
Tras un suspiro que silba tu nombre, intento coger aire y me trago un aviÃģn. No sÃĐ porquÃĐ ni me interesa saberlo. SerÃĄ que quiere recorrerme por dentro y poner de manifiesto mis sentimientos, sacarlos a la luz cuando logre encontrar la salida. Pero no da con ella, me revolotea sin rumbo durante horas, cargado con 430 mensajes de angustia y me provoca nÃĄuseas. Me da por vomitar. Y entre vÃģmitos veo un cielo verde de bambÚ y una luna verde palideciendo como yo, mareada como yo, vomitando como yo. Y el aviÃģn se transforma en un cohete rojo y aluniza.
Yo alucino porque me recuerda tu verga clavÃĄndoseme...
Rememoro cÃģmo me enciende tu suavidad al acariciarme los labios, vibro con tu determinaciÃģn al plantarla muy adentro, esta vez en un crÃĄter de la cara oculta que nadie descubriÃģ.
Rememoro cÃģmo me enciende tu suavidad al acariciarme los labios, vibro con tu determinaciÃģn al plantarla muy adentro, esta vez en un crÃĄter de la cara oculta que nadie descubriÃģ. La luna vomita con mÃĄs fuerza y yo tomo aire y entre migas de bacalao, coulis de frutas y risotto indigerible, el cohete que un rato fue airbus se esparce a mis pies en un chorro de lava que brota como un surtidor de mi estÃģmago, eyaculaciÃģn familiar, nada casual, como aspersor en el cesped verde jardÃn de mi pelo, ya del todo verde como la luna y yo y el cielo.
Y tÚ eres uno de los pasajeros desintegrado entre guisantes y pimiento del piquillo.
Me levanto a beber agua. Ha salido el sol, me acurruco de nuevo, pegada a tus nalgas y tu espalda y me duermo, ya toda azul
Gracias por las fotos a E. Xie , E. Schildt y C.Margeli