Abril no es luz de Semana Santa ni de gitanillas en las ventanas. Es luz mejillas boca encarnada claveles reventones.
Desatamos los abrazos entre las plantas, hortensias y rosas, en el suelo, contra la reja de hierro forjado. CÃģpula de animales enjaulados en el perfume de jazmÃn; me empujas suave entre las macetas y la saeta (oohhhh, la saeta al cantar) en medio del silencio... Miradas en la luz, serenidad que anima a la profanaciÃģn de la agonÃa encapuchada.
Rodeados de geranios.
La luz se vuelve pÃĐtalos, los adoquines se convierten en pÃĐtalos, las casas, el cielo, tus labios, tu verga, el aire... Tu saliva se convierte en pÃĐtalo. VÃĐrtigo en el balcÃģn, muchedumbre enardecida. Abandono de piernas desnudas al sol.
Las lÃĄgrimas de devociÃģn se mezclan con luz pasiÃģn.