Ampurias
| Ampurias Ἐμπόριον / Emporiae | ||
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| Municipium | ||
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Localización de Ampurias en Península ibérica | ||
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Planta del yacimiento arqueológico de Ampurias. | ||
| Coordenadas | 42°08′05″N 3°07′14″E / 42.134722, 3.120556 | |
| Entidad | Municipium | |
| • País | Imperio romano | |
| • Provincia | Hispania Citerior y Tarraconense | |
| Idioma oficial | íbero, griego, latín | |
| Superficie | ||
| • Total | 250 000 m² | |
| Habitantes | indigetes, griegos de Focea, romanos | |
| Fundación | siglo VI a. C. | |
| Desaparición | siglo III (San Martín de Ampurias continúa habitado) | |
| Correspondencia actual |
San Martín de Ampurias (La Escala) ( | |
Ampurias (en catalán Empúries; del gr. ant. Ἐμπόριον,[1] que significa «mercado», «puerto de comercio»;[2] en latín Emporiae; también llamada por algunos Blaberura)[3] fue una ciudad griega y romana situada en el noreste de la península ibérica, en la comarca gerundense del Alto Ampurdán. Fue fundada en 575 a. C. por colonos de Focea como enclave comercial en el Mediterráneo occidental. Según Tito Livio, como recoge en su libro Historia de Roma XXXIV, «la salida al mar de Ampurias estaba abierta para todos.[4] El motivo era que los íberos, ignorantes de la navegación, se alegraban del comercio y deseaban comprar mercancías extranjeras que las naves transportaban, y vender los productos de sus cosechas. El interés del comercio hacía que la ciudad íbera fuese accesible a los griegos».[5] Posteriormente fue ocupada por los romanos, pero la ciudad fue abandonada en la Alta Edad Media, excepto el núcleo de San Martín de Ampurias, que continúa poblado en la actualidad.[6] Fue presentada en 2002 como candidata a Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.[7]
Los yacimientos arqueológicos de Ampurias se encuentran sobre el golfo de Rosas, en el municipio de La Escala (Gerona) y son unos de los restos griegos más importantes de España. La zona está conformada por una llanura hundida por donde pasan los ríos Ter y Fluviá. No se trata de un único núcleo sino de tres diferenciados: Palaiápolis, Neápolis y Ciudad romana.
- La Palaiápolis (en griego παλαιάπολις, «ciudad antigua») la encontramos citada por Estrabón como fundación de los foceos de Masalia, que adoraban a la diosa Ártemis de Éfeso.[8] Esta primera colonia se instaló en una isla frente a la costa, lo que hoy sería San Martín de Ampurias.
- El término Neápolis (en griego νεάπολις, "ciudad nueva") es el término comúnmente aplicado por los griegos para la zona de crecimiento de una ciudad, y le fue dado en este caso por Puig i Cadafalch para designar al asentamiento situado al sur de la Paliápolis, ya tierra adentro. Este asentamiento nace como resultado del crecimiento demográfico que no puede soportar la ciudad antigua.
- La Ciudad romana es una antigua fortaleza (presidio), asentada en un promontorio más al oeste de la Neápolis. Es un rectángulo de 750x350 metros delimitado por una muralla que acoge un sistema urbano desarrollado en torno a varios cardos y decumanos.
Historia de Ampurias
[editar]En un principio encontramos en esta zona una serie de pueblos asimilables a los de la cultura de los campos de urnas, los indiketes. Era una cultura del Bronce Final y la I Edad del Hierro que basaron su economía en una agricultura y ganadería de subsistencia. Un ejemplo de este tipo de pueblo lo encontramos en el yacimiento de Ullastret. Este poblado indiketa comerciará más tarde con los griegos.
Emporion griega
[editar]En el 575 a. C. llega a la península la última oleada colonizadora griega, la de los foceos, encaminada al comercio de larga distancia. Los focenses no creaban colonias de poblamiento sino que su objetivo era, primordialmente, comercial. La misma metrópolis, Focea, está erigida con esa finalidad.
Se establece la Palaiápolis, «ciudad antigua», como un mero puerto comercial isleño donde hacer escala frente a la desembocadura del río Fluviá. Con la llegada de los griegos, los indígenas se vuelven productores de bienes de consumo que intercambiarán con los helenos por mercancías más preciadas como el vino. En un principio depende de Masalia, como podemos observar en el gran número de ánforas masaliotas encontradas de esa época.
En el 550 a. C., según Estrabón, se establece una segunda fundación, ésta en tierra firme, en detrimento de la Palaiápolis, que experimenta un gran desarrollo urbanístico. Las palabras de Estrabón las vemos recogidas en su Geografía:
«Los emporitanos habitaban antes una islita delante de la costa que hoy se llama Palaiápolis, pero hoy viven ya en la tierra firme. Emporion es una ciudad doble, estando dividida por una muralla, teniendo antes, como vecinos, algunos indiketes (...). Pero con el tiempo se unieron en un solo estado, compuesto de leyes bárbaras y griegas, como sucede también en otras muchas ciudades»Estrabón, Geografía, III. 4, 8.
Tras la conquista de Focea por Ciro II, emperador de Persia en 546 a. C, los foceos huyen a la nueva colonia de Alalia, en Córcega. Sin embargo, su presencia acaba incomodando a los cartagineses, que forman una coalición con los etruscos para acabar con ellos. En el 535 se produce la Batalla de Alalia. Los foceos volverán a huir, esta vez se refugiarán en Velia (En Regio, en Italia) así como en Masalia y Emporion. La ciudad vio aumentada sensiblemente su población por refugiados.
En el siglo V a. C. se produce una época de gran prosperidad basada sobre todo en el comercio griego, en especial con el aprovisionamiento ateniense. Se establecieron acuerdos políticos y comerciales con la población indígena, (que fundó en las cercanías la ciudad de Indika). Debido a su situación en la ruta comercial entre Masalia y Tartesos, la ciudad se convirtió en un gran centro económico y comercial además de la mayor colonia griega en la península ibérica.


A partir del siglo IV a. C. la ciudad ya crece de forma considerable y es conocida como Emporión, Ἐμπόριον.[9] Sigue habiendo mucho comercio griego con la península y se empiezan a acuñar las primeras monedas, anepigráficas (sin inscripción), en un primer momento, y con la leyenda EM, más tarde. A finales de este siglo se emiten ya dracmas con el tipo del caballo parado, según modelo púnico, y después con el característico pegaso en el reverso y la cabeza de Aretusa en el anverso.
Continúa el periodo de esplendor hasta la llegada de los Bárcidas. La competencia crea una recesión en la economía emporitana. Los emporitanos envían una embajada a Roma pidiendo ayuda. Roma cierra el Tratado del Ebro con Asdrúbal el Bello en el 226 a. C., según el cual los púnicos no podían pasar el río. Con la segunda guerra púnica Ampurias se significa como fiel aliada de Roma. En el 218 a. C. los romanos envían un ejército, que desembarca en Ampurias, con la misión de cortar los suministros de Aníbal, que está asolando Italia. Este hecho lo vemos citado por Tito Livio:
«Mientras estas cosas ocurrían en Italia, Cn. Cornelio Escipión, enviado a Hispania con una escuadra y un ejército, zarpó de las bocas del Ródano y doblando los montes Pirineos abordó en Ampurias. Desembarcó allí el ejército, y empezando por los lacetanos, sometió a Roma toda la costa hasta el Ebro, unas veces renovando alianzas, otras estableciéndolas.»Tito Livio, Ab Urbe condita libri, XXI. 60, 1-3.