lunes, 16 de diciembre de 2024

47

 Empiezo una nueva vuelta al sol.

Y no puedo seguir como hasta ahora. Llevo demasiados años sobreviviendo. Prácticamente desde que volví a esta profesión. Y como hace tantos años, aunque por motivos muy diferentes, estoy atrapada.

Y digo "estoy" y no "me siento" porque de verdad que lo creo. Podría dejar el trabajo: Esa, desde luego, sería la solución, pero en realidad no puedo dejar un trabajo (en el que ni tan siquiera me pagan tan bien) por otra cosa en la que no tengo experiencia, además, ¿en qué iba a trabajar? esta isla está muy limitada y no quiero irme si puedo evitarlo, ¡si hasta me he comprado una casa!

Pues eso, me sienta, crea o esté, lo que sea, es atrapada. Esto no estoy preparada para cambiarlo.

Así que esta es la situación: Tienes 47 años, estás atrapada y no puedes seguir así. 

¿Qué puedes cambiar? Ésta me la sé (toda la teoría hace años que me la sé): mi actitud. 

Por lo pronto he decidido asumir que lo de dormir 8 horas ya no va a ser. Llevo más de un año (o dos... no sé cuántos) que no puedo dormirlas, así que basta de lamentarse por esas horas de sueño. Se acaba lo de "apagar" a las 22:30, que luego estás despierta antes de las 5.

Y luego en el trabajo... soy muy negativa en el trabajo. Que no es que no tenga razones y hay muchísimas cosas que no puedo cambiar porque no dependen de mí, pero, de nuevo, hay una cosa que sí. A ver:

- A partir de ahora vamos a disfrutar las formaciones. Lo de odiar de base una actividad porque hay que hablar de desconocidos se va a acabar... si luego no lo pasas tan mal. Te drogas un poquito y andando. Esto lo voy a comprobar esta semana, que tengo 8 cursos que dar 😅

- Voy a dejar de evitar encontronazos. Voy alargando cosas por no pedir soluciones y esto me crea una carga mental brutal. Sé positivamente que no me van a dar las soluciones pero las voy a pedir; periódicamente, y por lo menos espero que la parte de la carga mental de la responsabilidad porque las cosas no estén hechas disminuya, porque habré avisado de que no llego (ya lo saben, pero yo lo voy a avisar. Mucho). Yo esto en un trabajo anterior lo hacía, por qué se me olvidó 😡

Seguro que hay más cosas que puedo hacer pero para empezar creo que no está mal. Si llevo estas tres cosas para adelante, espero, al menos, no tener la sensación de desesperanza que me lleva invadiendo tanto tiempo. 

No quiero sobrevivir, quiero estar bien. Porque no estoy bien. 

Basta ya.

martes, 29 de septiembre de 2015

Amistad

Te crees que tienes amigos, que aunque pase el tiempo seguirán estando, a pesar de que ya no os veis, a pesar de que ya casi no habláis.

Porque esta situación es temporal pero lo cierto es que el tiempo se va alargando y los que eran tus amigos se han ido olvidado de ti. Sólo tú, que no has cambiado porque sigues rodeada de las mismas cuatro paredes, que tienes la vida en pause mientras la de los demás sigue, estás estancada en el pasado.

Luego crees conocer gente nueva pero es otra mentira porque en realidad no los conoces, y ellos te conocen menos a ti (no tienes tiempo para estar ahí, tampoco vales para eso), así que nunca dejas de ser una extraña que de vez en cuando pasa por allí.

Y todo es normal y todo es entendible.

Pero hay días en que te pesa el no tener vida, días en que te apetecería que las cosas fueran de otra manera, días en que no te valen los planes que tienes en la cabeza.

domingo, 3 de mayo de 2015

La máquina del tiempo

Es increíble cómo un aroma puede transportarnos.

A lo largo de los años y sin proponérmelo he ido comprando todas las colonias/perfumes de Victorio & Lucchino, no por gusto, lo de cambiar, sino porque las han ido descatalogando una a una... ¿que me gusta y podría ser la colonia de mi vida? tranquila, no habrá un próximo frasco*.

El caso es que alguna vez compré un paquete de esos que llevan colonia y body lotion y aunque eso fue hace mil años y varias vidas todavía me queda algo de body lotion que no usé porque, seamos sinceros, hidratar, hidrata poco.

Pues estaba estudiando y he cogido esa crema olvidada para 'hidratarme' un poco las manos y de pronto... 

ya no estaba sentada bajo un flexo, estaba en Mucho Más al Sur. Casi he podido sentir la humedad y el calor de aquel verano que no recordaba haber llevado ese aroma, pero ahí estaba, olía a eso, a lo que sentí, a lo que viví, a la sensación de estar allí.

Me ha encantado recordarlo, estar allí... 

Una pena tener que volver a la realidad bajo el flexo aunque ahora sé cómo puedo evadirme unos minutos. Con mi máquina del tiempo.




*Acabo de mirar y resulta que son ediciones que sacan cada cierto tiempo... ¡maldita temporalidad! ¡así no se puede ser fiel!.

sábado, 25 de abril de 2015

Mi padre y el respeto

O su falta de él.

Aunque ha pasado muchas más veces, esta vez he actuado de forma diferente. Estoy muy orgullosa de mí misma (me beso en las mejillas).

Estábamos hablando de un tema y empiezo:

- Ya te dije que yo no haría eso porque tal y tal y tal
- No porque blablabla
- Vale, pero te estoy diciendo que YO... (me interrumpe)
- (subiendo la voz) QUE NO PORQUE BLABLABLA
- Pero si te estoy diciendo... (vuelve a interrumpir)
- QUE NO PORQUE BLABL

(En este punto me voy de la habitación porque paso mucho de discutir.)

Bien, hasta ahí es como han transcurrido nuestras 'conversaciones' desde hace unos años PERO hoy, no sé por qué, me ha parecido que igual se cree que lleva razón y quería decirle cómo veo yo las cosas y lo que me parece que haga lo que hace, así que pasado un rato y estando supercalmada (igual es la costumbre de discutir ya, antes me ponía de muy mala ostia) le digo:

- La próxima vez que te diga que YO opino o haría tal o cual haz el favor de escucharme y si no estás de acuerdo me dices 'afortunadamente no todo el mundo es como tú' pero no me digas lo que YO pienso o haría porque eso es una falta de respeto.
- 'Claro, claro' (con tono condescendiente y de superioridad)
- ¿Ves? Esa contestación también es una falta de respeto.

Y se ha callado, ¿qué iba a decir?

Espero que cuando se le pase el momento orgullo piense en ello y vea, o más importante, comprenda lo que quería decirle, que no es tan mayor como para que no cambie un poquitito para respetar un poco más a los demás.

Es posible que siga igual... no le tengo nada de fe. 

A lo mejor debería habérselo dicho mucho antes... me habría dado tiempo a repetírselo unas cuantas veces :p pero también quiero pensar que nunca es tarde, así que ahí queda.

A ver si me aplico el cuento y le expongo calmadamente más veces lo que quiero decir en lugar de discutir y dejarlo ahí. Nos llevaríamos mejor y eso es bien.



miércoles, 17 de septiembre de 2014

Septiembre de CAMBIOS

No me gustan los cambios. 

Hace como mil años me leí Quién se ha llevado mi queso y me quedé muy satisfecha de mí misma al descubrirme como uno de los personajes a los que no le importaban los cambios o se adaptaban o lo que fuese. Lo malo es que el tiempo ha ido pasando y me he convertido en uno de los otros. Cada vez me cuestan más.

Casi he terminado el máster del universo y podido comprobar por mí misma la estupidez que cometí matriculándome porque no creo que me vayan a contratar, por cómo está la economía, por la situación del sector y por mi condición de mujer de determinada edad. 
He aprendido bastante de algo que me gusta mucho, pero eso tendría sentido si fuese millonaria y no necesitase un trabajo para ser independiente por lo que, desde ese punto de vista, ha sido un fracaso asociado a un gasto innecesario de muchísimo dinero.

Así que hablando un día, entre biberón y biberón, con Carlos me dice que él, dada las circunstancias, se prepararía cualquier oposición porque ahí no te van a mirar el C.V., la edad ni NADA (ya me lo podías haber dicho el año pasado, Carlitos) y yo voy como las locas y elijo unas. No tienen nada que ver con mi carrera ni con nada que haya hecho nunca pero ya es que me da igual, yo sólo quiero un trabajo que me permita seguir con mi vida.

Las dudas que me surgen a bote pronto son: 

          - ¿Habré elegido esta vez bien? Porque parece que llevan unos años que no salen muchas plazas y a ver si voy a hacer otra vez el canelo. Y, además, hay gente que lleva todos estos años esperando y estudiando, ¿voy a poder ser mejor que ellos? (supongo que en el caso de oposiciones, elija las que elija, estarán todas masificadas... digo yo)
          - ¿Seré capaz de sacármelas? Porque las otras que preparé, obviamente, no salieron bien y la verdad es que creo que tengo un poco de trauma. Bueno, no es trauma, es que directamente no confío demasiado en mí... si no saqué las otras ¿por qué iba a sacar estas? (esto es trauma, ¿no?)
          - ¿Seré capaz de estudiar sin volverme loca? Esta parte es importante porque llevo unos días en que me noto más obsesiva. Igual no es el mejor momento porque acaban de irse ahispatxu y los peques y de pronto todo lo que ha estado aparcado el verano se me ha venido encima, pero es algo que también me da algo de miedo: volver a caer en lo de hace un par de años.
          - ¿Cómo afectará todo esto a mi relación con Carlos? Ésta se queda aparcada de momento. Habrá que ver cómo voy con las otras porque lo que no voy a hacer es quedarme sentada sin hacer nada.

Y como si no tuviese poco, para relajar el ambiente, se me había ocurrido apuntarme a clases de inglés. Hace tres meses, cuando estaba pensando en buscar trabajo en lugar de hacer oposiciones, decidí que tenía que refrescar mi inglés, porque por mucho título que tenga, si te lo sacas hace como veinte años y dejas de practicar, pues no sirve de mucho, así que ni corta ni perezosa me fui al mismo sitio donde me saqué el título y me apunté a un curso intensivo para gente que quería sacarlo. Ha pasado el verano y he mejorado; La profesora me dijo que siguiese pero en un curso más alto para no seguir repitiendo lo mismo. Por ese lado bien pero, ¿si todavía fallo en cosas básicas, cómo voy a seguir? Me veo arrastrando los fallos básicos y no me gusta. No me gusta, no me gusta, no me gusta. No me gusta hasta el punto de que he decidido que no voy a seguir en clase. Esta mañana me he levantado pensando en que me voy a ver estudiando la oposición y escribiendo el trabajo fin de máster ¿y encima voy a tener que preocuparme por los deberes de inglés? Ni hablar. Si algún día apruebo, ya pensaré algo.

En fin, que se me ha venido todo encima y se me ha hecho un poco bola. Supongo que conforme vayan pasando los días iré saliendo del atolladero y empezaré a verlo todo más claro, lo cual no significa que me gusten los cambios.

No me gustan los cambios. 



jueves, 31 de julio de 2014

Café para todas

Me despierto oyendo a V haciendo monerías. No es la primera vez, mi cuarto está junto al baño y parece que el cambiador le hace sentir tan cómoda como para ponerse a dar grititos de alegría. De madrugada. Parece que no hay luz en la calle todavía así que me tapo y doy media vuelta a ver si vuelvo a dormirme pronto.

En ello estoy cuando oigo quejarse a E, ¿están las dos despiertas? No sería la primera vez que Ahispatxu está agobiada con las dos y no avisa para que le echemos una mano. 

Me levanto y me encuentro a Ahispatxu con E. Nos ha salido noctámbula; normalmente le cuesta dormir pero llegan las once de la noche y todo se vuelve una siesta (ojalá) fiesta. A estas alturas tiene sueño pero le cuesta dormirse. Ni boca arriba, ni boca abajo, ni de lado, ni en brazos, ni en la silleta. Y mientras V, en el columpio, sigue con sus monerías. Ya que E está con su madre, me dedico a V, está nerviosilla y los gorjeos pueden tornarse en llanto en cualquier momento. Le pongo el chupe y una capa extra (toda mi pasión es echarles algo más por encima por si el problema es que tienen fresco, ¡yo no me duermo si tengo frío!). Se agarra como si le fuera la vida en ello, pero es tan nerviosa que, moviendo las manitas, la mitad de las veces acaba arrancándoselo. Me siento en el suelo, y acompaño el vaivén del columpio mientras le sujeto el chupe, tic, tac, tic tac.

Como parece que se duerme, Ahispatxu, que lleva toda la noche en pie, me dice que me acueste, son las 7:15 y en una hora hay que levantarse para ir a pilates (cosas de estar en paro), pero las dos sabemos que eso no va a pasar, ella tiene toda la facilidad para dormir (si le dejan) que a mí me falta, así que me pasa a E, a ver si con la novedad de los brazos conseguimos que se duerma. 

Ahora que tiene las manos libres aprovecha para recoger y fregar biberones por lo que, cuando V vuelve a perder el chupe y se desata el drama, otra vez, mi madre acaba levantándose. 

Y ahí estamos las tres, a las siete y media de la mañana empezando el día. Un día que va a ser largo. Vamos a necesitar café.

¡Café para todas!

viernes, 13 de junio de 2014

¿La pataleta de una niña mimada?

Ya te dije que era una tontería, pero me he cabreado mogollón.

Resulta que estoy viendo una de esas páginas tipo Privalia y veo unas sandalias que me gustan y encima cuestan 15 €. Todo me parece genial así que le digo a mi madre que qué tal le parecen. Empieza con que no le gusta comprar zapatos por internet porque no está segura del número blablablá y yo le digo que vale mientras pincho el botón de 'añadir al carrito' para MIS sandalias. Total, que al rato me dice que le pida unas iguales a ella y que yo me pida otras a lo que le contesto que no quiero más sandalias y... bueno, hay una confusión porque se pensaba (todavía no entiendo por qué) que lo de las sandalias iba con ella y no conmigo, así que me estaba diciendo que hiciera lo que yo ya había hecho: pedir dos sandalias iguales en diferentes números. A todo esto mi padre, que no se calla ni debajo del agua y que aprovecha cualquier ocasión para instruirme con su saber, empieza a meter baza y no sé qué más mierdas. Al final acabo por cerrar la página y a tomar por saco las malditas sandalias.
Y no pasa nada, porque ya tengo unas sandalias de ese color. Lo que pasa es que llevo dos años con esas sandalias que en realidad eran de mi hermana y que me dio porque a ella no le quedaban bien. 
Y no pasa nada porque me encanta ponerme su ropa, pero yo no elegí las sandalias y lo cierto es que no me enamoran y éstas, que tampoco es que me enamorasen pero se las veía cómodas y monas y chupis, además de haber sido elegidas por mí, pues no costaban tanto. 
Pero no pasa nada.

Lo que sí pasa es que veo que tengo 36 años, camino de 37, y estoy viviendo en casa de mis padres y a su costa. 

Y con 36 años nadie debería vivir con sus padres (a no ser que lo eligiese de motu proprio).

Y lo peor no es eso si no que no tengo perspectivas de irme pronto. No es que me haya puesto a echar currículums (acabo de ver en un blog de lengua que se escribe así, con ese al final) como las locas porque todavía tengo que terminar el trabajo fin de máster, pero sí he echado unas cuantas ofertas en las que en principio creo -yo, claro- que encajaría pero ¿quién va a contratar a una tía* con 36 años?**

Pues eso, que llevo unas semanas con esto en la cabeza (al igual que con la cantinela de que sin mis padres estaría viviendo debajo de un puente -con lo que podría estar dramatizando... o no-) y esto es una puntilla más. Que vea unas puñeteras sandalias por 15€, que me parezca aceptable el precio porque bastante ya me pagan porque la gasolina, el mantenimiento del coche y TODO lo demás no es poco y que me sienta culpable por querer comprármelas, me cueste una 'discusión' con mis padres y que vea que esta situación no tiene pinta de acabar... 

Lo estoy leyendo y me parece una pataleta de niña mimada. Igual es lo que soy.



*Iba a poner 'alguien', pero no sé por qué he pensado que un tío no está en mala edad. No es que yo lo piense, es lo que creo que pensarán por ahí... me estoy desviando.
**Por si hay dudas, no me han llamado de ninguna.