Wednesday, September 23, 2026

“Puerto del Príncipe pertinaz e indómito”… El Contrabando y otras hierbas en la región del Tínima y el Hatibonico. (por Carlos A. Peón-Casas)



La frase con que abrimos página fue expresada con referentes a nuestro ancestral terruño por Juan F. Güelmes Horcasitas, Gobernador de Cuba en los tiempos que aludimos en esta rememoración, y retrata la particular circunstancia que se daba en la otrora villa, allá por 1728 en los tiempos que regía los destinos de Cuba su anterior antecesor el Gobernador Martínez de la Vega.

Preguntado el último citado por su mismísima majestad el Rey, como se las ingeniaban los ingleses posesionados ya de Jamaica, para sostener su tan intenso comercio con Puerto Príncipe, se le ordenó por vía reservada, explicase tan peliagudo asunto.

La respuesta la encontramos en la voz historiográfica del muy autorizado, y nunca bien ponderado, inter nos, el historiador cubano Leví Marrero:
se halla tan arraigado el comercio de ingleses y los naturales tan viciados con él, que unos y otros concurren por el interés que se les sigue… los primeros con las armas y sus ropas, y los segundos con sus frutos y las armas a favor de aquellos, siempre que se pone algún reparo para embarazarlos por los ministros de S. M., por lo regular son inferiores en fuerzas… Los mismos alcaldes son los principales directores del comercio, pues aunque no dejan de promulgar bando a fin de que ninguno baje a la playa a contratar con las embarcaciones que llegan, subsiste este cuidado ínterin que llega la regalía que les acostumbran hacer, y bajan ellos a celebrar el primer trato… Sin embargo de ser muy conocidas las familias que hacen el mayor trato como son los Baraonas (Varonas), Agüeros, Estradas y otras muchas, no puede contenerlas, así porque la villa pertenece a la jurisdicción de Cuba (Santiago)… Uno de los principales motivos para vivir con tanto desorden es hallarse sin persona que les mande, a que se ponen a todo poder…(1)
Aquel Puerto Príncipe, villorrio de muy floreciente situación económica, que ya reclamaba a voces se le concediera el status de ciudad, que le llegaría con un siglo de retraso, era a no dudarlo un sitio de prominentes realizaciones. Oigamos la descripción que de aquella comarca nos comparte Leví Marrero:
se componía de familias muy ilustradas que habían concurrido a cuanto se ofreció del Real servicio y utilidad de la república… Su vecindario pasaba de 15.000 personas; los ingenios de 60 y los hatos, corrales, estancias, vegas y haciendas de labor de 800, con abundantes frutos de azúcar, mulas, sebo, tabaco corambres y añil, que por falta de registro de España y mucha distancia que había a Cuba (Santiago) y La Habana, mo tenía dispendio de ellos ni forma de surtirse de esclavos y ropas(2)
Muchas de aquellas prácticas quedaron recogidas en distintos testimonios, referente sustancioso para entender aquellas mañas comerciales, non sanctas, de nuestros ancestros

Tal era el caso de la que alude a dos respetables damas principeñas:
Doña Eugenia de Acacio, cuyo esclavo el criollo Lázaro Marín, tenía una sastrería. Acusados ama y esclava, al registrar la tienda se encontraron telas valiosas, charreteras y botones de plata, sombreros y ropas de origen extranjero. También fue acusada doña Manuela Agüero y Zayas, en cuyo ingenio cercano a la costa meridional, fueron encontrados ´en la hora intempestiva de la media para la una… de la madrugada, telas y 4 negros bozales, en tanto huyeron otros dos´.(3)
Otros sucesos marcarían el carácter de la insumisión como regla permanente como cuando en 1723 “negaron crédito al Rey al no fiar abastecimientos a la Goleta que recorría las costas combatiendo el contrabando. Como no traían plata, el alcalde Antonio de la Torre los dejó sin víveres”; o “cuando para 1727 los Varona, con motivo de una máscara que hicieron resistieron a la justicia”; y ya en 1728 los vecinos llegaron al atrevimiento de “prender a don Roque de Quirós, oficial de la goleta guardacostas por el descamino que les hizo de unos barriles de harina… y clamaron todos porque le quitasen la vida”(4).

Las cosas llegarían a mayores el 25 de agosto de 1729, con la famosa rebelión que de parte de los principeños, y con gritos de “viva el Rey y muera el mal gobierno”(5), acabaría prendiendo al mismísimo gobernador de Santiago de Cuba, el muy discutido, Hoyo Solorzano, y embarcando en una piragua y con dos pares de grillos a La Habana, cuando quiso poner orden en aquel caos, y primordialmente cuando intentó cobrarles a los principeños “un indulto por los esclavos introducidos allí de contrabando”(6).

Del hecho dejamos cumplida mención en este minuto, con esta interesante referencia que se cita en un interesante documento principeño de fecha posterior, un texto donde se hace un pormenorizado resumen de las entonces “clases vivas” de la villa del Príncipe:
entre el tumulto… de gente, los que personaron para alentar muchos vecinos fueron el capitán don Joseph Antonio de Arango y el capitán don Manuel Borrero… andaban personándose con escopetas, prendiendo a los que habían venido de la ciudad de Cuba… alentando para tumulto al vecindario, fueron don Fernando de Baraona, don Agustín de Baraona, don Adrián Usatorres como procurador general y don Francisco de Arrieta, quien maltrató de palabras a… don Juan del Hoyo y le puso en prisión… Don Carlos de Bringas, don Santiago de Agüero y don Luis Guerra Socarrás andaban como cabezas con el tumulto de la gente Don Bernardo de Moya, alcalde ordinario… andaba por las puertas llamando y convocando gente, diciéndoles era servicio del Rey.
Y aunque aquella asonada se zanjó por parte del Rey respecto a los de la villa, con el consejo de que “con la prudencia y reflexión más conveniente y sigilosa, os informéis e inquiráis los principales motores de la sublevación..y que con otros pretextos, procuréis sacarlos de ella y dirigirlos a estos Reinos… orden que se cumplió en su minuto.. con el envió de seis reos(7) de la conspiración a España, primero a Ceuta, pero luego se les permitió vivir en Madrid “donde tenían por cárcel la Corte y sus arrabales”. En 1738 se procedía a indultar según sus caudales a todos los acusados y se les autorizaba regresar a la Isla.

Pero la insumisión principeña siguió campeando por sus respetos a pesar de que la villa en 1733 fue adscrita jurisdiccionalmente La Habana, nombrándose un teniente gobernador y capitán a guerra para poner fin al “vicio” del contrabando; su misión resulto imposible y no pudo:
precaver el desordenado ilícito comercio en esta Isla y contener a sus vecinos…en sus continuados excesos(8).
Para 1742 el gobernador de Cuba, Caxigal de la Vega pidió y consiguió la devolución de la villa su jurisdicción. Pero los principeños no cejaron nunca de reclamar sus derechos tradicionales. Uno de los implicados en la asonada de 1729 Agustín de Varona, nuevamente instalado en la villa llegó a fungir como regidor y alcalde de La Hermandad, y logró del Rey ciertas prebendas como que el teniente gobernador no ocupase las casas del Cabildo, y que no interviniese en las elecciones de alcaldes y capitulares(9).

El teniente de gobernador, revelando su mala voluntad a a los principeños, llegaría a declarar en su contra que:
A lo menos me contentaré que sujete un lugar que a la indomitez de sus moradores he sabido pisarle la cerviz, a pesar de las coronas de esa ciudad(10)
Una anécdota final, nos muestra lo que el castizo refrán no deja de aludir como verdad ancestral, aquello de: “perro huevero, aunque le quemen el hocico…”
En 1744 visitaba Puerto Príncipe, en nombre del obispo, el chantre Toribio de la Vandera, a quien por su genio había hecho salir de Santiago de Cuba el gobernador Caxigal de la Vega. Durante su estancia en Puerto Príncipe fue acusado el religioso de comercio ilícito y se le señaló como cómplice de Varona en la introducción de dos esclavos desde Jamaica. Como los dos siervos aparecieron en un hato propiedad de Varona, el teniente gobernador, capitán Rosales, ordenó detenerlo, pero don Agustín, con el patrocinio del chantre, se acogió a sagrado en la iglesia de la Soledad.
El suceso falló finalmente a favor de la autoridad, y Varona y el chantre fueron finalmente conducidos, el primero a Santiago, y el segundo en calidad de detenido a La Habana.

Muy al final según nos sigue acotando Leví Marrero en sus sustanciosas relaciones se temía:
muy próximo algún movimiento de sedición por la inquietud que notaba en los frailes y clérigos de la villa, por estar todos mezclados en el desorden y protección del comercio ilícito y de los que lo hacían”, y se pedía “tropa suficiente para sojuzgar ese pueblo, a los fomentadores de inquietudes y acudir a la costa donde se necesite para celarla y estorbar la licenciosa libertad de esos vecinos que sin temor de Dios ni del Rey, tan descubiertamente proceden en la relajación de este exceso(11).




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  1. Cuba: economía y sociedad. Leví Marrero. Playor, Madrid, 1978. (Volumen 7, p. 178)
  2. Ibíd. p.179
  3. Ibíd. p. 181
  4. Ibíd. Testimonios. p.178.
  5. Ibíd. p. 180
  6. Ibíd. p. 179
  7. Entre aquellos de muy prominentes familias: Bringas, Agüero, Varona y Moya. Los primeros habían costeado el Santuario de Ntra. Señora de la Caridad y parte del convento de San Francisco. Ibíd. p.182.
  8. Ibíd. p.183
  9. Ibíd.
  10. Ibíd. p.184
  11. Ibíd.

Un recorrido por la tercera semana del Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami. (por Wilfredo A. Ramos)


La tercera semana del Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami (FITHM) nos trajo también tres propuestas, esta vez “Odd Man Out”, llegada desde New York, así como “Pundonor” y “Sueños” ambas argentinas, cada una de las cuales fue portadoras de propósitos estéticos muy diferenciados entre sí, dejando una jornada marcada por resultados ambivalentes.


Contar con la participación de agrupaciones teatrales provenientes de otras partes del país, era un acontecimiento prácticamente desaparecido dentro de la programación del FITHM, por lo que el anuncio de la presencia en el evento de una compañía proveniente de la ciudad de New York abría la posibilidad de recuperar la necesaria asistencia de dichos colectivos a una muestra que por su envergadura y objetivos debe constituir una plataforma donde el teatro realizado por creadores hispanohablantes dentro de los Estados Unidos tenga una firme y continua presencia.

La neoyorquina compañía Pitchblack Immersive Experience, surge a partir de la comunión del trabajo entre Theatre C -proyecto con base en esa misma ciudad, dirigido a la inclusión de todo tipo de manifestación artística y diferentes géneros- bajo la dirección de Carlos Armesto, junto a Teatro Ciego con sede en Argentina, agrupación bajo la dirección de Martín Bondone, concebida para desarrollar una propuesta de trabajo multisensorial teniendo como primordial característica hacerlo dentro ambientes envueltos en total oscuridad, característica significante del proyecto, que ha definido su camino desde su creación hasta nuestros días, con el cual han tratado de acercar al público hacia la percepción del entorno por parte de las personas carentes de visión.

Haciendo un poco de necesaria historia, tenemos que remontarnos a 1990 cuando de la mano de Ricardo Sued surge la idea de crear un ‘teatro a ciegas’ el cual se inspira en las técnicas de meditación en la oscuridad practicadas en tibetanos templos Zen, creando así su primera obra titulada “Caramelo de limón”, la cual sube a escena en la ciudad de Córdoba, presentándose también en Buenos Aires. Para el año 2001 un ex miembro de aquel colectivo, Gerardo Bentatti junto a José Menchaca van a crear un nuevo colectivo compuesto por personas con deficiencias visuales con quienes estrenan la pieza “La isla desierta” de Roberto Arlt. Más tarde el propio Bentatti junto con Martín Bondone –músico y actor invidente- deciden fundar en julio del 2008 Teatro Ciego, primera institución de su tipo a nivel mundial – actualmente existe también en México, Colombia y Estados Unidos- con la cual han producido los espectáculos “Mi amiga la oscuridad”, dirigida a los niños, “A ciegas Gourmet”, en el cual durante una verdadera cena totalmente a oscuras, se disfruta de una espectáculo de comedia y música, así como “Odd Man Out” -no confundir con el filme de igual nombre de 1947- propuesta con la que se han presentado en diversos escenarios y ha sido reconocida como la Mejor Experiencia Teatral Única por la Off-Broadway Alliance de la ciudad de New York.


Esta última obra que se presentara los días 17, 18 y 19 del presente mes de septiembre, en el escenario del Westchester Cultural Arts Center, es la segunda propuesta que con tales características ha participado dentro del festival ya que, en el 2016 durante su treinta y una edición, se presentó “La isla desierta” obra a cargo de la agrupación argentina Teatro Ciego, por lo que la presente puesta constituyó un reencuentro con tal tipo de experiencia artística.

Con “Odd Man Out”, los creadores y directores del espectáculo -Carlos Armesto, Facundo Bogarín y Martín Bondone- invitan al espectador a abordar un supuesto avión -con pase a bordo incluido- cuyo itinerario será New York-Buenos Aires, el cual se convertirá de igual manera en un viaje a través del tiempo de uno de los pasajeros -un músico ciego- quien irá contando a sus compañeros de vuelo los avatares de su vida, que traerá aparejado recuerdos de los aciagos momentos de la pasada historia argentina vividos durante la dictadura militar. La pieza además no pierde oportunidad para realizar una mordaz crítica hacia lo que considera una crónica postura antiinmigrante existente dentro de la sociedad norteamericana. La introducción de estos temas como parte del argumento hacen que los mismos se sientan forzados a dirigir la pieza hacia recurrentes discursos de carácter político dentro de la escena del continente.

Denominar ‘teatro’ a un tipo de espectáculo realizado dentro de un ambiente de oscuridad total, en el cual lo que se ofrece son experiencias sensoriales basadas únicamente en los sentidos del tacto, el olfato, la audición y en situaciones extremas del gusto, dejando por fuera a la visión, no resulta una consideración exacta. El teatro requiere la observación directa por parte del espectador, quien podrá valorar el trabajo de los intérpretes a través de la visibilidad de sus acciones, proyecciones, movimientos y no solo mediante el sonido de sus voces dentro de determinado espacio de representación, lo que nos pone frente a una manifestación artística donde la experiencia visual es requerimiento indispensable para su disfrute. Si acudiéramos a la definición que hiciera Peter Brook en su libro “El espacio vacío” acerca de lo que él concibe como teatro, tendríamos la siguiente: “Un hombre cruza el escenario mientras que otro lo ‘mira’ y eso es teatro”.

La puesta de “Odd Man Out” es promovida como un espectáculo que aunque a oscuras, esta concebido dentro de una atmósfera inmersiva, donde diferentes efectos sonoros y sensoriales deben lograr llenar el ambiente, permitiendo así construir mentalmente las imágenes que el argumento de la obra propone, situación que en realidad podría haber sido explotada con mayor atrevimiento mediante la utilización de efectos más precisos y diversos, que lograran realmente sumergir al público en ese otro mundo de sensaciones diversas, efectos que en esta ocasión se ven limitados a unos muy exiguos olores, sonidos y a la experiencia de palpar un pequeño papel con una frase escrita en sistema ‘Braille’ la cual dice “El amor es azul”, título de una conocida canción francesa de igual nombre a la cual se hace referencia, siendo también interpretada por una de las actrices como cierre del espectáculo. Realmente la experiencia, aunque interesante, no cubre por entero las expectativas.


Otra de las propuestas que subió a la escena del festival en esta tercera semana fue el unipersonal argentino “Pundonor”, trabajo escrito e interpretado por Andrea Garrote, estando la dirección en manos de Rafael Spregelburd y la propia actriz, en una producción de la compañía El Patrón Vázquez, fundada por ambos en 1994. Tanto la obra como la actriz han obtenido diversos reconocimientos por este trabajo en su país, entre ellos el importante Premio Konex 2021, al unipersonal más destacado de la década 2011-2021, habiendo contado con presentaciones en escenarios de España, Brasil, Ecuador, Italia, Uruguay, Chile y Venezuela.

Esta aclamada obra parte desde su apertura del rompimiento con la ‘cuarta pared’ convirtiendo a los espectadores en los supuestos alumnos ante los que la profesora de sociología Claudia Pérez se presenta para impartir una clase sobre las teorías del filósofo francés Michel Foucault, acerca de los mecanismos de control social y conceptos tales como la ‘anormalidad’. A través del discurso de dicha profesora, quien va mezclando conceptos sociológicos con experiencias personales, el texto se hace eco de una agria crítica con respecto a la fragilidad de la reputación dentro de la actual era digital y la subjetiva crueldad de las opiniones que ello provoca, así como la cancelación, la pérdida de la intimidad, y la crisis de las instituciones, lo que en ocasiones puede conducir a imprevisibles situaciones en la vida de los seres humanos. Todos estos elementos de carácter sociológicos y filosóficos, el texto los va mezclando con sucesos que muestran las contradicciones y vulnerabilidad del personaje que gradualmente lo llevarán hacia una algo exagerada y un poco absurda pérdida total de la cordura.

Andrea Garrote incorpora a esta profesora desde una perspectiva cómplice con el público convertido en su supuesto alumnado desde un inicio, entablando un diálogo directo, mordaz, crítico e incisivo, transitando desde un humor del tipo ‘stand-up’ al melodrama, para dejar finalmente un amargo sabor de lúcida impotencia. Su actuación se apropia de un texto que se mueve por álgidos senderos intelectuales logrando a pesar de ello una relación de asequibilidad con el espectador. Derrocha la actriz sobre la escena fuerza interpretativa, perfecta dicción, a la vez que incorpora unos brillantes silencios donde las intenciones hablan con igual fuerza que las propias palabras. Sin el potente trabajo de dicha actriz, este texto algo absurdo, un poco denso y con un discurso ciertamente pretencioso, no podría llegar a obtener los calurosos aplausos que recibe. Indiscutiblemente el brillante desempeño de un actor puede sacar a un texto de su posible penumbra.


La tercera propuesta de esta otra semana de festival arribó a nuestra ciudad procedente también desde Argentina con la obra “Sueño” a cargo de Compañía Criolla, participantes por tercera ocasión en el evento -se presentaron en el 2017 con “Los monstruos” y el pasado 2025 con el unipersonal “El brote”- por lo que el trabajo de este colectivo artístico es ya bien conocido por el público miamense.

Como resulta bastante habitual dentro del repertorio de dicha agrupación, “Sueño” es un trabajo que partiendo de la conocida comedia de William Shakespeare “Sueño de una noche de verano”, su autor Emiliano Dionisi revisita una vez más, tomando estos textos clásicos de la literatura universal para ponerlos a dialogar con públicos de hoy en día, valiéndose para ello de la utilización de diversos lenguajes escénicos, donde la música siempre encontrará presencia oportuna.

Dionisi, quien además de ser el autor de todas las obras que componen el repertorio de Compañía Criolla, es su fundador y director desde el año 2009, cuando subieron a escena su primera propuesta que con el título de “Papanatas” versionaba la obra “El atolondrado”, del dramaturgo francés Moliere. A partir de ese momento tanto el autor como la agrupación no han dejado de presentar sus trabajos, los que han tenido como escenarios no solo salas de teatrales -no poseen espacio propio- sino también otros para nada convencionales tales como plazas, escuelas, barrios, cárceles, hogares de ancianos y canchas deportivas. De igual manera han recorrido buena parte del territorio argentino, viajando también a diversos países de Hispanoamérica y Europa, presentándose en importantes eventos como el español Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro y el escocés Edinburgh Fringe Festival.

Con la presente puesta de “Sueño", el autor-director hace que cuatro actores -Lucía Baya Casal, Tomas Castiglione, Marina Caracciolo y el propio Dionisi- suban al escenario asumiendo la diversidad de personajes que la obra propone, dando vida no solamente a algunos de los personajes del original shakesperiano sino además a los creados por su pluma, encargados de mostrar dentro de un eficaz juego de ‘teatro dentro del teatro’ las excelentes habilidades interpretativas de cada uno de los actores. A través de un buen manejo del lenguaje rimado, el texto fluye con humor y de forma ligera junto a los movimientos que guían la acción, para convertirnos en espectadores de una excelente pieza de teatro juglaresco, aspecto este reforzado por la singular concepción escenográfica de Gonzalo Córdoba Estévez, la cual es adaptable a cualquier tipo de espacio donde sea representado el espectáculo.

Respecto a la labor de los cuatro miembros del elenco, no existe duda alguna que todos dominan las claves de este tipo de teatro, proyectando en escena la rigurosidad de un trabajo que requiere de un profundo entrenamiento y dominio de los instrumentos que le ofrecen sus cuerpos y voces. La comedia del arte, el juglar, el clown, el mimo, son técnicas que recorren el quehacer de esos actores, en especial de Emiliano Dionisi, ‘petiso’ en estatura, pero enorme en proyección escénica. Un aspecto de interés dentro de esta agrupación consiste en que todos los actores que la integran son capaces de interpretar cualquiera de los personajes de las obras del repertorio que permanece activo en su totalidad, lo que permite que estas puedan moverse al mismo tiempo por diferentes escenarios y que los intérpretes puedan ser sustituidos sin problema alguno.

La presencia nuevamente de esta agrupación en Miami nos lleva a preguntarnos cuando tendremos el placer de poder disfrutar en nuestros escenarios de su esperada propuesta del clásico shakesperiano “Romeo y Julieta”, obra que cuenta ya con más de mil seiscientas presentaciones desde su estreno en el año 2013. Esperemos que nuestros deseos se cumplan pronto.



Wilfredo A. Ramos.
Miami, septiembre 22, 2026.

Monday, September 21, 2026

Promesas (un poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi.



Promesas


Las promesas que uno hace
se inflaman en la noche, desbordan la sábana,
endurecen las almohadas.
Las promesas que uno hace
pastan y se nutren de su propio orine,
crecen dentro de uno como puntas insufribles,
abotonan los párpados, pueden
propinarnos un insomnio inacabable.

Las promesas que uno hace son así
si en realidad
uno es uno
que pesa lo que debe.

Por eso
yo sólo prometo
la paz y la reconciliación que tengo en los
 
bolsillos.


Noviembre l980




Promesse


Le promesse che si fanno
s’infiammano di notte, oltrepassano il lenzuolo,
induriscono i cuscini.
Le promesse che si fanno
pascolano e si nutrono della loro orina,
crescono dentro una persona come lame insopportabili,
serrano le palpebre, possono
propinarci un’insonnia interminabile.

Le promesse che si fanno sono così
se davvero
una persona
soppesa quel che deve.

Per questo
io solo prometto
la pace e la riconciliazione che tengo nelle
   mie
tasche.

Novembre l980




 
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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal recibió el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Nacional de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que ya había recibido, en 1983, por su libro de cuento En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio y el premio Pluma de Oro de Publicaciones Entre Líneas..

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son. 

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960. Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros. Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari. Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.

Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

Friday, September 18, 2026

¿Eres infiel cuando sexteas? (por Cecilia Alegría, La Dra. Amor)

Nota del blog: Espacio semanal de Cecilia Alegría, La Dra. Amor, dedicado al amor de pareja.


La noticia fue una de las más comentadas el día en que el iracundo marido descubrió a su mujer sexteando con 7 hombres diferentes y como castigo la obligó a caminar desnuda por las calles de Nueva York.

¿Qué es el sexteo?

El sexting es la práctica de enviar mensajes, fotos o videos de claro contenido sexual por el teléfono celular. En los Estados Unidos, el sexteo se ha convertido en una práctica regular en los colegios públicos entre los menores de edad que compiten por ganar la atención de posibles parejas, práctica que ellos asumen como un juego pero que deja terribles secuelas en su psiquis y en la forma como se relacionan con el sexo opuesto.

Las investigadoras Emily Stasko y Pamela Geller de la Universidad de Drexel, -quienes presentaron los resultados de su estudio a la Convención Anual de la American Psychological Association en el 2015-, encuestaron a 870 participantes de los EEUU entre los 18 y los 82 años de edad. El 88% de los participantes afirmó haber recibido sextextos y el 86% confesó haberlos enviado.

La investigación confirmó que este tipo de intercambio de textos, fotografías y videos eróticos pone en peligro la mayor parte de relaciones amorosas. Y que conduce al Cibersexo, que es el remedo del juego sexual delante de una cámara web, en Skype, Face Time o cualquier chat room.

Lo más común es que quienes se entretienen con este tipo de encuentro virtual se hayan conocido online, aunque también se dan casos en que se conocieron en el trabajo u otros ambientes o fueron inclusive amantes en el pasado y se reencontraron en las redes sociales.

¿Equivale el sexteo a un affair?

El primer elemento constitutivo de un affair es el secreto. Y quien se envía sextextos con otra persona, los oculta de su actual pareja. Curiosamente, cuando la pareja descubre este intercambio de mensajes, fotos y videos, se siente tan traicionada como si su cónyuge hubiera tenido un encuentro sexual físico.

Esto sucede al descubrir las conversaciones íntimas y las confidencias que su pareja tenía con esa otra persona. Y además le produce un fuerte shock constatar el tipo de fotos o videos que se enviaban.

¿Cómo detener el sexteo?

Compartir los passwords del celular y las redes sociales con la pareja oficial es un mecanismo que suele ayudar pero que no ataca la causa de fondo del problema.

Cuando el infiel desea cambiar, tanto él como su cónyuge deben estar atentos a los síntomas de stress en la relación que fueron los que motivaron el sexteo: ira, indiferencia, apatía, ansiedad, aburrimiento. Luego hay que encontrar vías alternativas para descargar esas emociones y recuperar el equilibrio.

¿Se puede sanar una relación después de descubrir el sexteo?

La víctima puede decidir, por múltiples razones, brindar otra oportunidad a su pareja. La recomendación fundamental es que asistan a terapia psicosexual para restaurar la confianza y para prevenir la reincidencia de quien cometió la falta.

Generalmente, el sexteo se da en personas que ven pornografía y que piensan con mucha frecuencia en sexo, por lo que la terapia psicosexual es de vital importancia para cambiar los patrones de pensamiento y conducta.

Vencer al sexteo compulsivo y reconstruir la confianza puede demorar largo tiempo, pero si se someten a terapia y se apoyan el uno al otro, la pareja puede salir bien librada de esa pesadilla y reconstruir la relación.

 

 
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Para terapia individual o de pareja visita www.ladoctoraamor.com



 

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Cecilia Alegría, La Dra. Amor (www.ladoctoraamor.com): Consejera de Parejas, Love and Life Coach, Conferencista Internacional, Periodista y Conductora de Radio y TV. Destaca en los Latinos en Miami dando consejos sobre cómo triunfar en el terreno amoroso y ayudando a miles de parejas a resolver sus problemas. Forma parte del grupo fundador de profesores del programa Universidad de la Familia.

Ha publicado doce libros entre los que se encuentran: Comunicación Afectiva=Comunicación Afectiva (Espasa Calpe, España, 2000). 120 preguntas y respuestas para ser mejores personas (Editorial Norma, Colombia, 2004), No hay amor más grande (Editorial Aragón, USA, 2012), Amando un Día a la Vez (Ediciones Varona, U.S.A. 2015), Al rescate de tu comunicación de pareja (Ediciones Varona, USA 2017), Sexo Sagrado y Lazos del Alma (Indie Publishingnbsp, 2018), Alessia (Book Master Corp. 2019), El Poder del Amor Grape: como restaurar tu matrimonio después de una infidelidad (2021). Amanecer con Dios (2021), Del Amor Tóxico al Amor Extraordinario (2022). El continuo aprendizaje de la felicidad (Editorial El Shaddai,  2023). El continuo aprendizaje de la felicidad (Editorial El Shaddai, 2023). La Caridad empieza por la casa (2024). Jesusito Manso Corderito (2025)

Wednesday, September 16, 2026

Una mirada a la segunda semana del XL Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami. (por Wilfredo A. Ramos)



La segunda semana de esta cuadragésima edición del Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami (FITHM) trajo a nuestros escenarios tres interesantes propuestas provenientes de Uruguay, España y Chile, permitiendo como siempre disfrutar la diversidad teatral que este encuentro ofrece, el cual no es aprovechado plenamente ni por parte del público ni de los propios miembros del amplio colectivo de teatristas que viven en nuestra ciudad -los cuales debieran abarrotar las salas de presentación- perdiéndose así esta magnífica oportunidad.


La propuesta llegada del Uruguay, “Zombi manifiesto”, es una obra escrita y dirigida por Santiago Sanguineti e interpretada por Paula Lieberman, Rogelio García, Carmen Laguzzi y el propio Sanguinetti. Dicha producción fue el resultado de la colaboración entre la compañía Abuela Katiuska y la Sala Verdi de Montevideo, ambas uruguayas, así como de Pozo da Cultura de Narón, de Galicia, España. Por este texto dramático su autor ha sido premiado en diversas oportunidades por instituciones culturales uruguayas. Dicha pieza tuvo sus presentaciones los días 10, 11 y 12 en el Westchester Cultural Arts Center.

La obra fue concebida dentro del contexto por el aniversario cincuenta del golpe de estado ocurrido en 1973 en Uruguay. La pieza que es una denuncia a tales hechos utiliza un lenguaje teatral el cual se mueve entre el absurdo y lo esperpéntico, aprovechando de manera metafórica ideas y conceptos directamente extraídos de ideólogos comunistas como Karl Marx y neo existencialistas como Mark Fisher. Lo arbitrario del argumento, permeado de un constante humor negro, es utilizado como material discursivo para criticar a un sistema capitalista que presuntamente provoca ‘muertos vivientes’ según el propósito conceptual del texto.

Esta comedia estructurada en once escenas, las cuales se muestran separadas unas de otras con toda intencionalidad mediante la colocación o retirada de elementos escenográficos, utiliza la sátira para abordar temas tales como la traición, la venganza, la ausencia de valores y la llamada conciencia de clase, mostrando por medio de una reiterada y desacertada introducción de largos textos del Manifiesto Comunista, una estética casi al borde del panfleto ideológico. Que suba a escena en este evento una obra que trate acerca de los trágicos sucesos ocurridos durante la sucesión de dictaduras militares en América del Sur, no debe ser causa de preocupación alguna y constituye un serio tema a tener presente; pero que se presente en Miami, a donde tantas víctimas de regímenes opresores comunistas han arribado, una obra donde se pretende exaltar por contraposición los valores de la ideología marxista -aunque procurando mostrarlo mediante un tratamiento humorístico, que finalmente se los traga a ellos mismos- resulta irresponsable, falta de tacto y de respeto por parte de la organización del festival hacia todos los miles de personas que viven en esta ciudad, que sufrieron y aún sufren las consecuencias de esas también cruentas dictaduras. Muchas posibles e inaceptables comparaciones nos vienen a la mente acerca de temáticas que constituirían un enorme agravio si fueran presentadas sobre un escenario ante comunidades afroamericanas, judías e indígenas.

No obstante, el tan evidente propósito ideológico de la obra, el trabajo de los actores acierta en el manejo de las intenciones del lenguaje sobre el que se construye la misma. Un buen manejo tanto de los diálogos como de sus movimientos en escena hace que los actores mantengan en todo momento un acertado desempeño que contribuye al persistente y logrado ambiente de comedia negra, que impregna toda la obra. Sin embargo, no podemos dejar de destacar la labor del actor Rogelio García, que realiza una estupenda incorporación del militar zombi resucitado, la cual es asumida con gran destreza y concientización de las características de tal esperpéntico personaje, atrapando con verdadera eficacia la esencia del mismo mediante un magnífico trabajo tanto de voz como corporal, lo que evidencia la diversidad de reconocimientos recibidos por parte de este intérprete en la incorporación de dicho rol.


Otra de las obras presentadas en esta segunda semana de festival llegó proveniente de Chile, “Historia de un jabalí o algo de Ricardo III”, texto de Gabriel Calderón, dirigida por Cristian Plana, con las actuaciones de Marcelo Alonso y Francisco Reyes, en una producción de Fundación Teatroamil, la cual efectuó sus funciones en el escenario el Carnival Studio Theater at The Adrienne Arsh Center for the Performing Arts, durante los días 11, 12 y 13.

Esta puesta estructurada en la siempre interesante concepción del ‘teatro dentro del teatro’, toma como pretexto el supuesto trabajo de una agrupación teatral que prepara el montaje de la tragedia de William Shakespeare “Ricardo III” -posiblemente la más trágica de dicho autor- como escenario para hablarnos acerca de la ambición, el poder, los bajos sentimientos y la crueldad, desde el mismo ambiente artístico. De muy inteligente manera el autor de la pieza expone descarnadamente los conflictos que le son inherentes al teatro como hecho aglutinador de ideas, personalidades, egos, conceptos, estrategias. A través de un texto que se mueve constantemente entre la prosa y el verso, entre las palabras del autor de la puesta y las del original texto shakesperiano, se pone en evidencia la contradictoria mirada sobre la validez de un teatro que respete línea por línea a su autor o de aquel otro que recoja sus ideas, se embriague de ellas y las devuelva cargadas de nuevos significantes invocadas por la entrega del intérprete. El discurso dramático enfrenta texto con actor, mostrando a este último como responsable absoluto por la trascendencia de aquel y a la vez como víctima y verdugo de su propio ego.

La concepción escénica dispuesta como si estuviéramos en presencia de un colectivo de actores dispuestos a comenzar la lectura de la obra, nos sustituye a estos por sus sillas vacías, pero con algún supuesto libreto u otro objeto personal o de vestuario sobre ellas, que colocadas en un gran círculo, nos van anunciando estar en presencia de un mundo controlado, cerrado, que al igual lo estará en aquel sangriento reinado, lo estará ahora por la autoridad impositiva del director teatral.

El trabajo llevado a cabo por Francisco Reyes en el rol de Pancho -el atormentado actor- y Marcelo Alonso, responsable de interpretar al supuesto director, así como a otros personajes -la madre del actor, la reina Margarita y la joven Lady Anne, estos dos últimos de la obra de Shakespeare- muestra sobre escena a dos profesionales de larga trayectoria no solamente sobre las tablas, sino además en cine y televisión, los cuales conocen los secretos del muy complejo mundo de la interpretación, los incorporan en descarada convivencia y los muestran en un juego de total complicidad. Ambos actores realizan un excelente manejo del lenguaje poético isabelino traducido al español, con una muy acertada proyección de sentimientos y emociones llevados en ocasiones hasta límites extremos de la entrega interpretativa.

Aunque comúnmente expresamos nuestras quejas ante la utilización de micrófonos corporales sobre los actores, en esta oportunidad los mismos son acertadamente utilizados con la intención de crear excelentes efectos sonoros donde en oportunos momentos, cuando la garra dramática de los textos lo requieren, generar un ambiente dentro del cual las voces de los actores se expanden en un profundo eco, exaltando de esta forma el significado de los parlamentos.

Sin duda alguna estamos en presencia de una inteligente puesta en escena, construida sobre exigentes parámetros artísticos, intelectuales y teatrales, convirtiendo su disfrute en todo un privilegio.


La tercera propuesta teatral en subir a los escenarios del festival durante esta segunda semana fue el unipersonal “A fuego”, escrito e interpretado por Pablo Macho Otero, con la dirección compartida entre éste y Emma Arquillué, en una producción de la compañía catalana La Bella Otero, llegada en representación española y la cual se presentó los días 11, 12 y 13 en el Koubek Center Theatre.

Este trabajo en solitario, el cual concebido totalmente en verso, con intención -como bien apuntó su intérprete- de ‘llamar la atención’ en tiempos donde todos pretendemos hacerlo a cualquier precio, convierte al actor sobre las tablas en una especie de contemporáneo juglar enfrentado a un provocador diálogo con el espectador , quebrando la llamada cuarta pared a la vez que construye un juego metateatral con el cual nos lleva a imaginar que desnuda parte de su propia identidad y pensamiento, en lo que podrían verse rasgos de la tan manoseada ‘autoficcion’, término al que algunos consideran un género, debe ser considerada en realidad como una herramienta dramatúrgica más.

A través de la pieza el autor-intérprete se toma libertades tales que rozan el tan conocido concepto del ‘stand-up comedy’ manejado a la perfección, efecto que se sobredimensiona al hablar todo el tiempo dentro de un estricto canon de una composición poética correspondiente al soneto clásico -el cual en su estructura se encuentra compuesto por catorce versos endecasílabos, agrupados en dos estrofas de cuatro, llamadas cuartetas junto a otras dos de tres versos, denominadas tercetos, presentando rima consonante- labor desarrollada dentro de un perfecto juego con el lenguaje contemporáneo, llegando incluso a crear una atrevida sonoridad léxica que desborda el trabalenguas, provocando con ello el aumento de la musicalidad expresiva que va a acompañar toda el trabajo del actor. No es de extrañar que el dramaturgo haya concebido la idea de escribir una obra de estructura y argumento tan contemporáneo en verso, si partimos de su propia afirmación al considerase ante todo poeta.

El argumento de este interesante unipersonal toma la figura de Eróstrato, un pobre pastor que decidió quemar el monumental templo dedicado a la diosa Artemisa en la antigua ciudad griega de Éfeso -en la Turquía actual- con el único propósito de tomar notoriedad y ser recordado, hecho que sin duda ha trascendido hasta nuestros días a pesar de que después de haber sido ejecutado se prohibiera mencionar su nombre bajo pena de muerte, lo que a pesar de dicha férrea censura obviamente no sucedió. Partiendo de tan lejana historia es que Macho Otero se apropia de ella para introducirnos en un diálogo acerca de la fascinación provocada por tal histórico personaje, provocando que la misma megalomanía y narcisismo que recorre a la sociedad actual salga a flote proponiéndonos una introspectiva mirada sobre nosotros mediante una constante provocación inteligentemente manejada, por medio de la que se nos conduce hacia el inevitable y lógico final. Las preocupaciones por perdurar más allá de la muerte física y a su vez el miedo a ella, marca definitivamente este brillante ejercicio interpretativo de Pablo Macho Otero con el cual nos obsequiara una noche de excelente teatro.


Hasta aquí nuestra andadura por esta segunda semana teatral que el Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami nos ha proporcionado, expectantes de lo que sobre los escenarios nos deparará la próxima.



Wilfredo A. Ramos.
Miami, septiembre 14, 2026.

Industrias, servicios e instituciones en el Camagüey de finales de los años cuarenta (por Carlos A. Peón Casas)


Nos sirven de animados cicerones en este recorrido por la historia del inolvidable solar camagueyanensis, dos publicaciones de la época que incluían los oportunos anuncios que los publicitaban: el Directorio Social de Camagüey (Época 1949), y el Anuario de los Hermanos Maristas correspondiente al curso escolar 1947-1948)

Sorprenden en este hic et nunc, la variedad de producciones, ofertas y servicios de aquellos emprendedores locales, en las más diversas ramas Variedad que a no dudarlo marcaba la diferencia, y que era indicativo de la buena salud de la economía local de aquel minuto.

Sin intención de proporcionar al lector con un inventario casuístico, nuestra cercanía busca en su lugar, propiciar una nota de recuerdo donde la mención de unos y otros, avive memorias y remembranzas para muchos, y para el resto sirva de ilustrativa reseña histórica de lo que fuimos y tuvimos.

Para empezar y avivar recuerdos nada como un oportuno café mañanero, esa colada sustancial que proporcionaba el Tostadero de "Café El Peñón", que se anunciaba como “el más antiguo de Camagüey”, y se ubicaba por entonces en la calle Pablo Lombida.

Pero no por ello era el único con una oferta singular del negro néctar, pues el conocido Café “El Líder” que se anunciaba como “El Líder de los Cafés”, tenía un simpático eslogan: “No inventamos la pólvora… pero servimos el café preferido por los paladares exigentes”. El Tostadero era propiedad de J. García y Compañía, S.L., y se ubicaba en Cuba y Arrieta, en la popular barriada de La Caridad.


Y si de seguir las pautas del desayuno del día nada mejor que las producciones de Guarina con su reconocida mantequilla homónima y la suculenta variedad de quesos de su stock: tipos Crema, Roquefort y Patagrás.

Para una merienda de media mañana o media tarde, había una buena opción en los reconocidos Helados Sunki en cualquiera de la variedad de sus ofertas: Coco glacé, Popcicle de Coco, o el Vasito de Crema de Coco, pero igual había donde elegir en su estuche de Bon Bons. La fábrica se localizaba entonces en la calle Jorge Rodríguez número 179, y el teléfono era el 2924.


Igual si se prefería refrescar del calor, pues a mano nada mejor que un Jugo de Piña o una Gaseosa Pijuán, que se anunciaba como “una tradición camagüeyana”, y eran el producto estrella de la reconocida fábrica homónima, con trayectoria centenaria en la ciudad de entonces.

A la hora de elegir los alimentos para el consumo familiar una oferta muy oportuna la propiciaba Felipe Vega Llama en la Casilla 50 del Mercado de Abastos de Camagüey, ubicado en la Plaza de San Francisco. Su oferta era inmejorable en huevos, conejos y palomas.

Pero si la preferencia era por los productos ahumados las ofertas de suculentos embutidos la propiciaba la marca Catedral, regentada por Fuster, Hernández y Compañía en su variedad de “Jamonadas, Chuleteros, Mortadelas, Jamones, Chorizos, Salchichones, Salchichas, Jamón del Diablo y Frankfurters”

A la hora de los postres la oportunidad estaba en las ofertas de la dulcería La Isla, también con variedades de víveres finos, y propiedad de Anguela, Bursosa y Compañía, en su conocido establecimiento de la calle Estrada Palma.

Aunque otras sugerencias de ese rubro tenían la sana competencia de la Dulcería Pérez Sosa, y que se anunciaban como “Creadores de Karaca (con K) y Gaceñigas”. Su fábrica estaba en República No. 566, luego extendidos hasta Francisquito, y el conocido Depto. De Ventas “El Fénix” en la calle Van Horne No. 21.

La Dulcería y Panadería “Roxy” de Eusebio Cal Colmenares junto a sus también conocidos establecimientos La Balanza y Parque Bar, se abría sitio junto a aquellos en la calle Independencia.

El agua pura de manantial, tenía en la ciudad de entonces dos marcas importantes. Cruz Blanca y Paraíso. La primera tenía su depósito en la calle Avellaneda 70, y aceptaba pedidos al teléfono 2290.

La segunda, ofertaba sus botellones del liquido proveniente de la Sabana de Cubitas en varios depósitos de la ciudad en las calles Avellaneda, General Gómez y Lugareño, y San Martín y Santa Rosa. Y servía igualmente a las barriadas de La Caridad y La Vigía.

Si de Licores se trataba, pues las ofertas de los productores locales incluían a la Cía. Industrial Licorera, S.A., y sus ofertas de rones añejos: “Néctar” y “Nacarado” envejecidos en sus soleras de añejamiento.


La Fabrica de Licores de Suarez Calvo y Co., no se rezagaba con sus especiales ofertas de vinos de frutas del país, De tal época fueron sus conocidas marcas registradas de vinos y vermut: Los Calvos, Alondra y Flor de las Flores, todos ellos de reconocido bouquet y aceptación en los mercados nacionales y extranjeros(1).

El mundo de los servicios en la ciudad eran otra arista de singularidades y detalles de calidad asegurada.


Para empezar nuestro viaje, y si de viajar en serio se trataba estaba Grossman, la Agencia de Viajes establecida desde 1925, ofertando “Pasajes a todas partes del mundo por avión, vapor, ómnibus y ferrocarril. Reservaciones e información completa de hoteles en todas las ciudades”. Para el año de 1948, había merecido el premio nacional de mayor venta de boletos de la compañía Cubana de Aviación. Su oficina estaba en el conocido Hotel Plaza.

Como segura contraparte, y garantizando un servicio de Pasaportes “rápidos y económicos” estaba la agencia de Antonio F. Comas, y sus ofertas de reservaciones de pasajes a Estados Unidos, México, España y Sur América, por avión, trenes y en Estados Unidos en ómnibus Greyhound. Vendía igualmente boletos en el vapor Florida a Miami. Su oficina se ubicaba en Manuel de Quesada No. 16. Atendía al teléfono 2479.

Créalo o no la ciudad contaba con un banco de un propietario local, el Sr. José Durán Seoane, fundado en 1931 como Banco Durán, y con sucursales en Esmeralda, Morón, Vertientes y Santiago de Cuba. Su oficina central se localizaba en República 353. Entre sus ofertas bancarias ofrecía servicios de Cheques de Viajeros del American Express Company. Igualmente gestionaba visas y Pasaportes

En el campo de la gráfica, y las mejores impresiones la ciudad contaba con los Fotograbados “El Camagüeyano”. Se anunciaba como “un servicio de alta calidad en materia de clisés bien elaborados para toda impresión”. Los talleres se localizaban en la calle República en el número 279. Siete décadas pasadas no desdibujan la calidad de los trabajos acometidos por aquella empresa.


Una estación radial con las siglas de CMJK “La voz del Camagüeyano” es todavía recuerdo en la otrora ciudad. La novedad de aquella planta era “su moderno y elegante radio teatro…dotado de un magnífico lunetario”. El espacio fue testigo de inolvidables presentaciones musicales y artísticas allí producidas y radiadas con todo éxito. Se ubicaba, en la calle Finlay número 4. El staff de sus locutores era para entonces de verdadero lujo:  Arnaldo Cebrián, Don Pancho (su director), Alfredo Vivar, Pepe Gallegos, Nino Moncada, Florencio Arenas, Claudina de Dios, Juvenil Adán, José Ramón Granda, y Manolo de la Torre, locutor y también periodista.

Otras instituciones, esta vez con signo de cultura estaban igualmente presentes en el espectro de aquella ciudad: la Pro Arte Musical en Camagüey que nos merece ahora mención para el cierre de este singular aunque limitado recorrido, que bien nos vale una reiteración, con tantos otros celebrados actores de la vida económica, social y cultural de aquel Camagüey de antaño.

Era para entonces una celebrada filial de la institución de carácter nacional en la provincia, y cuyo ejecutivo de aquel año 1949 estaba integrado, como al parecer fue tradición, sólo por mujeres. Fungía como su Director Artístico el muy reconocido profesor Louis Aguirre Orio, a cuyo cargo estaba el igualmente respetado Conservatorio de Música de Camagüey.

Hasta aquel año, y desde el de 1939, el Pro Arte Musical camagüeyano había promovido en la ciudad una variedad de presentaciones de alta calidad artística como la el celebrado Ballet Yavorski, la bailarina Úrsula Hirschfeld, la pareja de baile de Irina Lavrova e Igor Trefiloff, la mezzo soprano y la pianista Olga Fischermann, y Gascha Fischermann, el violoncelista Paulo Grupee, el barítono Charles Vaida, el violinista Carlos Agostini, y last but no least, El Gran Ballet de Pro Arte Musical dirigido por Alexandra Denisova y Alberto Alonso, con la actuación de Alicia Alonso, presentando en escena, del original Ballet Russe del Corl. Basil las obras: Las Silfides, Concerto y La Hija del General.




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Monday, September 14, 2026

“La oveja blanca”, la tragedia cubana sube oportunamente a las tablas de Miami. (por Wilfredo A. Ramos)


Hablar acerca del teatro cubano lamentablemente impone hacerlo desde dos miradas antagónicas, separadas ambas no solo por distancias geográficas, sino también por la visión política e ideológica que cada una de ellas proyecta. Para algunos de nosotros el teatro cubano será siempre uno solamente, sin importar el rincón del mundo desde donde haya sido concebido, ni el idioma en que se encuentre escrito, porque siempre será portador del sentido de la vida, la esencia y la visión que conforma la naturaleza del nacido en aquella isla; pero lamentablemente decisivas y profundas divergencias de carácter político que han implicado devastadores acontecimientos sociales, han hecho que dicho teatro haya sufrido también divisiones ideológicas las cuales han provocado lacerantes heridas costosas de ignorar.

Desde los tempranos años de la década del sesenta del pasado siglo, con la llegada al poder en Cuba de la supuesta revolución hecha para los obreros, los pobres y desposeídos, envuelta en un supuesto manto ‘verde como las palmas’, que prontamente se tiñera ‘rojo de sangre’, el ciudadano de la isla se vio obligado a buscar maneras de escapar hacia un exilio, que aunque en los primeros momentos se tomara como temporal, ha continuado su travesía a través del tiempo, acumulando ya c siete décadas de existencia. Dicha diáspora ha alcanzado las regiones más insospechadas del mundo, pero desde un inicio tuvo su punto principal de concentración en la ciudad de Miami, a solo 90 millas de la tierra dejada atrás, por lo que pronto este enclave -no sin dolores, tristezas, carencias y mucho esfuerzo- se fue convirtiendo en el nuevo hogar de cientos, de miles de cubanos que han buscado la seguridad y libertad que les fuera cercenada en su patria.

Entre la multitud de cubanos que arribaron a estas costas, médicos, ingenieros, amas de casa, empleados, maestros, enfermeros, dueños de negocios grandes y pequeños, hombres, mujeres, niños, jóvenes, ancianos, llegaron también artistas y como no podía ser de otra forma gente de teatro: directores, actores, dramaturgos, escenógrafos, diseñadores, técnicos, quienes a pesar de tener que comenzar desde cero buscándose los medios para comenzar una nueva vida, no dudaron en regresar a los escenarios con la doble intención de entretener al cada vez más abundante número de compatriotas que arribaban, mientras que fijaban su mirada en continuar su personal desarrollo artístico.

Numerosos espacios de representación teatral -no siempre los más idóneos- comenzaron a marcar el mapa de una ciudad que poco a poco iría creciendo y desarrollando una incipiente vida cultural en la lengua de Cervantes, permitiendo que subieran a escena obras del repertorio internacional y cubano, así como nuevas propuestas escritas por autores que desde el exilio deseaban dejar constancia de sus experiencias y deseos de recuperar un país por el que nunca se ha dejado de luchar.

Dramaturgos cubanos que fueron asentándose en estas tierras desde los primeros momentos, tales como Pedro Román, Matías Monte Huidobro, Julio Matas, Luis Baral, Pedro Monje Rafuls, Maricel Mayor Marsán, Luis Santeiro, José Abreu Felipe, Iván Acosta, Héctor Santiago, Raúl de Cárdenas, José Cid, José Corrales, Leopoldo M. Hernández, Marcos Miranda, Julie de Grandy, Nilo Cruz, entre muchos otros, y aquellos que han continuado arribando a través de los años, como Carmen Duarte, Eddy Díaz Souza, Ernesto García, Nitsy Grau, Antonio Orlando Rodríguez, Yoshvani Medina, Adyel Quintero, Cristina Rebull, Grethel Delgado, Yusniel Suárez, han continuado haciendo un teatro que aunque extra insular no ha dejado de ser cubano también, el cual se mira a sí mismo desde una visión no solamente de libertad conceptual, sino juzgando y colocando sobre las tablas la trayectoria errática que ha violentado a la nación cubana de las últimas casi siete décadas.

Hay quienes critican con cierto desdén la dramaturgia cubana del exilio por volver una y otra vez sobre la problemática política y social, sobre las consecuencias obvias que han afectado a su población y de los que incluso han logrado escapar físicamente, pero que aún continúan atrapados en ella de manera sentimental y psicológica. Muchos de esos que señalan y juzgan, olvidan que el teatro siempre ha sido utilizado también como instrumento de denuncia, como forma de llamar la atención sobre determinados acontecimientos que marcan el rumbo de la sociedad, pero huyendo del puro panfleto político, buscando hacerlo a través del nivel artístico requerido.

Desde tal perspectiva, sin duda alguna la dramaturgia cubana tanto la realizada dentro de la isla como la del exilio ha quedado marcada por ideas políticas, mientras una se ha convertido en denuncia, la otra se ha hecho partícipe y cómplice, ahí la gran diferencia entre ambas.

Para aquellos que nos reprochan nuestro teatro exiliado por sus bien definidas características ideológicas y políticas, al parecer olvidan que de igual manera existe una muy abundante dramaturgia acerca de las dictaduras argentinas, uruguayas, chilenas por solo citar algunas o que trata habitualmente sobre problemáticas dentro de las comunidades chicanas y afroamericanas en los Estados Unidos o aquella otra que no deja de denunciar en todo momento los horrores del holocausto y los terrores del nazismo, por lo que no existe razón alguna para que los cubanos no tengamos igual derecho a denunciar con toda vitalidad el genocidio sufrido por nuestra nación, también en manos de una despótica y sangrienta dictadura, que por cierto ha resultado ser la más longeva del continente.

Debido a lo explicado anteriormente, una obra como “La oveja blanca” - escrita por Rolando Tarajano- producción la cual acaba de ser estrenada y presentada en tan solo dos funciones -como lamentablemente resulta habitual- en el Sandrell Rivers Theater, los días 22 y 23 del pasado mes de agosto, debiera constituir un momento de reflexión dentro del actual teatro cubano en general. La obra que contó con dirección del propio autor, quien además la protagoniza junto a un elenco formado por Danielys Brito, Elizabet San Miguel, Daniel Panebianco y Roly Guardado, bajo la producción general de Niurka Noya, llega en momentos donde la desgarradora situación entorno a la realidad que se vive dentro de la isla de Cuba alcanza niveles que desbordan las más pesimistas proyecciones, convirtiéndose en un contundente grito de denuncia.

Con esta pieza, su autor ha abordado temas sensibles de ingente actualidad, colocando ante el espectador una reconocible realidad, no temiendo hacer para ello uso de variados recursos, desde el humor, el sarcasmo, hasta el desgarramiento del drama. Sobre el escenario, el argumento nos presenta a un matrimonio acompañado de una hija adolescente quienes hace dos años llegaron a este país después de un peligroso periplo a través de fronteras, selvas y enfrentamientos con la delincuencia que los mueve y acompaña, de la que también han tenido que protegerse. Estos personajes que ante nuestros ojos se nos muestran deseosos de encauzar sus vidas con nuevos proyectos, no obstante, pronto dejan ver una herida abierta que no les permite entregarse por completo a sus propósitos, ya que atrás, en la isla dentro de una cárcel como prisionero político, ha quedado el hijo varón, situación que para la madre constituye un sufrimiento imposible de contener. Dicha situación -que condicionará el desarrollo argumental de la obra- pone en riesgo el matrimonio, produciendo aparentes rupturas que provocan reproches por haber tomado la decisión de abandonar el país, dejando al hijo atrás a pesar de haber contado con su aprobación en tal proyecto.

Dicha trayectoria dramática va a construirse dejando correr la acción entre situaciones cotidianas de adaptación a la nueva vida, abriendo ciertas ventanas hacia el pasado, chocando con los avatares de la cotidianeidad, todo ello a medida que se va elevando paso a paso el tono dramático que conducirá al impactante desenlace hacia el que el autor expone al público con una frontal declaración de principios, la cual convierte el final de la obra en un llamado de atención hacia todos los cubanos que han tomado el camino del exilio, a repensarnos si con nuestra decisión no cargamos también con parte de la responsabilidad por la continuidad de la septuagenaria tiranía que ha asolado a nuestra nación. Sin duda alguna, el desenlace de la obra se siente como un violento bofetón sobre nuestras conciencias y un llamado a la reflexión.

Entre los varios temas tratados en este texto dramático hay dos que llaman la atención debido a que hacen referencia a como personas sin escrúpulos fuera de Cuba se aprovechan para explotar la necesidad material del cubano, tanto de aquel que permanece dentro de la isla como del recién llegado, con el objetivo de obtener ganancias económicas. Uno de esos temas tiene que ver con el interés por comprar las pinturas realizadas por el joven en la isla, que su familia con mucha dificultad ha podido traer consigo -situación que resulta un poco forzada teniendo en cuenta la manera en que realizaron la travesía hacia este país- por parte de un cierto marchante de arte también de origen cubano, que a la larga resulta ser una estafa.

El otro aspecto que no deja de vincularse al anterior es la propuesta de dicho interesado en las obras pictóricas -ante su supuesta inviabilidad económica- de convertir a la familia en socios dentro del lucrativo negocio de las agencia de viajes y envíos de paquetes hacia Cuba -para si poder pagarles las obras de arte- oferta que aunque para el padre representa una manera de poder prosperar, por parte de la madre es vista como una ofensa hacia el hijo preso en la isla. El momento de discusión que entre ambos padres con posiciones antagónicas produce dicha situación, resulta sin duda alguna el de mayor intensidad dramática de la puesta, en el que ambos actores -Tarajano y Brito- ofrecen una excelente muestra de sus facultades interpretativas. Tan solo por dicha escena, esta obra tendría que ser considerada como un parteaguas dentro de la dramaturgia cubana actual.

Aunque hayamos hecho referencia al desempeño de Rolando Tarajano y Dianelys Brito respecto a una escena en específico, debemos agregar que en general ambos asumen sus roles con una razonada lógica emanada de posibles experiencias conocidas -Stanislavsky estaría de pláceme- con lo que la credibilidad de los mismos queda fuera de toda duda. Tanto uno como otro actor aborda sus respectivos personajes mediante una diversidad de matices que enriquecen sus desenvolvimientos dramáticos, con la naturalidad y el sentido de verdad requeridos, convirtiendo su labor escénica en referencia de magnífico quehacer artístico.

En cuanto a Elizabet San Miguel como la hija, su labor se desenvuelve con naturalidad, frescura y buena proyección, apropiándose inteligentemente del rol de intermediaria dentro de la tragedia familiar, aportando con su presencia el discurso de racionalidad necesario. Respecto a Daniel Panebianco como el joven recién llegado desde la isla, su desempeño no logra salirse de cierta frialdad, mientras que Roly Guardado en el rol del hijo dejado atrás, a pesar de sus muy breves apariciones en escena, muestra una acertada interiorización de la esencia de tan importante personaje para el desarrollo de la historia.

Tres aspectos podríamos señalar a la puesta en escena. Primero, la innecesaria y excesiva utilización de palabras soeces caracterizando el comportamiento cotidiano del cubano. Si bien es cierto que actualmente dentro de la isla, producto de todos estos años de manipulación y desvalorización de la sociedad, tanto la moral, el lenguaje, como el comportamiento del ciudadano se ha degradado, vulgarizado, colindando con lo delincuencial, consideramos que sobre el escenario tal realidad debe ser manejada de otra manera, con respeto hacia un público que no tiene porque estar expuesto a tales groseras expresiones, sobre todo si pensamos en un espectador no cubano. Debemos saber distinguir entre lo ‘popular’ de lo que resulta ser grosero, mirando hacia atrás, hacia nuestro desaparecido teatro vernáculo. Al hacer uso de dicho vocabulario en escena, ayudamos a reafirmar una nada favorable opinión muy difundida a nivel mundial respecto a los cubanos, a la cual los artistas no podemos contribuir.

Otro punto a tener en cuenta se refiere a la misma concepción de la puesta, la cual va desarrollando cada escena de la obra a través de cuadros separados unos de otros, efecto logrado mediante la salida de los actores de escena y el bajar la intensidad de la luz, acción que se irá repitiendo constantemente a lo largo de todo el espectáculo, ejerciendo cierta monotonía al ritmo de la obra, así como la sensación de estar ante una propuesta con características más propias de un trabajo fílmico que teatral. Por último, señalar una vez más como venimos haciendo constantemente cada vez que se presenta dicha situación, en la innecesaria utilización de micrófonos corporales que provocan imprevistos y no deseados efectos sonoros, que acomodan a los intérpretes a no tener que esforzarse por trabajar su proyección de voz, quedándose atrapados detrás de un micrófono, con lo que se corre el peligro de acentuar el carácter televisivo de las actuaciones.

No obstante, estos apuntes que no empañan para nada el valor de esta propuesta teatral, consideramos que la misma debería tener un largo recorrido por diversos escenarios no solo de esta ciudad o país, sino que también debiera convertirse en embajadora sobre escenarios internacionales de la denuncia de un pueblo que sufre la ausencia de libertad para su país. Enhorabuena a Rolando Tarajano por adentrarse con su escritura en un tema de tanta vigencia, tratado con enorme sinceridad e igualmente a todo el equipo que creyó en él.



Wilfredo A. Ramos.
Miami, agosto 28, 2026.
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Gaspar, El Lugareño Headline Animator

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