11 ene 2013

Amor


Creí conocerlo, creí en su palabra...
Algo muy grande se rompe aquí adentro.
No me amaba como yo pensaba, no me ama como yo necesito.
Yo creí que existía ese tipo de amor, el amor que lo vence todo, que lo soporta todo, que se mantiene fiel y firme a pesar de los obstáculos... Ese amor no existe, no en la vida real.
Un hombre no es capaz de amar de la misma manera que una mujer.

25 dic 2012

El único y verdadero tiempo vivido


Conoció a su novia, y se enamoro de ella. ¿Cuanto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?¿ una semana? ¿Dos? Tres semanas y media...?

Y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso... ¿Cuánto duro? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?

¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo...?
¿Y la boda de los amigos? 
¿Y el viaje mas deseado?
¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?
¿Cuánto tiempo duró el disfrutar estas situaciones? ¿Horas? ¿Días?

10 dic 2012

Identidad

¿Eres un discapacitado o tienes una discapacidad? 
¿Eres un enfermo o tienes una enfermedad?
¿Eres un fracasado o has fracasado en algo?
¿Eres un triunfador o has triunfado en algo?
¿Podemos dejar de juzgar y de juzgarnos con esas creencias y valores impuestos?
Tu identidad, como piensas acerca de ti mismo 
puede convertirse en una cárcel que no te deja cambiarte 
ni transformar el mundo que nos rodea.

31 ago 2012

Las 4 Leyes de la espiritualidad

La primera dice: "La persona que llega es la persona correcta", es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice: "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido". Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa...hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice: "En cualquier momento que comience es el momento correcto". Todo comienza en el
momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

Y la cuarta y última: "Cuando algo termina, termina". Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.

6 ago 2012

Intimidad.

Soñamos juntos, juntos despertamos. 
El tiempo hace o deshace, 
mientras tanto no le importan tu sueño, 
ni mi sueño. 
Somos torpes o demasiado cautos,
pensamos que no cae esa gaviota, 
creemos que es eterno este conjuro, 
que la batalla es nuestra o de ninguno. 
Juntos vivimos, sucumbimos juntos, 
pero esa destrucción es una broma, 
un detalle, una ráfaga, un vestigio, un abrirse y cerrarse el paraíso. 
Ya nuestra intimidad es tan inmensa que la muerte la esconde en su vacío. 
Quiero que me relates el duelo que te callas, 
por mi parte te ofrezco mi última confianza. 
Estás sola, 
estoy solo, 
pero a veces puede la soledad ser una llama.

20 may 2012

Confesiones de un artista de mierda.


Es maravilloso pensar que después de algunos fracasos uno sigue poniéndose tontito con alguien. Y digo “con alguien” porque estar enamorado significa que sólo te gusta una persona.

Lo bueno de la soltería es que tu corazón es sólo tuyo. Puedes dar otras cosas sin miedo y disfrutar de lo que pasa sin que te hagan daño. Es la situación perfecta. Piensas en ti y no dejas que nada te rompa. Tienes cuidado y disfrutas de cada día. Piensas en ti y en lo que deseas, y tienes un montón de tiempo para gastar en tus tonterías. Además es más fácil querer a todo el mundo. La gente mola más y nada te asusta. Y cuando te gusta la soledad, que es un lugar en el que creo que hay que saber acomodarse, hay un confort. Un centro. Un punto de apoyo. Tú y lo que deseas ser. Un mundo de posibilidades.

Lo malo de no temer al mundo es que estás totalmente receptivo a lo que ves, escuchas o hueles. Y el mundo es un lugar hermoso. Tienes ganas de comerte todo lo que pasa por delante y disfrutas de forma limpia de la belleza, de la bondad y de las demás personas. Y de pronto, aparece ella (o él). Y te das cuenta de que te atrae tanto que renunciarías a todo por saciar la curiosidad de conocerla.

Yo siento que siendo invencible aparece alguien que podría aplastarme con el dedo meñique. (Que me asusten me va). Y la conoces. Y te gusta tanto que empiezas a hacer todo lo que te juraste hace dos meses que nunca harías. Y mola. Y quieres ir más allá. Al fin y al cabo tu libertad te lleva a ponerte a prueba, y la sensación de estar bien tú solo, te empuja a buscar algo más.

 ¿Y qué hay más grande que compartirlo todo con alguien? Al principio ni te lo piensas. Eres invencible y ¡¡¡¡¡le gustas a esa diosa!!!!! No puede pasar nada… Un poco más tarde te das cuenta: Tu tiempo en soledad ya no mola tanto como el tiempo con ella. Y ahí es cuando yo me cago de miedo. Tengo los huevos y el empaque para seguir adelante, pero eso no significa que no haga falta un ejercicio de introspección y de definición sobre lo que soy. Para poder darme a alguien necesito saber quién soy, que estoy entero, y que podré ser yo mismo. También necesito saber que me quieren, que no hay dudas y que me van a acompañar de la mano aunque ella esté igual de asustada. Y ahí, en ese punto, aparecen los pandelirios. Esos pensamientos que te desvían del camino. Esas ideas, que en tu cabeza, se imaginan el peor desenlace posible, que te cuentan lo mas chungo que podría pasar. Cosas en las que realmente no crees, pero que te inundan.

¿Tus miedos e inseguridades a merced de alguien a quien casi no conoces? No. Tus miedos e inseguridades a merced de tu cabeza. Tienes que enfrentarte contigo mismo. Creías que te conocías, pero otra vez tienes que definirte. Tienes que aceptarte, aguantarte y escucharte. Y a veces lo que uno piensa y lo que uno siente no es lo mismo. Te hace una visita un “Yo” extraño que te vuelve a preguntar otra vez lo que te preguntaste cuando te quedaste solo, y resulta que ya eres otro.

Querer a alguien nos transforma, nos obliga a ser más que nunca lo que queremos ser, a buscar la mejor versión de uno mismo. A desear ser perfectos, a querer cumplir nuestras expectativas sobre nosotros mismos. Nos obliga a evolucionar. A crecer. A hacernos preguntas incómodas. A mirarnos a un espejo implacable. Una vez más, solos ante el abismo de lo desconocido. Solos ante nosotros mismos. Solos frente a alguien en quien quieres depositarlo todo.

Iván Ferreiro.