Hoy que crezco, y los huesos lentos se van hacia abajo, se compactan, la piel encierra un tono claro y suave, el cabello se esmalta y me llega hasta el cuello, hace redondos mis hombros. Regreso a tener el pecho liso como los niÃąos. Unas calcetas se tejen, veo cÃģmo suben en enredadera hasta mis rodillas, el pantalÃģn se deshace y en su lugar me crece un vestido satinado, y los holanes hacen circunferencia y marcan el lÃmite de mi mundo, que recorro a saltos de charol blanco, y a vueltas de enseÃąar calzones.
Seguramente es domingo, tengo cinco pesos en la mano y puedo comprar sonrics, sabritas, ricolino, vero, de la rosa, larin, kÃnder, canels, puedo pedir con la voz templada, llena de saliva, para quÃĐ me alcanza, con esto para quÃĐ me ajusta, y convertir los centavos en abejitas. Hoy crezco para dentro, el infinito dentro que confundà con lo alto, y harÃĐ todas las preguntas que esperan ser pescadas en el aire, me dejarÃĐ libre en este jardÃn donde amanezco entre las olas o duermo para cortar el lazo del cuello, a las olas barco y al lazo moÃąo, y al aire vueltas, y a las vueltas mi vestido con holanes y en el vestido la medida inmensa de mi mundo.