más que aires, de artista- me producía bostezos. Y de repente cuando Cohen se vuelve más Cohen con su "Hallellujah" me olvido de todo lo que me rodea, de que estoy en Benicàssim, de que Guillermo se ha ido a escuchar a los "Death cab for cube" porque se aburría y que no puedo compartir con nadie la emoción de este momento y con la lágrima ante tal derroche de poesía y de belleza, empiezo a echar de menos a los que hubieran sabido disfrutarlo como yo y me dan ganas de coger el móvil y hacer cinco llamadas, solo cinco lo prometo, pero indispensables porque eran las cinco personas a las que necesitaba coger de la mano en ese instante y apretarles levemente como si fuera un guiño Sthendal, un instante descolgado en el que flotas en "Rojo y negro", pero estoy sola, arrebatada en mitad de desconocidos, con la carne de gallina y el sol sobre los hombros, la tarde que se derrite y Cohen que me recuerda a Michael Corleone en "El Padrino" o al revés, el cine que imita a la vida y no la vida la que imita al cine, o sí, y esa mano que se escurre como un holograma, y la espalda que me abrazaba se aleja entre las sombras, envío un par de mensajes, llamo a Belu q desde el tren- a ráfagas- me lo agradece, se marcha ese lord de la canción, ese atraco de corazón en Chicago, esa voz en la nuca se marcha entre aplausos y aunque creo que nada me va a conmover ya después de este instante, la humildad de Morente y su fuerza logran destemplarme. Otra de las que pueden ser grandes, como es su hija Estrella, nos regala complicidad y un pedazo de Albaicín- el de tasca y callejón- que a ella yo no le conocía que se le escapa al cantar Manhattan. Los astros alineados en Omega. Tantos de espaldas al eclipse de luna que no salgo del desconcierto y es Morente un aprendiz de brujo, pero ya un mago consumado que se bate en palmas por Lorca y por Cohen, que no se parte la camisa porque derrocha clase y elegancia, la que le falta a Morrisey, la que nunca aprenderá el de Manchester porque nada en la vanidad y la ha puesto por encima de su música.

Morente disfruta y se convierte en el rey de la noche. Los que no estaban no pueden cuestionarlo y no éramos tantos los que le observábamos asombrados cómo se ganaba el trono del escenario verde. Al final con el "Pequeño vals vienés" se rompen los tópicos, estalla el público en un bramido de dolor por tanta poesía y se acaba el hechizo.

Morrisey se ha dado cuenta y nos lanza discursos para ofendernos, de niño malcriado, de inglés con complejo de clase y de Imperio. "No sé hablar español- repite- sé hablar argentino, mexicano y portugués, pero no sé hablar español." "Benicàssim es una ciudad condenada: no puede salvarse porque no es vegetariana"- pues no, Morrisey, va a ser que nos cuesta olvidar el sabor del jamón, de las croquetas de cocido del Lipizano y del pescado, lo siento; a mí ser vegetariana me gustaría, es más, comparto muchas cosas con los que lo son y me gusta su cocina, pero no me deshaucio por ello ni pienso lacerarme a golpes de látigo- "Sé que los grupos que hacen música pop en España, son realmente malos..." continúa declamando entre canción y canción. Ha perdido su tripa talle imperio que lucía en su última visita, cuando se vestía con la bandera española- no hay que ser tan histriónico, no tanto- cuando aún cantaba "There's a light that never goes out", "Girlfriend in a coma" o "The more you ignore me, the closer I get", cuando el rayo verde sacudía nuestra médula al escuchar el comienzo de "First of the gang to die":

"...You have never been in love,

Until you've seen the stars,

reflect in the resevoirs

And you have never been in love,

Until you've seen the dawn rise,

behind the home for the blind..."

Entonces aún le perdonábamos la pájara de un año (o dos antes) cuando se intoxicó de tal manera- la leyenda urbana afirma y sostiene que se intoxicó en esta ciudad condenada, más concretamente en su zona VIP y que no podían reanimarlo, ni mantenerlo en pie ni sabían cómo mandarlo de vuelta a cas, porque el que estaba en coma era él- que perdió su vuelo en Londres, o estaba enfermo de Inglaterra o la historia que fuera, pero que no vino siendo cabeza de cartel. Entonces se lo perdonábamos todo, pero después de la muestra de respeto, talento y arte que dieron ayer los dos señores- Morente y Cohen- cuando terminó de cantar, ya en el suelo, con la tercera camisa empapada (los de la banda salieron a pecho descubierto y a tripa de chiringuito, con los pantalones únicamente y mensajes escritos entre los pezones, como "poeticism" en general pasaban con nota el examen estético, pero hubo más de un plano de alguno que daba pena, pobrecillo) solo daban ganas de acercarse y decirle: "venga morrisey va, levántate y coge tus cosas. Tu público inglés está entregado, pero esto no se hace" y que cuando se pusiera altivo, la barbilla elevada, la nariz en primera de ballet le dijéramos con aire circunspecto: "Si Morrisey, the queen is dead".

Y los sanfermines, segunda patria de los americanos, no era lo de ayer, dear children, sino otra fiesta. Aunque ya de lo que fue y era el FIB no queda nada.O casi nada.

domingo, 20 de julio de 2008

Nouvelle vague



Sábado por la mañana: suenan los teléfonos mientras yo peleo con la resaca. La profesional de las bodas se acostó a las siete, cuando ya amanecía y estuvo a punto de no hacerlo, de darse una ducha rápida, deshacerse de los restos del look Amy Winehouse y salir corriendo hacia la playa para aprovechar las primeras horas del día. El cansancio pudo más- latigazo cervical desde el cuello hasta el tobillo, de las plataformas y los bailes- y subió las escaleras obediente hasta que se desplomó sobre la cama. Pero a las diez los teléfonos se despiertan y comienza el baile de timbres. Justine se queja y me muerde los dedos de los pies.En mis pesadillas se me rompe el corazón cien veces, dos más que en la vida real, todo es muy parecido, así que me levanto como si volviera del coma y miro las llamadas perdidas en el móvil. La primera es de mi madre- el ansia de "¿Vienes a comer?"- dos de Rosa (desde que tiene hijos ha olvidado que el resto de los mortales dormimos) y las últimas de Beluquita,una de mis mejores amigas, becaria exiliada en Madrid, meca del cine español. Me inyecto café en vena y bebo agua como los camellos tras un éxodo por el desierto. Consigo articular palabras, más allá de los sonidos guturales y del ronroneo y respondo. Quedo con Belu para comer, se viene a verme.La ilusión hace que se desvanezcan mis ojeras: me muero de ganas de verla. Organizo plan "comida rápidapero sabrosa-playa cerca-tranquilidadyconversación" mientras arreglo la casa. Los restos del naufragio de ayer- el vestido convertido en bandera pirata, los tacones de mástil, el bolso como timón- me producen tristeza. Son los efectos depresivos del gintonic, me digo para no darles espacio. Pero mi yo pequeño sabe que es la ausencia de tantos domingos astrománticos lo que sobrevuela, como un buitre, mi paisaje doméstico. Salgo corriendo hacia la estación y llego a tiempo para comprobar que el FIB es un arma de destrucción masiva: me rodean cadáveres. Llamo a Belu para prevenirla: "Blues, no te asustes cuando bajes del tren, no hay ataque nuclear ni tú y yo somos las únicas supervivientes, es solo un ilusión óptica; los hermanos Morán tienen la culpa" Como Belu es tan lista lo pilla sin que le diga un palabra y sube las escaleras mecánicas con el bolso llena de risas. Be, Blues, Isa, Beluquita es morena, pequeña y guapa, como la novia de Mowgli , o como Mowgli, se lo sabe todo y no le da importancia. Los años que hemos pasado juntas- ya pasan de una mano- están llenos de aventuras y charlas. Se produce un tiroteo de palabras del que salimos heridas y risueñas las dos. Qué de tiempo sin un momento así, de los nuestros. Nos vamos hacia Benicàssim pero esta vez no le llevo al Voramar- aunque a ella y a Nacho les encante- sino que me detengo antes, en el puerto. "Nos acercamos a un sitio secreto, solo apto para mis afectos más sinceros" y dejamos atrás todos los chiringuitos con fotografías de chipirones y paellas. Junto al pantálan, al borde de las barcas de pesca, rodeado de redes hay una caseta de la que salen dos filas de mesas de plástico- "maouuuu" es el gato del "Terramilles" que ya me saluda- y el aroma de sardina a la plancha que seguimos elevando la naricilla: nos hemos vuelto a caer en un cómic. Siempre nos pasa, los días cuando Belu y yo estamos juntas son un manga. Nouvelle manga.Mientras esperamos turno- se ha acabado el arrós y la fideuá; quedan salmonetes, sepia, sardinas, mero y ensalada- toca turno de intervenciones para proyectos: beca Fullbright y agencia literaria. Sentadas ante el tomate recién cortado y con aceite de colorín, cantamos y damos aplausos pequeños. Hablamos con bocadillos estrechos que llenan la viñeta. De repente nos acordamos del verano en que nos conocimos allá por los cursos de El Escorial y disparamos un castillo de fuego. "Feliz cuatro de Julio, Belu, aunque no lo sea ni nunca lo fuera".Helado y a la playa. Debate con Balbín sobre el apasionante mundo de la gimnasia postural, el suelo pélvico y- nadie se escandalice- Pilates. Repaso de lo mejor y lo peor de los últimos meses.Lagrimilla empática de una de nosotras por la otra (el año pasado fue al revés, nos cambiábamos los papeles) pasará esta época. Conversación sobre hombres sin cursilerías ni dramatismos. Belu está feliz, se le nota. Me deja un libro : "Fresa y chocolate" de Aurelia Aurita. Para que comentemos la próxima vez. Lo devoro en cuanto la dejo en la estación. Está a punto de peder el tren, pero salta sobre las vías y se sube en el colándose por el tejado. Se aleja y el cielo es naranja, como el amanecer en el Ganges. Llego a casa y me parece que está hueca sin su voz. Me he quedado con mono de amiga. Encuentro sus gafas de sol en el baño rojo, se las ha dejado mientras inspeccionaba las novedades de tanta mudanza. No tengo hambre. Me cae encima, ahora sí, el cansancio de la noche anterior y me duermo en el sofá, con la cabeza apoyada en mi libro "Japón". Ahí es donde había conocido yo los dibujos de Aurita. Son deliciosos. Me encantan.
Me he despertado hace un rato en mi cama- no sé cómo conseguí subir- con el corazón roto de nuevo, tras las pesadillas. Hoy Cohen, Morente y Morrisey en el FIB. Noche de estrellas. Lástima que no puedas traerte el famous blue raincoat. Lo echaré de menos.

viernes, 18 de julio de 2008

Siete lunas

Se han escapado los soldados de plomo. Una enfermera- so sweet- arrulla con los labios de estrella a un hombre que se esconde bajo un salacot. Cae la noche sobre Benicàssim y el cielo se ha llenado de lunas. Abren los ojos lentamente con cada nota del xilofón. El escenario se llena de plumas y de las hijas de Frida Kahlo. La bailarinas rompen las cajas de música. El aire huele a Japón. Me besas dentro de una piscina vacía en la que solo estamos tú y yo.
"Agaetis bijurn"- te digo- "no sé explicártelo mejor"
Sonríes en la distancia, mientras llueve papel y nos empapamos de palabras que nadie pronunció.
"Son tantos los kilómetros que ya no me atrevo a contar el tiempo"- me explicas
Abro la boca, como un pez. Me despierto. Frente a mí se desvanece Islandia.
Hoppiland, donde me acunas, Sigur rós.

El sombrero por los pies



Acuso a mi reflejo de las decisiones que no he tomado. Finjo un pequeño homenaje y me acerco a mi doble con una sonrisa, entonces le acorralo, no tiene más escapatoria que la serie infinita de muñecas rusas y le digo cuánto me pesan sus recordatorios, ese constante reproche. Mi reflejo no se defiende, ni tan siquiera lo intenta. Le basta con mostrarme lo que no soy: ese sombrero que nunca me atreveré a llevar, esa decisión que tengo pendiente, el capítulo de mi pasado que he convertido en un presente de marmota...Me dan ganas de abofetearle, pero ni siquiera al descubrir mi ira- lo que nadie ve- mi reflejo se inmuta. Allá yo con mis miedos parece decirme. Me siento sobre la cama y él no se mueve, permanece impasible al otro lado del espejo. Van subiendo los minutos al reloj y nadie habla. Miro mis pies: hoy parecen de otra persona, están risueños. Me entra la risa al pensar que me los han cambiado mientras dormía. De repente le escucho, es él quien se rie ahora, es esa mujer que nada entre azules la que deja escapar una carcajada. Me incorporo y la observo.Las dos nos estamos riendo.Se le forman pequeñas arrugas en el rabillo del ojo, surcos de arena. Me dan ganas de acariciarla, quiero pedirle disculpas. Con un simple guiño me indica que no es necesario. Cojo el sombrero, me lo coloco ladeado y salgo a la terraza para desayunar con él puesto.

miércoles, 16 de julio de 2008

Jardineria en espacios pequeños



Son días extraños. Hay que preparar el cierre, recoger las notas, echarle un vistazo al corazón. Parte de él se ha congelado, lleva cuatro meses latiendo con las esquirlas que dejaste cuando te apartaste de mí. Cada vez que suena el teléfono y es alguien que me busca se derrite una, pero hay otras que solo podrás quitarlas tú. O yo, siempre que me dejas darte un abrazo antes de que me convierta en la Reina de las Nieves. Tenemos un problema : a los dos se nos ha congelado la arteria de nuestra amistad. Haremos un bypass si tú quieres, si nos llega, volverá a latir. Bombeará lágrimas y risas de nuevo.

Son días difíciles, de cambio de piel. Te miro y noto que huyes de los recuerdos y que, al mismo tiempo, los buscas como yo, dando vueltas sobre tu sombra. Pero qué lejos queda el hechizo del principio, con debilidad nos agarramos a él para no separarnos.Me estoy quedando sin aire. Te está fallando la voz. Trato de resucitar el rosal de la terraza y se me desangra entre las manos como si viniera del Líbano.El rosal es lo que nos queda, momentos muy bellos que se fueron, la expectativa de los que podrían volver y tantos días en presente llenos de espinas. No quiero herirte, así que dame las manos. Quiero besártelas mucho tiempo.Quedarme dormida en la barquita que haces con ella. Quiero que vuelvas a abrazarme con confianza, sin más presión que la que te el cariño.Pero no se nada del campo, de las plantas.

Son días para lugares pequeños.

martes, 15 de julio de 2008

Elígeme a mí



En aquella época nadie quería adoptar a un niño negro de cuatro años.Yo nací en un burdel del que apenas recuerdo nada, salvo la tarde en que murió mi madre y a mí me cuidaban todas aquellas mujeres desnudas.Ese fue mi primer recuerdo: el llanto en aquel local- mi casa- de las mujeres desnudas que me pasaban por sus regazos. Después me recogió mi padre, que era uno de los chulos que había explotado a mi madre, pero en seguida se cansó de mí y me dejó, poco más o menos como en los cuentos de Dickens, a la puerta de un orfanato. Allí se vivía bien. Nos trataban con cariño, había niños de todas las edades y como siempre solían adoptar a los bebés, a los más pequeños, los que ya superábamos el primer cumpleaños vivíamos allí de forma más o menos sosegada.Hasta que el Estado se quedó sin dinero y comenzaron los recortes.Mantener un niño al día en ese tipo de centros era una pasta, así que comenzaron a fomentar la acogida y prometían grandes beneficios fiscales a las familias que se apuntaran al nuevo programa. Yo fuí uno de los primeros en salir del orfanato y uno de los primeros en regresar.La primera familia que me acogió tenía dos niños de mi edad, más o menos y eran cariñosos.Desde el primer momento insistieron en dejarme claro dos cosas: ellos no eran mis padres (sus hijos eran los que Dios o la naturaleza les había dado) y aquella no era mi casa, sino un lugar de paso, un refugio temporal. A mí no me dolió. Yo ya tenía cinco años y me trataban bien.A ella le llamaba mamá y aún voy a verla ahora, cuando regreso a mi país. Era fácil vivir con ellos.Lo difícil fue encajar el plazo, hacer las maletas, volver al orfanato y esperar a que te vuelvan a sacar en acogida cuando otra familia pasara una mala racha económica.Con la siguiente no tuve tanta suerte: se quejaban de que yo era demasiado revoltoso, muy inquieto,decían que no podían controlarme, me reñían contínuamente, así que...me escapé. Volví al orfanato y a la lista de espera, pero con anotación al margen: ya era un niño difícil.Lo que sucedió luego lo empeoró más: las siguientes casas en las que estuve me miraban como el cheque que les iba a sacar de la crisis al final de mes y se despreocupaban de mí.Nadie se fijaba en el niño con su maletita que esperaba una casa: yo solo estaba allí de paso, no había que cogerme cariño, no era necesario quererme, solo dejarme ocupar una cama durante un tiempo, nada más.Así que seguí escapándome de aquellos lugares: salté ventanas, recorrí campos de trigo, caminé por carreteras vacías de noche y siempre regresé al orfanato. Al cabo de unos años ya se volvió una misión imposible darme en adopción o en acogida.Mi historial era el de un niño difícil, complicado, que ya tenía recuerdos, una estatura considerable y que seguía siendo negro en un país de blancos.Ahora están de moda las niñas chinas, los bebés ucranianos, hasta Angelina Jolié ha hecho una familia sacada de un anuncio de Benetton...pero hace veinte o treinta años nadie quería algo distinto en su casa."Que se parezca a mí" era lo que pedían.Y yo me parecía a lo peor de la población, así que quién iba a quererme.Pero tampoco ahora la gente quiere adoptar a los niños mayores, buscan bebés; los mayores se siguen quedando en la segunda fila, se ponen las mejores galas cada vez que llega una familia, se peinan con raya, las niñas se llenan de lazo y sonríen enseñando mucho los dientes para que la familia vea que se los lavan..."Elígeme a mí" decimos todos. A mí. Si me vas a querer, elígeme a mí, si no, pasa de largo.O adopta un perro, él es un amigo fiel; yo no, yo cualquier día me puedo marchar.

lunes, 14 de julio de 2008

Tenemos que hablar

"Me autoinculpo.

Porque sí. Porque la vida sigue, y tú, como puedes vas detrás. Porque se te escapan las horas entre los dedos, y aunque corres, no ganas. Porque te derrumbas sobre la cama y las imágenes se agolpan en tu cabeza.Desfilan por detrás de la frente, deformadas. Si prestas atención, tomas consciencia de que respiras.Pero no siempre prestas atención.Por eso te tropiezas, te olvidas, apuntas mal el nombre o no recuerdas bien la conversación. La vida sigue, con su ruido, sus risas y sus cafés con leche.Con Faulkner, con mi padre y sin Dios.Y en esos pasos, un día como otro día cualquiera haces el amor y ése es el día en que tu cuerpo quiere, o no, cambiar el rumbo de las cosas.Embarazada.Sería un concepto abstracto si no fuera porque se pone el pecho duro y todo tu cuerpo empieza a ser una manera de vivir.
Ninguna mujer mira a los ojos a otra mujer que le pregunta "¿vienes a hacerte un legrado, no?", por frivolidad, o por placer. Por inconsciencia.Ninguna mujer se desnuda, se ata al cuello esa batita blanca, se descalza y se tumba en una cama de hospital sin sentir una larga punzada desde el corazón a la garganta, desde el sueño a la culpa, desde el latido a la agonía. Ninguna mujer recorre ese pasillo que separa su angustia del quirófano, sin sentirse más sola, más pequeña, más lejos y más sorda que nunca. Porque un día como otro día cualquiera hizo el amor con él, aunque él no tenga que ponerse la bata, ni perderse en las luces del techo del pasillo, ni nublar su conciencia entre los ojos de unos desconocidos que van a hurgar entre sus piernas hasta llegar al centro de la vida, allí donde hoy, termina todo.Pero sí puede estar ahí, a tu lado.
Y es que tener un hijo cambia cada segundo de tu vida, el color de tus alas, tu convivencia, la gestión de las cosas, la mirada de él, la relación con tu trabajo, con tus padres, con toda la telaraña que has tejido.Tener un hijo es una decisión irrevocable.Tu decisión.La única. ¿Pero cómo una sociedad cálida, avanzada, sincera, puede permitir que una mujer sienta el estigma del error, del mal, que tenga que mirarnos desde el otro lado de la legalidad, hoy, por abortar?¿Qué tipo de preguntas debieron responder todas esas mujeres que fueron obligadas a declarar?¿Qué noche eterna de insomnio sacudido por el frío del recuerdo tuvieron que pasar ante la pesadilla de verse señaladas, agrupadas en una lista negra que quien quería debería protegerte, se atreve a gritar a dos pulmones? De nuevo la pancarta, la justificación y la locura de recordar que el Cycotec te mata, te desgarra. Como todo lo que se hace en la sombra y a espaldas de la normalidad. Qué poco nos ayuda esa doble moral bien vestida y mejor peinada, que traga con lo peor de este mundo y mantien la calama.Que todos necesitamos amor y una mano que enrede la tuya cuando algo no va bien.Ya no valen respuestas tibias.Hoy no.Ya no.Dejemos el juicio y la verdad suprema para otra vida.por favor, comprensión."
Columna publicada por Cayetana Guillén-Cuervo en el diraio El Mundo el sábado 26 de enero de 2008.


....y la respuesta dada por Fernando Sánchez Dragó en su informativo nocturno de Telemadrid unos días más tarde:

"Y tu padre, por suerte para todos, no te abortó. Tu padre, digo, porque también los hombres abortamos, a fuer de cómplices o de instigadores, cada vez que por comisión o por omisión nos implicamos en el aborto de las mujeres a las que hemos dejado en cinta. Yo llevo sobre la conciencia el peso de cinco abortos. Todos ellos se remontan a los 60, cuando fui progre y tienen un rasgo en común: el de la frivolidad. Nosotros, los de entonces... ¡si yo te contara!. No dispongo aquí de espacio para hacerlo. Una de mis hijas -tú la conoces- nació porque fue concebida en un puerto de Taiwan y ni su madre ni yo éramos capacese organizar un aborto en chino. Cuando lo pienso... se me eriza el alma. Pero no es solo por eso por lo que ahora, Cayetana, yo también, como tú, me inculpo, en sentido contrario, y te digo, a cuento de esas cinco espinas y remedando a Bartleby, que preferiría no haberlo hecho. Entiendo, sin embargo, tus razones, hago mía la compasión que el problema exige y ni se me pasa por la cabeza la demoníaca idea de meter en la cárcel a quien aborta. No son sórdidas noticias policiales (Borges) lo que el asunto exige, sino alta filosofía. Filosofía, digo, y no, al menos en mi caso, teología"
Tenemos que hablar, con calma, con cuidado y con honestidad. Pero sobretodo con respeto hacia el dolor, que no puede ser incrementado por la justicia- a eso se le llama tortura- ni entiende de plazos. Ha llegado la hora de que hablemos del aborto y de que le perdamos el miedo a lo que algunos puedan pensar.

domingo, 13 de julio de 2008

Domingo de gala

"Puedo hacer lo que quiera

puedo hacer una esfera
y viajar en su interior
y llegar a las estrellas
puedo hacer que te vuelvas
desde dentro hacia fuera
puedo hacer que no haya sol
puedo hacer que no lo veas
y que nadie lo recuerde nunca mas..."

"David y Claudia", Los Planetas.


"Se acabaron las elecciones a ser lo más,
se acabó parecer más fuerte para luego tropezar,
se han acabado los debates,
se acabó molar,
se acabó hacer teatrillos para destacar.
Se acabaron los días oscuros sin novedad,
se acabó no tener hueco para mi felicidad,
se han acabado las excusas,
se acabó llorar,
se acabó parar el tiempo a lo Peter Pan."

La Casa Azul, "Triple salto mortal"

Nos vamos a la playa. Coge la crema, toalla, y las chanclas...¡corre! Aún es pronto y podremos elegir un buen sitio- lejos de las hamacas, cerca de la orilla-yo llevaré las tablas. De camino compraremos los periódicos, pero solo si me prometes que vas a tirar las páginas de política y economía. No quiero que nada nos estropee este domingo. Ya he metido en el cesto la música: compartiremos los auriculares y serás tú quién haga la selección ( "Enero en la playa" sonará de las primeras, por supuesto). Ahora encontraremos algunas olas y nos podremos reir un rato intentando recuperar el equilibrio. Teorizaremos sobre qué momento es el mejor para subirnos sobre el corcho y si te pones (o me pongo) muy pesado (pesada) habrá que recordarnos que esto es el Mediterráneo: una piscinita de colorín colorado. Hoy la bandera es verde, así que tranquilo no corremos riesgos, surferboy. A mediodia buscaremos un hueco en la barra del chiringuito: dos cañas bien frías, patatas fritas y boquerones en vinagre, por favor...me encantan los boquerones en vinagre con patatas fritas.Y luego bocadillo, tapas, lo que quieras, pero que sea fácil. La siesta cuando todo el mundo se haya ido a comer, y que sea una de esas que te dejan inconsciente, con un hilillo de baba que amenaza con convertirse en el Canal de Suez. Paseo, partido de palas, tres canciones en el emepetres y los hombros rojos que hagan saltar la alarma del tiempo. Que nos pille el atardecer hartos de las toallas y rebozados de arena.Un baño al final, cuando las olas casi se han dormido. Buscar tus gafas de sol en el bolso. Los suplementos de los periódicos convertidos en un acordeón. La cola de coches de vuelta a casa. Qué ganas de una ducha, crema de jazmín y la camiseta tres tallas más grande para ver una película. Quedarnos dormidos en el sofá. Y a la cama sin contar los escalones, siguiendo las instrucciones del piloto automático.

Que hoy solo quiero un domingo de los de manual. Un día lleno de las cosas pequeñas que me hacen feliz: cantar en el coche, llegar cansada a casa, bañarme en el mar...Así recuperaré el equilibrio y podré intentar de nuevo remontar esta ola que nos lleva.

sábado, 12 de julio de 2008

Verdaderos gigantes

Y como dijo un francés, mi amor se escribe al revés.
No sé llorar mejor.
Gracias por tanto.

No, no sigue igual

aunque siempre la pidiérmos al final de los conciertos.

Iremos a bailar

al Bola Ocho por variar...

Entre un montón de discos revueltos

perdido en mi habitación
con todo al revés
se pasan las horas
sin saber qué hacer

Canción de regalo

y los bomberos en tu honor,
hacen sonar la sirena del camión.

Y quise cambiar de vida

y me fabrico otro recuerdo perfecto.

Casado con otra

Dime que no es verdad...
Otra de las grandes, de las que no me cansaré jamás de escuchar.
Que nunca seremos abuelos...

Pero tengo que decirte

que no puedo olvidar lo que he hecho...
Tanto amor bajo cero.

Si a veces pienso

en lo que he dejado atrás
y echo de menos
a alguien especial..
Estaba loca
y le sentaba mal beber,
solía llorar sin estar triste....

La Costa Brava - Natalia Verbeke

No sé parar,
vivimos de verdad
Blanco en Diciembre
gente corriente
buscando del sábado un final
Hoy, no sé quién soy
perdí lo mejor
y sigo esperando a alguien
da miedo pensar lo que va a pasar
cuando todo esto acabe..

Una de mis favoritas

Ya no es posible ser feliz...no llegué a verles en el Contempopránea.No tenía con quién ir.Dios conmigo hizo una broma, me dijo ven y luego toma...Amo esta canción.

Adoro a las pijas de mi ciudad

Vigalondo para La Costa Brava.El Karaoke es fantástico, igual que lo de "las sevillanas aprendidas para no ser menos"...

viernes, 11 de julio de 2008

Taulellet festival



Atardecía y Sergio hacía pruebas de sonido con "Mi última mujer". Sobre una terraza, en mitad de una montaña, habían colocado el escenario y a su alrededor velitas que después se fueron encendiendo. Aún conservo la camiseta de aquel concierto, diseñada por Elia.Durante los primeros fines de semana del otoño fue mi uniforme en Madrid. Yo venía de un taller de creación literaria de una semana en esa misma ciudad. La noche antes había estado hablando con Espido y mis compañeros sobre el concierto.La hermana de Espido vive en Zaragoza y al parecer conocía a Sergio.Yo le decía que nadie tenía unas letras así, que los suyos eran los mejores títulos.Ponía como ejemplo "Mme.Dos Rombos", "El fabricante de alas de mariposa" o "Déjese querer por una loca". Espido me daba la razón (luego le grabé mi recopilación de La Costa Brava y más de un domingo en el rastro canturreaba "adoro a las pijas de mi ciudad", pero aquello era otra época). Cenamos pollo y conejo, lo recuerdo porque nunca me ha gustado el conejo y aquel día me lo comí tres veces, de inhanición que arrastraba de Madrid.Crear literariamente debe dar hambre, no lo sé.Yo me puse en seguida la camisetas, se me caían los vaqueros y aún así, cuando descubrí a Richi- con el polo de rayas ajustado- pensé que era el hombre más flaquito del mundo.Me sentí un poco obesa, la verdad.Primero actuaron Ciudadano y colgaron la luna llena sobre el castillo.Richi y Sergio estaban sentados cerca de las bebidas, escuchando, charlando...como en la plaza de un pueblo. A Enrique le ví un momento pero me pareció tan guapo que no le miré más.Después me dí cuenta de que tocaba la bateria y de que era muy alto. Los tipos muy altos me gustan, pero me dan un poco de miedo. El concierto fue una delicia, pese a las críticas.Elia-pasajera2- y su hermano-xigronet- subieron al escenario a cantar.Luego bailamos todos el robot. A las tres y casi las cuatro terminaron entre risas y aplausos.Mi amiga y yo nos acercamos a despedirnos de ellos y a saludarles: todo en el mismo pack, dos por uno.Yo no quería ser groupie, pero era peor que eso, era fans y freaki.Le comenté a Sergio que escribía cuentos.Me dió su correo y me dijo que le enviara alguno. Jamás lo hice. Teníamos el mismo apellido: "marín".Nos reimos. Era fácil. Richi se disculpaba y los de Onda continuaban la fiesta.Bajamos de la montaña, despacio, yo conducía con cuidado.Escuchamos varias veces " Nadie sabía que estaba muerto". Nos despedimos contentas de nuestra aventura. Volvimos a Onda en Octubre (yo regresé de Madrid de un tirón: c/Hileras - polideportivo multifuncional de Onda sin pasar casi por el baño) Sergio seguía sonriendo desde el escenario. Y las fotos que dejo fueron de aquella primera vez. Nunca se han visto tales costas en estas montañas.
La Costa Brava, como bien decía Fran hoy, era, es la historia de una amistad.Su post de hoy y el de Richi desbordan cualquier palabra, van más allá de lo sincero, emocionante y profundo.No dejéis de leerlos por favor...nadie puede expresarlo mejor.
Empieza una nueva etapa, aunque nadie queríamos este final para un comienzo.Un abrazo fuerte para todos.Y mil y un besos.

jueves, 10 de julio de 2008

Nueve minutos

para una despedida.Espero verte al otro lado del piano, tocando tu pandereta con ellos.Millones de gracias por tanto, Sergio.
I'll say a little prayer for you...

miércoles, 9 de julio de 2008

Sergio Algora

Nada de lo que escribo hoy me sirve. Desde que me he enterado de la muerte de Sergio Algora estoy descolocada. Leo y releo el blog de Fran, busco en internet noticias, rastreo los comentarios.Y he pensado más de un millón de veces en Richi y en Fran, a los que aprecio como amigos, porque sé cómo les debe estar doliendo.
No dejo ninguno de los vídeos de los conciertos, ni cuelgo la letra de una canción, o el texto de cualquier poema de Sergio porque no me encuentro cómoda. Uno de mis libros de cabecera es "A los hombres de buena voluntad" su colección de cuentos que compré en la FNAC de Zaragoza el día después de tomarme el auténtico gin-tonic en el Bacharach (el bar de Sergio).Esta noche tampoco puedo leerlo.
Ojalá alguna de todas las palabras que se han escrito hoy en los blogs de Sergio, Richi y Fran se convirtiera en un abrazo para los que más le quisieron.

martes, 8 de julio de 2008

Microdrama del huevo de codorniz




Menudo día. Esto de no ser una chica al uso, de las antiguas de Telva cuesta lo suyo.Pasa factura.

Han venido a cenar un amigo con sus hijos a casa y como apenas me he estrenado como anfitriona he dado la vara yo hasta que les he convencido para que dejaran la playa por un rato y se vinieran, informalmente, a Castellón.Entre otras razones, porque también me moría de ganas de estrenar la mesa de la terraza y colocar algunas velitas por allí, en plan chill out, aunque ya esté pasado, aunque todo sea tan pop...He de advertiros que yo no sé cocinar, que cada año que pasa se atrofian más mis movimientos frente a la vitrocerámica, que si se plantan delante de mí un puñadito de garbanzos me pongo a llorar como si fuera el Ministro de Trabajo y los sindicatos hubieran organizado una huelga general, que mis cenas- las unipersonales- se reducen a trocitos de queso y comida prefabricada, saaaaaaaalvo- y eso sí lo he de mencionar, aunque no tenga el éxito que merece- las noches en que tengo el ánimo más bajo y me regalo un revuelto (de mi invención) japonés. El resto del mundo culinario me parece apasionante siempre que lo haga otro y mi inseguridad en este aspecto crece tanto día a día que ya ni me atrevo a recordar que hubo un tiempo en que la necesidad hizo que yo fuera la reina del pollo al horno.Yo...qué tiempos...

Bueno, a lo de esta noche.Vale, me hago la chuliguay pandillera, digo que la cena será informal- he recalcado eso mucho- y llegadas las siete de la tarde (un poco después porque quería hacer unas llamadas de teléfono) entro en capilla.Me santiguo frente a la nevera que parece las bodegas del Titanic y antes de que caigan sobre mí un alud de quesos, rescato mi respiración más pausada del fondo de mi karma: si Arola es fengshui, yo dos tazas. Troceo la fruta para mi ensalada estrella (mango, palmito, queso danés, maiz, nueces...) de un inquieto amarillo; reservo el parmesano para luego añadirle, en el otro lado del cuenco las aceitunas negras (ese toque siciliano que yo siento al ver esa mezcla, no sé porqué) busco los manteles árabes para la mesa (ya no sé si organizo una cena o la Expo) y de repente caigo en la cuenta de que a mi menú lo que le falta- cómo no- es algún tipo de montadito con huevos de codorniz.Me viene a la memoria el exquipisto del que tanto hablo que hace Paula en la Tramontana y a contrarreloj me voy a mercadona en busca de esa delikatessen.De entrada confieso que ignoro el tamaño que tienen sin estrellarse contra el aceite, así que cuando una señorita me los muestra, como quien enseña el bic naranja, se me abren los ojos mucho como a las japonesas y junto las manos en una exclamación profunda:"ohhhh...si parecen un micromachine" .Me llevo un potosí, es decir, doce, una cajita de esas.

De camino a casa silbo, irradio satisfacción ,como Caperucita y su jarra de miel. En cuanto miro el reloj la sonrisa se repliega sobre sí misma y cunde el pánico en mi casa. Alerta roja: saltan las alarmas como en un bunker.Enciendo la vitro, pongo el aceite en la sartén y con la tenacidad de quien quiere ganar el Gran Prix- vaquilla incluída- rompo el primer huevo de codorniz, dándole el típico par de golpecitos secos en el canto de un plato. Clic, clac. Perfecto mi giro de muñeca, pero ahí queda un velo, una telita transparente, una membrana finísima entre la cáscara, la yema y yo, así que, cuando derramo el contenido del huevo sobre la sarten allí no cae nada. Repito la maniobra y al agitar el feto de la codorniz saltan chispitas de clara sobre el aceite que convierten la sarten en un castillo de fuegos artificiales.Me alboroto y suelto el huevecillo: medio cae dentro (con cáscara incluída) medio se resbala por la sartén.Bueno, es solo un comienzo, como otro cualquiera, una cáscara defectuosa la tenemos todos. Una vez frito mi primera incursión en la nouvelle cousine tiene forma de empanadilla y alma de...?¿tapón de témpera? ¿gominola en bote? No lo sé. Vamos con la segunda: en posición, levanto el huevo le arreo un castañazo contra el plato y se me quedan las manos llenas de comidita de la Barbie. Siguen saltando asteroides de masa no identificada sobre la sartén: saltan y se multiplican, como los Gremlins. Mis pulmones se inundan del fengshui y pienso lo mucho que hubiera sacado yo de quicio a Arola y Subijana con estas dotes de atista que tengo. Pero no pienso cuestionarme, así que me lanzo a la tercera, que por sabiduria popular la acepto como vencida, por el mero hecho de participar.Golpeo con precisión el micromachine oval-hasta con un buen swing-no me lo creo pero le parto la mebrana telúrica al bicho y como reacciono tarde, al dejarlo caer sobre la sartén por el camino pierdo la baba-¿dónde está la del caracol?- conservo la yema y me queda un huevo calvo, redondo y hermoso, pero calvo, sin una mala puntilla con que taparse la cabeza. Aunque sea calvo yo le quiero lo mismo, o más, si me pongo sentimental, de hecho cuando le miro creo que me mira y me sonríe en naranja. Naranja le sonrío y pienso si debo chutarme en estos momentos un lingotazo de Campari, será por asociación de ideas.
El ritual se repite hasta que alcanzamos las doce campanadas, con la misma intensidad y sin perder la fé en la simplicidad del perejil que proclama Arguiñano, al final triunfan las cosas sencillas y de la camada de huevos de codorniz sobreviven cuatro medianamente reconocibles y dos que salvo con reproducción asistida, es decir, disfrazándolos entre la sobrasada del montadito y mis ganas de que salgan adelante. Se acerca la hora en que deben llamar al timbre mis invitados y suenan clarines en mi cerebro. Cargada con platos, vasos y cubiertos como quien arrastra un rickshaw subo las escaleras, abro el ventanal de la terraza y cuando observo el cielo: tachaaaaaaaaaaaaaaaán!!! una redonda, hermosa, enorme y obesa nube azul cobalto ha decidido reposar sobre mi comedor balinés.Agggggggggggggggggggggggggggggg Caen algunas gotas.Maldigo a Murphy por certero, mal rayo te parta después de esto.
Pero como una karateka experta miro mi objetivo con la convicción de que si quiero puedo lograr mi objetivo, así que deposito los platos sobre el mantel marroquí, pongo un velón azul mate con arena de Formentera, cierro los ojos y desafío a los dioses. Ahora sí que suenan las alarmas, pero las del móvil: corro a la ducha, estoy a punto de abrir el grifo vestida y mientras coloco lonchas de jamón en un plato llaman al timbre....
No quiero abrir.No me atrevo.Recuerdo la sonrisa naranja del huevo calvo y mi brazo derecho mueve la puerta: doy pena. El pelo mojado, las ojeras descompuestas, una cuña sí otra perdida en mitad de la escalera, las gatas que se acaban de pasear por el arenero en ese instante con el consiguiente olor...Trato de sobreponerme al reconocer a mis amigos.Besos y abrazos.Los niños corren por la casa, mientras yo pregunto qué quieren tomar y mientras preparo un Campari- ahora sí- escucho un leve punteo en los cristales: llueve.Llueve poco, pero llueve.
Deshago mi movida ibicenca y me rindo, enredándome en mi vestido largo y floreado tan de los años setenta...tengo ganas de tumbarme en el suelo. Mis amigos me sonríen y su cariño me levanta. Campamento de combate: cenamos en el salón, escuchamos a Antonio Vega y obtengo dos tenedores- por simpatía- en la valoración de mi guía secreto Michelín. Yo ya he llegado a otro estado vital y como además hay que conducir y no hemos abierto el vino, tengo que diluirme entre la espuma de cerveza, parece difícil pero me diluyo. Acabamos bailando en la terraza, haciendo una competición de rock acrobático, en la que, cómo no si estoy más rígida que la raqueta de Nadal, pierdo.
Al despedirse mi inspector de la guía de Michelín favorito me susurra:"Los montaditos de huevo de codorniz lo mejor de la cena: un éxito". Frida y Just se han escapado al piso de la vecina. Yo hago magia negra con el retrato de Isabel Preysler.

lunes, 7 de julio de 2008

Funámbula de tal

"Fuiste la niña de azul
en el colegio de monjas
calcetines y coletas..."
"Dolores se llamaba Lola", Los Suaves
"Once upon a time you dressed so fine
you threw the bums a dime in your prime
didn´t you?
People'd call, say
"Beware doll, you're bound to fall"...
You thought they were all kiddin'you
you used to laugh about
everybody that was hanging out..."
"Like a rolling stone", Bob Dylan
" Sobre el oscuro abismo en que meces
Sobre el oscuro abismo en que me mezco.
Sobre el oscuro abismo en que te meces.
Sobre el oscuro abismo en que me mezco."
"Sobre el oscuro abismo en que te meces" Manolo García
Ganaba Federer el set y el bar estaba en penumbra. Cuando entramos ella presidía la barra: tatuaje en el hombro izquierdo, gafas de sol al final de la tarde y la risa de vino cosechero. Me saludó sin saber bien a quién lo hacía y si me conoció, me saludó sin saber bien porqué lo hacía, de la misma forma que le dije "hola" yo, como solemos saludar aquí en las capitales-pueblos de provincia, por pura inercia. Nos sentamos a su espalda, mientras ella fumaba la pipa de la paz con los que ocupaban las otras mesas: era una hora inusual para un restaurante, solo estábamos los que adelantábamos la cena con una merienda impropia o los que se resistían a cerrar el fin de semana. Entre estos últimos los camareros del local, entre el sudor y la sepia, agarrados a botellines de agua y risueños, con ella al frente como capitana.
Le miré los pies y encontré arena, en lugar de los patines de cuero blanco y ruedas amarillas que tanto me fascinaban cuando la ví por primera vez. Era la niña más guapa del Rolling Skate, una pista de patinaje en la que trampeábamos el paso a la adolescencia, donde ella reinaba- tan rubia, tan dulce, tan muñeca- y yo me escondía tras las columnas, sujeta a las barras de seguridad para no perder el poco equilibrio que tenía con trece años. Los chicos, entre carreras le robaban besos, y ella, con sus lazos de Don Algodón los cambiaba como cromos- cada semana salía con uno, cada semana dejaba atrás a otro- sin perder el encanto, ni la sonrisa; sin que se le moviera el jersey anudado sobre los hombros, ni la carpeta apoyada sobre el pecho cuando la esperaban a la salida del colegio.
Se casó con prisas y diademas de flores, cuando yo acababa de terminar la carrera.Trabajaba a ratos y a otros continuaba aprendiendo inglés, haciendo la compra, yendo al gimnasio.Llevaba abrigos largos, de cashmere color caramelo, las mechas más rubias, la expresión de madurez sin ojeras.Tuvo una niña rubia y dulce, como ella.Nos cruzábamos cuando ella la llevaba al colegio y yo me arrastraba hacia el despacho. Después yo tuve que defender un asesinato y tomaba cafés a todas horas, a ella me la encontraba en los destiempos de cafetería: se había desprendido del aire de mujer casada y volvía a ser adolescente. Sonreía con fuerza, había recuperado los vaqueros y llevaba en el pelo mechones del mismo color que los lazos de las coletas de la infancia. Algún sábado la reconocí entre sorbos de gin-tonic, de la cintura de un antiguo novio, ahora motero con el que, febril, se besaba. Mi trabajo me ponía al borde de la crisis y mi vida sentimental se desdibujaba mientras ella organizaba una segunda ceremonia: recuperaba las listas de invitados, volvía al horario de las mechas y el cabello con puntas igualadas.
Ayer contaba la ruptura entre risas de cántaro roto y yo la miraba desde el alambre. Sumaba copas de vino sin que Fèderer le rompiera el servicio a Nadal, las palabras se quedaban entre la hierba y no pasaban por encima de la red y yo, tan perdida, buscaba el equilibrio.
Pagó la bebida, repartió besos a los camareros y se fue antes del quinto set. En cuanto cerró la puerta todos los judas que servían sepia, que bebían de sus botellines de agua comenzaron a reirse de ella: "¿Te has fijado en los ojos que llevaba?""Qué pintas..." Algunos eran del grupo que soñaba con llevarle la carpeta, de los que la esperaban a la salida del colegio cuando estábamos en octavo de egebé. Al oirlos se me atragantó la tortilla y la espuma de la cerveza. Miré hacia el suelo y ví al fondo del abismo, mis pies descalzos. Sentí vértigo y fingí prisas.Pagamos y sin despedirme nos fuimos.Nos dijeron adiós sonrientes los mismos camareros.Al cerrar la puerta me giré y no pude distinguirles entre las sombras. Aún no había ganado Nadal y la tarde de un domingo de verano apestaba a Vetusta.

domingo, 6 de julio de 2008

Pesadilla en vacaciones



Duermo mal, sueño cosas horribles. Me despierto con los mordiscos de Justine, que intuye que sufro y trata de liberarme. Pero mis pesadillas son pegajosas como la tela de araña y cuanto más hago por deshacerlas, por encontrar la trampilla de la realidad, más me confunden y caigo hacia dentro, tropiezo en la escalera de caracol. Me despierto y los ojos de Justine me consuelan e interrogan:" ¿cómo has salido de allí?" Juntas abrimos las ventanas y nos tumbamos al sol para que el sol cambie el amanecer.
Pero la pesadilla deja sobre mi piel una especie de película aceitosa- me convierte en el alien- que me aísla de lo que sucede alrededor, que me devuelve al reino de lo confuso. Trato de distraerme: llamo por teléfono, leo a Susan Sontang, dibujo en la moleskine, lavo los platos de la cena, compro lo que nunca puse en una lista...y cuando llego al parking del centro comercial descubro que no puedo más, que la pesadilla me ha ganado el pulso y que mi corazón hiberna en el asfalto.

sábado, 5 de julio de 2008

Si no hay verano no tengo sentido


"Cuando muera, será con el verano.
Una tarde de otoño, una mañana
en la que el sol disperso no deslumbre.
Aún estarás ahí, lo sabrás luego:
yo no estaré y tú quizá bailabas.
Será como en los juegos de los niños,
en que uno pierde y los demás se alegran
sin pizca de maldad y sin disculpas.
Será como este día que se acaba,
quizás como esta noche; ya, quizás;
quizá me esté muriendo y no lo seoa,
quizá lo sepa y solo rindo cuentas
y puede que no cuente como debo.
Un día como hoy,
librándome del viento del otoño,
del verso
vacío y sin sentido del invierno
de su falso sabor a primavera
que sientes en las hojas del otoño
que hay antes del invierno y que aborrezco.
Si no hay verano no tengo sentido.
Es solo en esa luz cuando parece
que yo también la tengo, que ilumino
los ojos de las cosas que me miran.
Si no es verano nada me interesa.
Si no es verano, para qué la vida
que solo lo recuerda y desespera.
Y así la muerte es digna: otoño y muerte,
una esperanza doble en la que cifro
ese verano eterno que me aguarda,
que no merezco, y qué: como esta vida."

"Cuando muera, será con el verano",
del "Texto Refundido de la Ley del Sueño (Ley 1/98)"
Vicente Luis Mora

viernes, 4 de julio de 2008

Plastilina con color, ropa interior...

recuerdos de ahí afuera...

Espuma de matemáticas



El lunes me enteré de que los niños ahora ya no aprenden lo que son los conjuntos de Euler-Venn. Menudo disgusto...¡con lo que disfrutaba yo de la unión e intersección ! Pues no me habrá dado a mí alegrías el conjunto vacío... Hablábamos de la utilidad de las matemáticas durante la cena y yo- tan ingénua o tan torpe, como se quiera mirar- después de enterarme de la supresión de los diagramas, pregunté si las integrales habían sobrevivido la crisis de la evolución en el pensamiento matemático. Me miraron todos vomo si estuviera perturbada: lógico, en aquel momento lo estaba.Veía mis plastidecores desparramados por la superficie del pupitre y yo, con un trocito de lengua fuera y la coleta bien alta dibujando conjuntos...Snif. Carmen apuntó que ella ahora utilizaba mucho el mínimo común múltiplo; Antonio dijo que a él le encantaban las regletas con las que sumaba y restaba cuando era pequeño y Ana nos explicó que ahora a los chavales les encantan los minerales.
Mi cerebro se resiste a adaptarse al cambio.Asumo ya que soy una especie en extinción, así que en prueba de mi lealtad al insigne artista matemático que alegró mi infancia dejo aquí un cachito del caos interno de mi lóbulo derecho.
La espuma de la ciencia se va tras las olas...Snif

Reina entre las ovejas


No me lo dijo hasta la hora de cenar, por eso no le creí.
Sí, ya sé que con este tipo de cosas no hay que hacer bromas, pero mi marido es muy raro, qué culpa tengo yo…A veces habla solo, cuenta historias sin sentido…No sé por qué no le creí, pero el caso es que se hacía tarde, se enfriaba la sopa y la verdad, yo estaba más pendiente de la serie de televisión que de lo que él decía. Claro, si es que además el pobre es tan raro, que, bueno, no sé, pero después él se calló y continuamos la cena como cualquier noche. Cada uno a lo suyo.
“He visto un asesinato” creo que me dijo. Yo estaba en la cocina y casi no le oí. Algo más habló…que si un accidente de tráfico, una mujer… no lo entendí muy bien. Él iba y venía, me hablaba desde la habitación y yo estaba entre los cazos y el grifo, limpiando las acelgas. Tampoco se le escuchaba mucho, algunas palabras sueltas, de tanto en tanto. Pensé que me contaba algo de la radio. Como se pasa el día con ella pegada a la oreja.
Mi marido es pastor ¿se lo he dicho? Ya no me acuerdo. Me marean tantas palabras juntas. Pues sí, es pastor, y bueno, ya saben, los pastores se pasan casi todo el tiempo solos, con el rebaño, sin hablar con nadie. Por eso creo yo que se ha vuelto tan raro. Tiene un trabajo muy duro, no se pueden hacer una idea. Y muy poco reconocido, la verdad, que cuántas me dicen la suerte que tiene mi Paco, sin hacer nada en todo el día…Con lo sacrificado que es y la gente que habla por hablar, ya ven. Pero qué les voy a contar a ustedes con todo lo que tienen.
El caso es que mi marido, al ser pastor, se fija mucho en todo, es una persona... ¿cómo les diría yo? una persona de mirar mucho las cosas, muy observadora, sí. Y ayer lo vio todo. Sí, sí, como lo oyen, t-o-d-o.
No pongan esa cara. Ya les he dicho que yo tampoco me lo creí al principio. Cualquiera con dos dedos de frente le hubiera tomado por loco. Y nada de eso, como lo oyen, vio el asesinato. El de la pareja ¿ a cuál creen que me refiero? Si nadie habla de otra cosa en el pueblo…
No, ya sé, no tiene mucho sentido, ya. Pero les estoy diciendo la verdad, yo no les miento. Se lo juro por mi Alfonso que en Su gloria esté. Si yo no le hice caso…pero es que hoy, al poner la televisión y ver las noticias he reconocido la carretera. Mi marido lleva las ovejas siempre por esos campos. Quince años recorriendo los mismos caminos, las fuentes, el alto, la misma cueva de la Serpiente donde dormir si hay tormenta…Y claro, he descubierto que no era una tontería del pobre Paco, no…Me he quedado sin sangre en las venas. Miren lo blanca que estoy. Y cómo me tiemblan los labios. Del susto, de qué va a ser. Yo no entiendo mucho de todo esto, para qué les voy a mentir, pero creo que mi marido es el único testigo ¿no? Bueno, ustedes lo deben saber mejor que yo, pero por si acaso les cuento…
Iban una mujer y un hombre en el coche. Ella conducía. Paco les vio llegar desde lejos, es una recta muy larga la del Agüero, larga y fría, como un páramo. A mi marido siempre se le cruza un mal sueño cuando lleva a las ovejas por allí. Pero a lo que estábamos, aún no había anochecido y tampoco iban muy rápido, creo, así que oyó el coche acercarse y casi al mismo tiempo lo vio. Fue él, el hombre, no mi marido, quien tuvo la culpa de todo. Paco me contó que de repente se lanzó sobre la chica, como si quisiera abrazarla pero más fuerte y giraron hacia la izquierda de golpe. Ella no pudo ni frenar, la pobre no tuvo tiempo. Cayeron sobre el volante, o eso le pareció a mi marido, que dio un salto de la impresión y dice que oyó gritar a sus ovejas del miedo, pero ya se habían salido de la carretera.
Cuando les encontró ella ya no respiraba. El muy bruto de su novio, su marido o lo que fuera- que no lo han dicho en las noticias y digo yo que estarán investigándolo ustedes- le había clavado una navaja en el pecho muy cerca del cuello. Mi marido dice que no era muy grande, la verdad, pero que le había rebanado el pescuezo, como si fuera un cabrito. Todo el parabrisas se había llenado de sangre. Bonito corte llevaría que Paco vino descompuesto. Eso sí que se lo noté al entrar por la puerta: traía la misma cara que cuando murió la Soraya. ¿Quién es la Soraya? Pues la cordera favorita de mi marido. El lobo la destrozó a bocados una noche y dejó sus tripas desperdigadas por el corral, como si el mal bicho quisiera que lo viéramos. A Paco aquello le partió él alma porque él decía que la Soraya era como una persona. Que entendía lo que le contaba. Que era más lista de las demás y que le miraba con los ojos de su abuela, como si le viera por dentro. Para mi marido, después de que se nos muriera mi Alfonso, aquella oveja lo era todo.
¡Ay! Ya sé, ya sé…que no debía contarles lo de la Soraya, que a ustedes eso no les importa. Disculpen, pero una no sabe de estos asuntos y claro, los nervios y la cabeza… A veces ya no me acuerdo de lo que estoy diciendo. Perdonen, de verdad, perdonen, que no quiero molestarles con mis batallitas. Sigo con la escena del crimen o como lo llamen ustedes, que yo de letras no entiendo. Estaba con lo del hombre y el cuchillo. Menudo golpe le tuvo que dar el muy animal que el coche giró como una peonza y cayó bien lejos. Mi marido no lo esperaba, quién se lo iba a decir ¡Si todo parecía normal! Claro que nunca hay que fiarse de nada, que en cualquier momento salta la liebre, ¡y vaya si saltó! Pobrecilla, de verdad. Qué desgracia Señor, qué desgracia.
El coche estaba a unos quince metros de la carretera, dentro de la barranca. A Paco le costó bajar porque es honda, ya saben y él ya está mayor. Además con este frío se le resienten mucho las rodillas y como se pasa todo el día de pie, pues peor no lo puede tener, pero qué va a hacer el infeliz si es su trabajo. En fin…Cuando llegó no había fuego, sólo hierros y el humo de las tragedias. Se acercó a la puerta del conductor y la vio, rodeada de cristales rotos. Era una chica rubia, muy joven y guapa según me contó Paco. Con la piel muy fina, como de reina. Tardó mucho tiempo en sacarla porque el volante la tenía atrapada y cuando por fin lo consiguió descubrió la desgracia: vio la navaja, la boca torcida, la cara de ángel llena de sangre…Y la mirada.
A Paco eso le trastornó. Por eso yo no le hice mucho caso ayer, porque repetía muchas veces “Los ojos de la Soraya, los ojos de la Soraya” Lo decía con fiebre, como se mienta a un fantasma y claro, yo pensé que hablaba de nuestra oveja y que volvía a darle vueltas a aquello, así que no le escuché de puro cansancio o aburrimiento, que a estas alturas ya no sé qué es. Porque la verdad es que me ha tenido frita con la bicha esa, que ni que estuviera casado con ella, digo yo, menuda perra le cogió; pero bueno, esta vez la muerta no era ella, aunque cómo iba a saberlo yo Dios mío, cómo.No se si le dio un pasmo o qué le pasó por la mente a mi marido en ese momento, pero el caso es que al ver aquello y comprobar que ya no podía hacer nada por ella la dejó. Sí, allí mismo, donde la encontraron ustedes, con el frío que hacia. Y se fue.
Ya sé lo que piensan. El hombre. Qué pasó con el hombre. Por qué no le ayudó, o miró a ver si estaba con vida. No lo sé. No me ha dicho nada. Digo yo que porque vería que estaba muerto, así sin más, desde lejos, que a mí no me ha explicado mucho más. Ya… que no lo entienden. Que les parece raro. A mí también, pero ya les avisé al principio. Mi marido es así…
¿Por qué me miran con esa cara? No tiene gracia lo del asesinato ¿Que si me ha dicho algo más? Pues eso les estaba contando. Para qué he venido si no, para echar una mano al orden público, pequeña, eso sí, pero mano. Sí, hoy sí que le he visto. Ha llegado pronto a casa y yo le esperaba en la mecedora, haciendo labor y con la televisión puesta, por si acaso decían algo más las noticias. Venía callado y frío, como siempre. Ni siquiera le han salido las palabras del saludo .Yo en seguida le he preguntado, porque estaba muy preocupada y quería saber. Y no se lo creerán ustedes no, pero él no me ha contestado. Nada. Se me ha quedado mirando de lejos, así, como hace cuando tira piedras al río y me ha dicho que le deje en paz, como lo oyen.
Pero no, eso no es lo peor, no, aquí viene el problema, que ahora no lo quiere contar. A nadie. No. Yo le he dicho que tiene que venir al cuartelillo, sí, y explicar lo que vio, que él es el único testigo- se dice así ¿no?- pero no ha habido forma, nada. No me ha hecho caso, se ha puesto como un burro y yo le he dicho que está muy mal eso de callarse, que tiene que decir lo que vio. Que lo ha dicho la tele, que buscan testigos para clarear los hechos y él que no quiere. Miren si es tozudo que al final se ha enfadado conmigo y me ha gritado. No, no…no me ha insultado, ni pegado. ¿Cómo me va a pegar el pobre Paco? Sólo me ha dicho que me calle. Que le deje en paz.
Y me he venido como he podido, ya ven. ¿Han descubierto ya algo nuevo? ¿Se sabe si eran amantes? ¿Por qué la mató? ¿Tienen alguna pista?...¿Si Paco tiene cuchillo? Pues sí claro, qué tontería... si no ¿cómo va a cortar el chorizo o la comida todos los días? Pero no me acuerdo cómo es. De un palmo más o menos creo, sí, puede ser, pero no me hagan mucho caso, que ahora mismo con todo lo del crimen estoy un poco traspuesta…Puede que sea como ése que me enseñan, pero no lo sé. Pregúntenselo a él. ¿Pero que tiene que ver la navaja de Paco con todo esto?
Ya. Secreto de sumario. Pues ustedes sabrán lo que se hacen, que es su trabajo. Yo ya he cumplido. Sí, lo mejor es que vayan a buscarle si quieren y a ver si a ustedes se lo cuenta todo de corrido que a mí no me quiere ni oír.
A estas horas estará dormido. Lo encontrarán en la caseta, como siempre, junto a las ovejas.
A veces creo que sólo le entienden ellas.