miércoles, 2 de abril de 2014

Mi corazón no es alimento



"...Atesora cenizas 
con obsesión de avaro
porque esas virutas ahora llevan tu nombre".

Del poema Ceniza



miércoles, 22 de enero de 2014

Mariposas monarca. (Final)

Miles de alas de polvo encendido en colores se dirigen al Norte.
Por el trayecto ven como la sangre tiñe el río Colorado.
Luego atisban las aspas de un barco de vapor que surca el Mississippi,
pero  no se detienen por más evocador que resulte el paisaje
porque persiguen algo que compensa la vida: una rama en el Norte.
Ahora llenan de nubes el cielo de Kentucky que se posa en el lomo
de vacas y caballos. Más tarde, con las fuerzas mermadas
por el paso del tiempo, anhelan el trasiego de los cuerpos tan jóvenes
que alimentan las calles de Manhattan. Un fulgor crepitante se instala
en sus antenas desgastadas ahora por el viento salado del East River.
Cruzan nueva frontera alcanzando por fin el dorado verdor de los bosques
de Ontario, donde un árbol robusto acogerá las larvas que devendrán orugas.
Las jugosas crisálidas estallarán en las alas de  jóvenes monarcas
marcadas con la huella del sol en sus antenas. Mariposas nacidas
para buscar a tientas las ramas del invierno: el regreso al origen.


martes, 29 de octubre de 2013

Vuelos

La piel del cielo levanta un aleteo
que asciende hasta los hombros.
Tensa el vuelo la tinta sobre el mapa.
¿Qué paisajes dominan esos pájaros negros?
¿Qué tejados? ¿Qué plazas y avenidas
escondiendo la tierra?
El cuerpo es periferia de esta ciudad
que arroja contra el azul, el blanco.
Arriba, una bandada rasga una nube roja
y el río se desangra como una vena abierta.
Las calles y los cuerpos;
los cuerpos; sus ciudades.
Los pájaros de tinta divisando el océano.
Los hombres con sus ramas
apuntalando el aire.


imagen tomada en http://lasociedadrueda.wordpress.com/

martes, 15 de octubre de 2013

Origen-Final

Horizontal.
En la mirada
nada de pie,
erguido.
Sombras vacías
en la planicie.
El sol directo
en los escombros.
Alguna hormiga
por las aceras.
Ralo paisaje
que se disuelve.
Rasas las ruinas
que se amontonan
sobre reptiles.
Es un paisaje
sin artefactos
y sin arbustos:
puro delirio.
Puro derribo
de los semáforos.  
Hierbas que rompen
el pavimento.
Hierven los gatos
en los solares.
La polvareda
de un viento enfermo
cubre los troncos
que yacen lívidos.
Desde la altura,
algunos pájaros
me ven cruzando
la tierra yerma.



viernes, 11 de octubre de 2013

Un poema de Jordi Valls: Contra los poetas

CONTRA LOS POETAS

Buscas silencio y encuentras la propia metáfora,
la proyección más solitaria de la piedra;
tú mismo convertido en estatua de sal.
Al margen del ruido, siempre al margen, callado,
olvidas el mundo que te rodea, vives del símbolo
calentado por un destilado intenso; te duermes
por efecto de la anestesia en el sueño absurdo.
No tienes más deseo que el ausente,
no tienes más llanto que la nostalgia
de cuando estuviste vivo, de cuando sufrías.


CONTRA ELS POETES

Busques silenci i trobes la pròpia metàfora
la projecció més solitària de la pedra;
tu mateix convertit en estàtua de sal.
Al marge del soroll, sempre al marge, callat,
oblides el món que t'envolta, vius del símbol
escalfat per un destil.lat instens; t'adorms
pels efectes de l'anestesia al somni absurd.
No tens més desig que l'absent, no tens més plor
que l'enyor de quan vas ser viu, de quan paties.

Jordi Valls

Publicado en Felix Orbe. Editorial Denes



viernes, 13 de septiembre de 2013

Refugiados: un poema de José Antonio Arcediano

De nada sirve huir
de nuestra condición de refugiados.
Octubre llegará tarde o temprano.
Habremos de jugar, a la intemperie,
bajo el plomo y la lluvia de los días,
la guerra inusitada de los cuerpos,
la batalla naval de la distancia
entre nosotros y nosotros mismos.
No hay vacío posible cuando habitas
el rincón más profundo del vacío.
Un día los teléfonos anuncian
que hay que sobrevivir…y sobrevives.
Sobrevives en letras incambiables,
en la sombra vetusta de los nombres,
en los trenes de largo recorrido,
en las manos que nunca te tocaron,
en la oblicua mirada de la gente
a la que no devuelvo la mirada
(será porque la gente me da miedo.
Les veo respirar, emerge en ellos
la exhaustiva derrota de la carne,
la lenta rendición de su mutismo).
Consumo el mismo oxígeno
que respiran, ajenas, las gaviotas.
Atardezco a este lado de los hierros
a este lado del aire, en esta atmósfera
tan fieramente mía,
tan oculta de todos y de todo,
y no abuso de toda mi importancia,
tan solo me recreo en el silencio,
en la voz apagada de mi ruina
milimétricamente calculada.

De Los Bosques de Wisconsin, Ed. La Garúa.

José Antonio Arcediano (Barcelona, 1964), ha publicado, además, La verdad del frío (Premio Internacional de Poesía Màrius Sampere) Ed. La Garúa y Suburbio 16 en Ed. Junta de Castilla y León.


José Antonio Arcediano

jueves, 18 de julio de 2013

Interior en julio

Este cielo, traza la copa de una palmera
que termina fundida en la calzada.

Llamea este cielo azul metálico.

Irrumpe el ruido de un falso chaparrón:
bolsas de plástico rozando el pavimento.

Esas rejas son la sombra del balcón
en la fachada blanca de la esquina.
Llamea la fachada, espejo solar.

La cabeza del hombre que se cruza:
caja vacía para la mudanza.

Todo es blanco que desprende calor.

Mirar este cielo, es darse un chapuzón

en la niñez.