Haciendo una excepción: Historia Paralela {1/15}

Título: Panqueques de Chispas de Chocolate.
Nombre de la serial: Making an Exception.
Autor: mikssi.
Traductor: KangRaeJae
Pareja: Minho/Taemin
Clasificación: PG
Género: Fluff, HP.
N° de palabras: 3,184.
Disclaimer: SHINee no me pertenece. La trama es
enteramente de la autora.
Resumen general: Taemin cree firmemente que
nunca era demasiado tarde en el día para hacer un
clásico desayuno americano.
N/A: Esta es básicamente una escena paralela del
Capítulo 10 de la historia Haciendo una Excepción,
pero puede ser leída sola, si es que no estás
leyendo el otro fic :)

1

[.]



Panqueques de Chispas de Chocolate.



El timbre resonó por la casa de Taemin, y su corazón saltó antes de latir con anticipación; sus manos comenzaron a peinar su cola de caballo con nervios.

Con pisadas cuidadosas, entrecerró su ojo para mirar a través de la pequeña mirilla, con su corazón sólo acelerándose más.

Entonces no vaciló en abrir la puerta.

—¡Hyung! —La expresión de Taemin rompió en una sonrisa mientras abría la puerta para ver a su alto y guapo novio.

Minho se rió y metió sus manos en los bolsillos de su pantalón azul.

—¿No ha pasado el tiempo suficiente para que me llames “Minho” sin el “hyung"?

El menor arrugó su nariz de manera tierna y se alzó de puntillas, poniendo sus brazos alrededor del cuello del chico al mismo tiempo que se inclinaba más cerca por un besito inocente.

—Hola Minho —susurró, sus bocas a menos de un centímetro.

Minho se agachó para robar otro beso rápido de sus labios.

Taemin sonrió de nuevo.

—Hyung —agregó con malicia, quitando sus brazos y corriendo hacia la cocina.

El mayor sólo lo siguió, agitando su cabeza con una sonrisa, mientras cerraba la puerta detrás de él.

Taemin sacó un tazón largo y entrecerró los ojos con concentración ante el libro de cocina que tenía frente a él, tratando de descubrir por qué alguien se molestaría en “meter cuidadosamente” un manojo de chispas de chocolate en lugar de simplemente revolverlas con el resto de los ingredientes.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó Minho, inclinándose contra el contador a su lado.

El menor lo miró, sonriendo de oreja a oreja.

—Haré panqueques.

—¿Panqueques? —Se veía divertido y escéptico, mirando de reojo el tazón, los múltiples utensilios de plata, los pequeños salpicones de harina y huevos, y el sartén en la estufa.

Asintió, con su cola de cabello moviéndose de arriba para abajo.

—¿No es un poco tarde para tener un desayuno Americano?

Taemin se vio evidentemente ofendido con que siquiera haya sugerido que en cualquier momento fuera demasiado tarde para comer panqueques. Ignorando el comentario, de mala gana se quitó el fleco largo de su cara y miró de nuevo las instrucciones.

Después de unos segundos de tratar de descifrar si “tamizar” significaba “revolver” o si sólo era algún tipo de connotación escondida de chefs, el menor sólo se encogió de hombros y vertió de sus tazas medidoras la harina en el tazón junto con el polvo de hornear y lo removió de aquí para allá un poco. En serio, no podía ver la diferencia entre la harina y el polvo de hornear por las texturas —ambos eran polvos blancos, ¿qué se suponía que hiciera?— así que sólo asumió que ambos se habían mezclado apropiadamente.

—Hyung, ¿podrías darme un tazón de ese gabinete? —Taemin señaló uno que estaba justo al lado de la cabeza de Minho.

El mayor se descruzó de brazos y sacó uno, deslizándolo con calma por el contador justo frente a Taemin.

El menor intentó (y falló) no sonrojarse ante lo genial que era.

—Oh, ¿y puedes derretir esto en el microondas? Solo por como quince segundos? —Le pasó un tazón con una barra de mantequilla.

Minho asintió silenciosamente y fue a hacer lo que se le pidió.

Taemin, inconscientemente echando miradas de reojo a Minho, quien se inclinó sobre el mostrador para mirar dentro del microondas de una manera que simplemente era demasiado tierna para el menor, terminó salpicándose con leche en su cara y saltando hacia atrás en respuesta.

Después de limpiársela con una mueca, rompió un huevo sin éxito, y dejó caer la mitad de la cáscara deshecha en la mezcla así como lo de adentro. Frunció el ceño.

Ni siquiera notó cuando Minho se puso detrás de él sigilosamente, por lo que brincó diez metros en el aire cuando sus manos se estiraron desde atrás para recoger la cáscara excesiva.

Taemin trató con todas sus fuerza de no dejar que su corazón latiera hasta el punto del peligro, pero sentir a Minho presionado cálidamente contra su espalda, con sus brazos alrededor de él y su aliento suave contra su cuello, era demasiado difícil para manejarlo todo al mismo tiempo.

El mayor rompió también los otros huevos, exitosamente por supuesto, y los mezcló con la leche con la ayuda de un batidor.

—¿Qué sigue? —preguntó, una sonrisa en su voz profunda.

Taemin tembló inintencionadamente, sonrojándose.

—M-mezclarlo con los ingredientes secos —tartamudeó, golpeándose internamente por ser afectado por incluso las cosas más minúsculas que hacía su novio.

La risa de Minho fue suficiente para humillarlo más.

Hundió su barbilla en su pecho mientras Minho vertía los huevos y la leche en la harina y el polvo para hornear, mezclando. El movimiento de sus brazos musculosos los forzaba a estar más cerca alrededor del pequeño cuerpo del menor.

Lamió sus labios nerviosamente.

—Está bien, ¿ahora qué? —preguntó Minho quedamente.

Taemin tragó saliva.

—Ahora pones las chispas de chocolate dentro. —Estiró su mano para alcanzar la bolsa ya medio vacía de chispas —de chocolate de leche, porque simplemente no se creía en todas esas tonterías de semidulce— y la alzó para que Minho la viera antes de comenzar a echarlas caóticamente.

—¿No es mucho? —preguntó Minho con cuidado al mismo tiempo que la pila de chispas de chocolate comenzaba a casi exceder la mezcla de panqueques.

El menor resopló.

—No existe tal cosa —dijo con simplicidad, metiendo un dedo en la abertura de la bolsa y aventando algunas chispas en su boca sonriente.

Sintió la baja vibración de la risa de Minho en su espalda.

—¿Quieres una? —preguntó, para cubrir la manera en que su corazón estaba comenzando a latir de nuevo.

—Claro —respondió el mayor.

Taemin sacó un manojo de la bolsa y sostuvo una sola chispa de chocolate donde creía que estaría la boca de Minho.

Éste inclinó su cuello hacia delante y la cogió de entre sus dedos con sus labios presionando contra la punta de sus dedos por sólo un segundo.

Taemin sintió otro escalofrío recorrer su columna. Mariposas comenzar a aletear dentro de su estómago.

—Están buenas.

El menor simplemente asintió, incapaz de formar algún tipo de palabra.

—¿Ahora sólo las cocinamos?

—Mmhmm.

Minho se alejó de Taemin (el menor inmediatamente extrañó la calidez de su toque, pero estaba muy avergonzado para admitirlo) y movió el tazón de la mezcla a la estufa, donde un sartén ya había sido calentado, engrasado y listo para usarse.

—¿Cuánto pongo? —preguntó Minho, haciéndose cargo de cocinar los panqueques.

Taemin hizo un puchero con sus labios, ante la pregunta.

—No lo sé. Sólo lo suficiente para que se vea bien, supongo —dijo, encogiéndose de hombros.

Minho sonrió ante su respuesta, inclinando el tazón sobre el sartén hasta que la mezcla se expandió sobre el fondo en forma de un círculo bonito, aunque medio deforme.

—¿Ahora qué hago? —preguntó inocentemente, mirando al menor.

El corazón de Taemin se derritió por la mirada en sus ojos.

—Ahora me dejas hacerme cargo. —Extendió su mano hacia la espátula.

Minho la sostuvo protectoramente contra su pecho, con la mano sosteniéndola con un agarre mortal.

—Yo quiero hacerlo —murmuró.

Taemin mordió su labio.

—Hyung, no sabes lo que estás haciendo. Sólo déjame a mí.

—No. —Minho la alejó aún más, sus cejas frunciéndose—. Puedo hacerlo.

Puso sus ojos en blanco.

—De acuerdo. Sólo espera hasta que la parte superior tenga burbujas, entonces lo volteas. Y espera hasta que el otro lado se vuelva medio café para que esté listo.

Minho asintió, absorbiendo las instrucciones.

—Está bien. Ve a sentarte. Los traeré cuando termine.

Taemin lo miró escépticamente.

—¿Estás seguro?

—Sí, amor, estoy seguro.

Su corazón se saltó un latido (unos cuantos en realidad… ¿era eso saludable?) ante su elección del nombre cariñoso, el que Minho sabía era su boleto a obtener lo que quería.

Aun así, Taemin hizo un espectáculo suspirando y después arrastrando los pies hacia la mesa del comedor, el cual estaba junto a la cocina, por lo que podría ver a Minho en la estufa todavía. Tomó asiento y descansó su mejilla en su puño, mirando a su novio cuidadosamente. El mayor volteó un panqueque y se iluminó su expresión, gustándole lo que había visto aparentemente.

Taemin sonrió ante su reacción.

Después de otro corto minuto, Minho volteó el panqueque fuera del sartén en un plato… Donde se colapsó como masa.

Taemin soltó una risita cuando vio las cejas de Minho unirse y ver su determinación entrar, ni siquiera dejando que por medio segundo se viera alicaído por su fracaso.

Otros diez minutos después y con la mitad de la mezcla de los panqueques desperdiciada, Minho finalmente fue capaz de dejar de jurar por debajo de su aliento y de que su enojo escalara más con cada fallido…

Volteó un panqueque redondo y esponjoso sobre el plato con triunfo, inmediatamente vertiendo más de la mezcla en el sartén y dejándolo cocinar.

—¿Puedo comer ese ahora? —preguntó Taemin desde la mesa.

El mayor volteó con los ojos más grandes de lo usual, como si hubiera olvidado que Taemin estaba allí.

—No —dijo con rotundidad—. Déjame terminarlo y te los llevaré.

El menor puso sus ojos en blanco.

—De acuerdo.

Cocinar pareció ser más fácil para Minho después de su primera victoria, cada panqueque sin sacar groserías y enojo de él.

Después de crear el último mini panqueque que fue creado con lo que quedaba de la mezcla, el mayor se apuró hacia el refrigerador de Taemin, sacando una lata de crema batida de la parte de atrás y creando espirales generosas el montón.

Casi cerró la puerta y caminó al comedor cuando volvió sobre sus pasos y sacó una pequeña botella de leche del sabor preferido de Taemin, con el plato en una mano y leche de plátano en la otra mientras caminaba hacia el comedor sonriendo de oreja a oreja.

—Para ti —dijo, al mismo tiempo que dejaba los platos, servilletas y leche frente a él.

Taemin sonrió ampliamente y lo jaló del cuello por un rápido y dulce beso.

—Gracias, Minho-hyung.

Minho simplemente continuó sonriendo desvergonzadamente y le alborotó el cabello.

Taemin ni siquiera se molestó en regañarlo por ello como acostumbraba, tomando el primer mordisco de los panqueques.

Cuando volteó hacia arriba —después de masticar contemplativamente ante la dulce mezcla del chocolate y la sabrosa masa, todo ello aderezado ligeramente con crema batida—, vio que el mayor tenía una expresión esperanzada que logró derretirlo de adentro para afuera.

Sonrió, con ojos suaves.

—¡Están deliciosos!

La sonrisa de Minho iluminó el cuarto entero, calentando las mejillas de Taemin y forzando sus ojos a mirar de nuevo el pintoresco plato, de manera que el otro no se diera cuenta de que estaba color rojo brillante.

…No tenía el corazón para decirle que los panqueques no estaban cocinados completamente de en medio.</font>



N/A — Esto nació de un comentario completamente aleatorio hecho por Minho durante el capítulo 10 de Haciendo una Excepción, yo sólo estaba como “ ‘—Hicimos panqueques para el almuerzo’ ¿eh? HAY QUE HACERLO.”

EL FLUFF SIN SENTIDO Y DESVERGONZADO ES LO MEJOR :D

(Oh, y no todas las historias paralelas van a tener un banner… Este sólo fue irresistible de hacer XD) Digo eso cuando sé que la próxima va a tener un banner también… ¿Por qué seré tan lógica? :P

Espero les haya gustado :) (o fue un lindo descanso del angst del JongKey que está sucediendo en este momento en la historia principal… :D)

El siguiente capítulo de HUE mírenme ser elegante OTL será subido en Sábado… y creo que publicaré el Detrás de Escenas de Key ¡oh, mira, lo hice de nuevo! el lunes :)

¡¡¡Gracias por leer!!! :’D

Kat
mikssi





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