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domingo, 25 de febrero de 2018

El latifundio y yo

Si alguien pensaba que Floppy (para los despistados: yo), había dejado de lado su faceta huerteril balconera, que sepa que, más que dar en el clavo, ha dado en el calvo (para los envidiosos: que no soy yo).

Que sí, que sí, que todos los indicios apuntaban a eso, que si éste ya no escribe en el blog, que si no aparece por los foros, que si se lo habrá comido un cocodrilo... pues no.

Que no, que no, que no se me ha comido un cocodrilo. Lo demás, pues tenéis razón, qué queréis que os diga.

Ya sabéis, y si no lo sabéis os lo digo yo (que sí lo sabréis, repito), que la vida os lleva de aquí para allá, a veces somos nosotros los que queremos ir vaya usted a saber dónde, y un largo etcétera que no pienso detallar, pues es muy cansado y se me borran las letras del teclado de tanto usarlas (plástico del barato, qué le vamos a hacer).

El caso, es que no he dejado, ni por un momento, de cultivar en mi huerto balconero, estilo latifundio minimalista (es decir, pequeño, pero a lo grande).

Lo que he dejado durante una buena temporada, es de escribir en el blog y de codearme con el resto de agricultores balconeros, por todo lo dicho anteriormente, que se puede resumir en: porque no tenía ganas.

Ahora mismo, o hace 5 minutos, que para el caso es lo mismo (por eso lo de "ahora mismo"), tengo lo siguiente en los diferentes recipientes de cultivo (macetas, para más señas) que conforman mis dominios hortelanos (aunque la escritura de compra-venta diga que es únicamente el 50%):
  • 2 olivos (o, si lo preferís, 2 acebuches domésticos).
  • 1 acebuche (o, si lo preferís, 1 olivo salvaje).
  • 3 higueras (una es más bien un proyecto, veremos cómo le va).
  • 1 mandarino (casi en el otro barrio, y no me refiero a la cercanía entre viviendas).
  • 2 proyectos de tomatera Raf.
  • 2 proyectos de tomatera "no me acuerdo del nombre".
  • 4 proyectos de pimientos (de los que igual pican, igual no, marca blanca).
Excluyo de la lista los cultivos no comestibles, y no penséis mal: no fumo. Me refiero a geranios y similares.


Como podéis observar en la foto, nuestra tortuga Drac cuida de que nadie se acerque al huerto (más que nada, porque no cabe ni un alfiler).

También tengo un mini compostador del baratillo, lleno de cochinaditas vegetales haciendo de las suyas.

Os iré informando de los progresos de esta temporada, que se aventura apoteósica, como todas las temporadas de L'Hort de Miquel, también llamado El Huerto de Floppy, o "como arrepretujar un montón de macetas en dos balcones pequeños, tirando a esmirriados, y que aún así se puedan poner los pies en el suelo para tender la ropa".

Recuerdos a la familia.



sábado, 23 de enero de 2016

Tomates recalentaos verdes fritos

Que no, que lo del recalentamiento global no es cierto.

Que ha hecho un pelín más de calor este otoño, vale... pero no es para tanto, ni se debe a las cochinaditas que le hacemos al medio ambiente, ¡qué va!

Eso sólo son patrañas que se inventa la gente, para no tener que estar hablando de fútbol a todas horas. Como no hay más temas de que hablar... es tan bonito todo, nos lo pasamos tan bien, y hay tan pocos problemas reales... ¡qué digo pocos; no hay!

Es lo que hace la felicidad: buscar problemas, donde no los hay. Si lo sabré yo, que me paso el día buscando.

Eso sí, voy a tirar todos mis libros de horticultura a la basura. Quemarlos, no, porque igual entonces sí sube un poquito más la temperatura, pero tirarlos, ¡vaya si los voy a tirar!

Porque, vamos a ver... ¿en alguno de mis libros se dice que puedo cultivar tomates en otoño / invierno? ¿No? ¡Pues a la basura con ellos, que no son más que un montón de borrones de tinta!

La de dinero que me he gastado en ellos, para nada.

Porque, claro, si la culpa la tuviera el hecho de que las altas temperaturas de otoño / invierno han hecho nacer, crecer, florecer y dar fruto a destiempo a mis tomateras en el balcón, me tendría que tragar mis palabras, una a una. Y una cena que me ahorro.

Pero... ¡qué va; si todo eso son mentirolas de desfaenao!

Pues nada, que ya tengo más sitio en las estanterías, ¡ay que alegría más grande!



jueves, 23 de mayo de 2013

Macetohuerto de verano, capítulo 652 bis.

Y aquí sigo, vivo y coleando, de lleno con los trabajos del macetohuerto de verano, aunque este año se reducen a tomateras, tomateras y más tomateras.

Las variedades seleccionadas con esmero y alevosía para este año, son: Marmande (por aquello de hacer amistad en la Unión Europea - nótese un pelín de alevosía en lo de "Unión"), Raf (porque mi cara se va pareciendo a los tomates que da, una cuestión sentimental), Jaquemato (phssss... es un alias, no puedo revelar su nombre verdadero, sin pasar antes por caja), y otra de la que no me acuerdo ahora mismo. Cosas que pasan.

El apio sigue en la maceta, más alto que quien esto suscribe, con flores blancas a porrillo, y aromatizando el balcón, algo que siempre se agradece, pues disimula el pestazo que echan algunos vecinos, cuando fuman en sus respectivos balcones y terrazas comunes de uso privativo (toma ya: pagamos todos, disfrutan unos pocos). Esto último, si a alguien le pica, le digo lo que el filósofo de bar aquél: que se arrasque.

En fin, que ilusión por el macetohuerto tengo mucha, lo que no tengo es tiempo, porque entre el trabajo (y que dure, aunque menos intensamente, pofavó), la familia, los estudios (hay que hacer trabajar a las neuronas también, y necesitamos más selebros, que los pocos que hay se nos van p'Australia), y la preparación del discurso para el Premio Nobel, no me queda mucho. Lo justo para echar una meadita de vez en cuando, nada más.

Siento ser algo grosero, pero es que tampoco tengo tiempo para dejar de serlo.

Es que esta vida que nos ha tocado vivir, tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Las buenas, las joías se esconden, y por todos los rincones salen las malas. No, no estoy pesimista, soy pesimista, que no es lo mismo. Pero un pesimista realista, ¿eh?

El estrés... ¡Ay, el estrés, que puñetero es!

Pero nada, oyes, hay que levantar a España.

Eso sí, lo que yo me pregunto es: ¿Y para qué querrán levantarla? ¿Para volver a tirarla después?

En fin, cosas mías... ¿no?




jueves, 7 de febrero de 2013

Psss, que nadie se entere!

Pues eso -leed como si os hablara bajito-, que nadie se entere que tengo en pleno invierno tomates para cosechar en mi balcón.
Y encima son de cierta variedad, que no se sabe si son híbridos, transgénicos o simplemente raros, pero que no se pueden ir cultivando así como así, sin pagar el consabido canon, se entiende.
Como no les puedo llamar por su nombre a los pobres, no sea que al día siguiente tenga al F.B.I.* por aquí, les llamo cariñosamente mis "top secret".
Ellos se ríen con mis ocurrencias, los joios. Son más majos...
Y tan fuertes... se han pasado todo el otoño y lo que llevamos de invierno tropical en el balcón, con estos vientos, ahí, sin rechistar... han salido a su padre. Padre adoptivo, se entiende, no vayan ustedes a pensar...
Por cierto, qué bien queda mi mano en la foto. Le da una prestancia sin igual.
En fin, que ya que estamos os muestro también un repollo, o col repollo, no se, algo tiene que ver con un gallino. Para el caso, que lo tengo en maceta engordando, oigan. Como los pollos, pero sin jaula.
Y también os enseño unas plantitas de habas que tengo entutoradas por aquello del aire ventoso que ha hecho estos días. Viven junto a unas esparragueras que no se han enterado de que es invierno y todavía es pronto para brotar. También hay en el conjunto unos cuantos repollos rezagados. Normal, mucho animal para tan poca jaula.
De plantas habiles tengo doce, si no recuerdo mal, repartidas en varias macetas. Plantas hábiles tengo más. Atención: chiste pa' cultos.
Ay, qué invierno tan raro, por Odín... jolín.

* F.B.I.: Foro Burramen Imperial, lo siento, no se me ocurría otra cosa, ya no son horas para gracietas.





viernes, 16 de noviembre de 2012

Mis plantas tienen un crecimiento superior a la media.

No es un secreto a voces. Ni tan siquiera es un secreto.

Sí, hay que reconocerlo y, por qué no, presumir de ello: mis plantas crecen más que la media.

Tod@s l@s entendid@s en el tema están de acuerdo con esto. Mal que les pese a algun@s, que van de enteraíll@s por ahí, mientras la envidia les mastica las entrañas.

En fin, la perfección de mi huerto es tal, que incluso no parece un huerto. De hecho, yo mismo, a veces dudo si es un huerto o el edén. "Que le den", estará pensando más de un@. Ya digo, la envidia.

Pero no basta con airear tamaña verdad a los cuatro vientos, no. Además, hay que demostrarlo. Y esta entrada va a dar buena cuenta de ello. Voy a mostraros, queridas novatas e ignorados principiantes, que mi método funciona, que no es una vulgar patraña como la oferta de internet que querían venderme por teléfono hace un rato. O no. Efectivamente, aquí hay un chiste del baratillo.

Como estas cosas no se pueden hacer a la ligera, he seguido en todo momento un método científico. El mío, para más señas. Ahora os explico.

Como tod@s deberíais ya saber, el que esto suscribe es cinturón beige en artes programáticas por la Universidad Diversa, además de Doctor Honorato's Pausa por la Academia de Repaso Lauri. En fin, no es momento de dejaros KO haciendo un repaso exhaustivo de todas mis titulaciones. En CCC tienden la alfombra roja cada vez que me presento, no os digo más.

Como digo, decidí probar empírricamente que mis cultivos tienen un crecimiento superior a la media. Hale, otro chiste fácil. Es por romper el hielo, que tengo ganas de hacerme una limonada.

Lo primero que hay que hacer es informarse. Para ello, consulté la Wikipedia, famosa por su exactitud y rigor:

El método científico (del griego: -μετά = hacia, a lo largo- -οδός = camino-; y del latín scientia = conocimiento; camino hacia el conocimiento) es un método de investigación usado principalmente en la producción de conocimiento en las ciencias. Para ser llamado científico, un método de investigación debe basarse en la empírica y en la medición, sujeto a los principios específicos de las pruebas de razonamiento.1 El Oxford English Dictionary, dice que el método científico es: "un método o procedimiento que ha caracterizado a la ciencia natural desde el siglo 17, que consiste en la observación sistemática, medición y experimentación, y la formulación, análisis y modificación de las hipótesis."

Fue leerlo y entrarme el cansancio. Esta es la razón por la que decidí utilizar mi propio método científico, al que he dado el nombre de:

MÉTODO Y SÁCOTRE


El nombre no es un chascarrillo cualquiera, que os veo venir y eso que estáis lejos. Su significado tiene que ver con aquello de "parece mentira lo que s'ha'stirao el Pepe con lo esmirriao que era". Es decir, conecta directamente con lo que estoy diciendo desde el mismo título, que es que os distraéis y ya estáis pensando en la lista de la compra. Total para qué, si siempre compráis lo mismo.

Lo primero que se necesita para poner mi método en práctica, es un ordenador potente, con mucha memoria, casi tanta como la que tiene mi amadísima esposa, sobre todo para recordar aquellas cosas que viene bien echar en cara cuando menos te lo esperas. Dicho ordenador también precisa de una elevada rapidez de proceso, así que id olvidándoos de la calculadora Laurita, por mucho cariño que le hayáis cogido. Va siendo hora de un relevo, no os hagáis l@s distríd@s.

Como no tengo un ordenador así, decidí utilizar mi cerebro, que para sí lo quisiera la Intel.

Una vez iniciado el proceso, que no detallaré pues ando detrás de una publicación científica (cómo corre la jodía), quedó claro que mi macetohuerto tiene algo especial. Es poner la semilla y al rato ya se empieza a mover algo en la tierra. A veces es la estructura del edificio, que tiembla al paso del vecino de arriba, pero no siempre es así. En ocasiones, es su señora la que camina y deja sentir su grácil movimiento.

Un mes más tarde, tras haber anotado cuidadosamente todas las mediciones, procedí con el cálculo estadístico y llegué a la conclusión que ya os he adelantado.

Una conclusión científica, un hecho incontestable, la prueba irrefutable de que mi huerto es la repanocha de maíz.

Como digo, mis plantas tienen un crecimiento superior a la media.

Y como vosotr@s ¡oh, incrédul@s mortales! sólo creéis en las imágenes, como aquél que dijo "si no lo veo, es que no ha venío" o algo así, he aquí la prueba gráfica que he tenido a bien obtener:



Como no tenía una media a mano (estaba en el pie) he utilizado un calcetín, pero para el caso es lo mismo.

En esta instantánea se puede observar que la tomatera ha crecido muchísimo más que el calcetín y eso que los transplanté el mismo día, a la misma hora, en la misma maceta y en el mismo balcón (a ver si no).

Lo dicho, soy un crack, como dice mi jefe. También dice otras cosas, pero mejor lo dejamos estar.

A mandar.

viernes, 8 de junio de 2012

La costilla de Adán en mi MacetoHuerto

Bueno, "la costilla de Adán"... quién dice "costilla", quiere decir "píloro", por ejemplo.

Porque ya sabéis aquello de "donde dije Diego, digo un pijo", o algo así.

O dicho de otra forma, he utilizado el recurso milenario de la publicidad engañosa. Ni más, ni menos.

Que mi macetohuerto, ahora mismo, parece una sucursal de la selva amazónica, es un hecho, y lo podéis corroborar tranquilamente, echándole un vistazo a una de las fotografías que he puesto, por ahí abajo, en esta misma entrada.

Me gustaría que se pareciese más a un jardín, que a una extensión selvática, pero es lo que hay.

¡Pero si hasta las arañas campan a sus anchas por sus terrenos! También hay alimañas, pero prefiero no hablar de cuestiones vecinales, si no os importa.

Uno de estos días, viene el Ministerio de Medio Ambiente y me lo califica como espacio natural protegido, y no podré ni salir al balcón. Bueno, ahora casi que tampoco puedo, pero es por la masa forestal que hay, el tendedero y el pequeño tamaño del balcón, más que nada. Porque de pie, ando lo justo: un 42 pelao. Eso sí, tengo dos.

En breve, espero poder compartir con vosotros una especie de plano de mi balcón huerteril, para que veáis lo que se puede meter en tan pocos centímetros cuadrados. Si fueran redondos, otro gallo cantaría. Pero es que hoy, todo es tan cuadrado... la cabeza de algun@s, los huevos de... en fin, dejémoslo estar.

Y, ¿a qué viene utilizar semejante engañifa de título, os preguntaréis?

Bueno, ya sabéis que yo miento, pero poco. Lo justo. Una mentirijilla cada 6 u 8 horas, como el paracetamol, y ya está. Y sólo si las molestias persisten.

Vale, vale, ahora os lo explico.

Como digo, mi balcón es un remix de selva y jardín, con sus animalitos y todo, pero no sólo eso, no... hay más.

Ha sido... elegido.

¿Recordáis que hay quien pregona el fin del mundo inminente, y no me refiero al affaire de Bankia?

Pues agarráos los machos, y sujetáos las hembras, porque igual van a tener razón.

Pero tranquil@s tod@s, hay esperanza: tengo pruebas irrefutables de que un nuevo mundo surgirá, distinto al actual, utilizando como semilla éste, pero obteniendo como resultado una civilización civil y civilizada, una humanidad humana y humanizada, una esperanza esperada y esperanzada, una chorrada más y te apago el ordenador, acabo de escuchar por aquí.

Pero lo mejor de todo, es que conozco el lugar del resurgimiento, la zona cero de este mundo, el ave fénix de la especie a la que pertenezco y a la cual aporto todo mi brillante raciocinio: mi balcón.

La fotografía que os muestro a continuación, es la prueba irrefutable, definitiva, incontestable, de lo que he tenido a bien informaros:



En ella, se puede apreciar claramente una hoja de parra, y asomando por sus bajos, un... una... bueno, "eso".

Observad atentamente...

¿No os recuerda a la "costilla", ejem, de Adán? ¿No es esto un signo de los nuevos tiempos? ¿Qué otra cosa puede significar, sino el principio de un nuevo mundo, en el jardín selvático balconero de quien esto suscribe?

Y la pregunta viene a la mente, sin ni siquiera formularla: ¿Y dónde está Eva? ¡Ah, que ha salido hace un rato...!

No temáis pues, herman@s, que todo está bajo control.

En honor a la verdad, la hoja es de una pepinera, y "eso" que asoma es un pepino, pero tratándose de publicidad engañosa, ¿qué esperábais?

Por cierto, adjunto también una fotografía de un proyecto de acebuche.



Y aquí, la selva.


Y unos tomates.


Y esto es todo, de momento, desde la mente de Floppy.

Hasta más leer.


martes, 15 de mayo de 2012

En busca de Jack (el DesTRIPador)

Septiembre de 1888, Londres.

Hace un frío del copón. Para colmo, y por culpa de la espesa niebla, al ir a encender la pipa, me he chamuscado la perilla. Maldita sea, igual va a tener razón mi madre, y tenía que haber opositado a Correos.

Permítanme que me presente.

Mi nombre es Tom Marmande, pero mis amigos me llaman Cherry. Es que me quieren mucho. Soy inspector de policía, y últimamente ando tras los pasos del puñetero Jack el DesTRIPador. Y digo puñetero, más que nada porque no hay manera humana de dar con él. He consultado la guía telefónica, he puesto anuncios en El Trajín, incluso he tenido una tensa conversación con el cotilla del 5º. Nada, todos mis esfuerzos han sido en vano.

Mi jefe en Scotland Yard, piensa que estoy demasiado obsesionado con el caso, y quiere que me tome unas vacaciones pagadas. Pagadas por mi, claro. Y de paso, asignar la investigación a otro inspector. De eso, ni hablar. Hasta ahí podíamos llegar.

Lo que no sabe mi jefe, es el motivo oculto de mi mayúsculo interés por atrapar a ese criminal.

Todos los detectives, deseamos dedicarnos a una gratificante actividad tras nuestro retiro: A Sherlock Holmes le pirraba la apicultura, mientras que Hércules Poirot deseaba exprimir sus células grises con el cultivo de los calabacines...

Pues bien, mi mayor deseo, es poder dedicarme al macetohuerto, una vez haya conseguido mi ansiado retiro. Que tal y como está el tema, vaya usted a saber cuándo será eso, pero en fin...

Ahora bien, hay una cosa que me tiene harto preocupado. Que me tiene harto y preocupado, vamos. Me refiero a las temibles plagas.

A lo largo de toda mi carrera profesional contra el crimen, he logrado resolver casos aparentemente irresolubles, he atrapado criminales culpables de horrendos asesinatos, he restituido valiosísimas joyas a sus legítimos dueños, y sin embargo, soy incapaz de dar con el remedio de-fi-ni-ti-vo que elimine de-fi-ni-ti-va-men-te ciertas plagas de mi adorado macetohuerto. Cagontó, que diría el filósofo.

En estos momentos, mi balcón sufre una incipiente plaga de trips. Y no es cuestión de dejar que se reproduzcan a lo burro, y me joroben las plantas. Que después vendrá la araña roja, y las rematará.

Yo les enseño mi placa de inspector, pero se quedan igual. Ni se van, ni nada. A veces incluso, me parece oir una diminuta risita. Igual es mi imaginación, o la vecina de al lado, no se.

Así pues, he tomado una decisión. Mientras localizo al temible Jack el DesTRIPador para que me ayude con la tarea, he comprado unas trampas cromáticas con ungüento pegajoso incorporado.

Adjunto al presente informe, una fotografía de uno de los artefactos, en la que se puede apreciar las primeras víctimas. R.I.P.

De paso, adjunto otras fotografías, en las que aparecen dos capullos (con perdón) de flor de cebolla, el apio también en flor, una panorámica general del macetohuerto, y unas hojas de tomatera, con señales evidentes de haber sido masticadas por unos cuantos trips, sin consideración alguna por la propiedad ajena.

Firmado:
Tom Marmande
Detective Inspector, placa nº 69.







lunes, 26 de marzo de 2012

¡¡¡Sacrilegio!!!

Sí, yo confieso, he cometido sacrilegio. Varias veces, además. Pero vamos, que no es cuestión de ponerse a recordar, ahora, cosas que ni van, ni vienen.

El hecho concreto al que me quiero referir, ha sucedido hoy. Sí, lo admito, he vuelto a ceder ante las tentaciones mundanas.

Esta historia, comienza un día a mediados de febrero, en que me decidí a sembrar los semilleros de tomate para esta temporada.

Mi intención era tener tanto tomateras Marmande, como Monfavet, por lo que me puse manos a la obra, y sembré en vasitos, como tengo por costumbre. Les hice los agujeros de drenaje de rigor, los llené de buen substrato, un poco de humus de lombriz, algo de agua, y a esperar. Sembré bastantes, pues quería tener tomateras también en el huerto de mi padre.

A las dos semanas, aquello empezó a germinar. Poco a poco, las plantas han ido creciendo, a pesar de las bajas temperaturas, y del que las cuidaba supuestamente.

Hace unos días, transplanté tres tomateras a las macetas. Dejé otras tres para más adelante, porque no me acababa de fiar del clima, y porque me canso hasta de parpadear.

Al día siguiente, observo que una de las tomateras del plantel tenía una hoja "chuchurría", según la designación científica comúnmente aceptada. Como la mascota de mi heredero, estaba situada en su correspondiente chalé adosado, al lado de las plantas, supuse que "sin querer", le había dado un meneito al ir a ponerle comida.

Amputo la susodicha hoja, maldiciones por lo bajini, y a otra cosa.

Hace dos días, me dispuse a transplantar las otras tres, y cual fue mi sorpresa, observé que en el resto del plantel había varias tomateras con las hojas inferiores chuchurrías.

Aquello ya no era obra de mi vástago. Aquello, después de darle a la neurona, concluí que no podía ser otra cosa que... redoble de tambores, por favor... ¡¡¡hongos!!!

Concretamente, esos simpáticos hongos que gustan de jorobar semilleros.

Tengo a las plantas en cuarentena y con tratamiento, pero como yo ya he pasado la misma, y más sabe el diablo por político que por no se qué, he vuelto a sembrar más.

Pero no sólo eso, no... esta mañana, he cometido el sacrilegio a que aludía antes... ha sido difícil resistirme... ellas, tan lozanas, tan jóvenes, me miraban de esa manera, y yo... pobre mortal, al fin y al cabo... en fin, que he comprado doce tomateras de plantel.

Por favor, no lo divulguéis, que mi reputación se va al traste. Una vez más.




sábado, 9 de julio de 2011

Esto no es Gran Hermano (pero se le parece).

Pues sí, sufridas lectoras y sufridos lectores, mi huerto balconil cada vez se parece más al famoso programa de la TV, Gran Hermano.

En mi huerto, no hay personajes famosos, exceptuando quien esto escribe, pero sí hay escarceos, digamos... amorosos.

Bueno, si lo pensamos bien, realmente en todos los huertos hay escarceos subidos de tono. De dónde si no, iban a salir esos hermosos tomates. Todos lo sabemos, pero callamos. ¡Ay, los tabues!

Que sí, que sí, que no os sonrojeis: un polen despistao, una florecilla receptiva, y... ¡ya la hemos liao, tomate al canto!

Y, para muestra, un bótón:


Ahora, en serio, en exclusiva, para todo el mundo mundial, ¡¡¡tenemos las fotos!!!

Señoras y señores, he aquí la fotografia que confirma el noviazgo más rumoreado del momento, el affair que mantienen, nada más y nada menos, que mis dos plantas de pepinos:


¡Ay, esas manitas entrelazadas...! Y al fondo a la izquierda, el fruto de su amor. Más abajo hay una fotografia donde lo podreis ver con todo su esplendor pepinil.

Os dejo también unas fotografias de los primeros tomates recolectados, y unos cuantos que están por venir. Riquísimos, por supuesto. Y, algo curioso, sabian a tomate. Lo nunca visto. Mejor dicho, saboreado.

También, la prueba irrefutable de una discreta, a la par que sabrosa, cosecha de rábanos. Eso sí, pican como los impuestos, y hay que tener a mano el Tanagel y el Almax, por si acaso. Y no precisamente en ese orden.

Por cierto, y ya que estamos: ¿Alguien conoce una fórmula para acabar con los trips, sin tener que recurrir a algo, digamos... inflamable? Gracias mil.








martes, 28 de junio de 2011

La Zona Euro y otras vainas

Mi huerto no está en la Zona Euro.


Sí, sí, como lo leeis, mi huerto ya no forma parte de la zona euro.

Pero además, es que se ha decidido unilateralmente, sin período de preaviso, ni asambleas, ni nada de nada.

Es que ni un mísero bando, ni una nota anónima. Nada.

Un mañana de domingo, salgo al balcón huerteril, y me dispongo a hacer la ronda. Veo un tomate Marmande por arriba: bien, pasa la revista. Lo observo por abajo: ¡Ahí va, la peseta!

Pues sí, tengo la peseta en mi huerto. Adios al euro.

La peseta, bonito alias de la podedumbre apical.

En las fotografias de por ahí abajo, podeis ver la cara y la cruz de la moneda. Digo... de la peseta esa.


Tele plaga.

Mi hijo ya está demostrando dotes para los negocios: plagas a domicilio, veinticuatro horas al dia, siete dias a la semana.

Y gratis, oigan. Para la familia, me refiero.

Observen la fotografia de los caracoles, que además, hacen vida en el huerto. Y comen, los joios.

Mira que hay mascotas... pues no, él, caracoles.

Una noche se escaparon. No digo más, que me da el tembleque y el estress postraumático ese.


La flor del pepino.

Los pepinos ya hace unos dias que están en flor. Todas las flores son masculinas. Bueno, hay una femenina, pero no he podido fotografiarla, pues estaba a contraluz, y yo no soy precisamente el Picasso de la fotografia. Otro dia será.

Es curioso esto de las flores de los pepinos. Las femeninas son las que tienen el pepino. Y las masculinas, pues no. Mira tú. Ya, ya se que es una gilipollez lo que estoy diciendo...


Tomate gordo y colorao.

Pues sí, ya hay un tomate (Monfavet, para más señas) que se está empezando a colorear. Y de rojo, precisamente.

Tengo unas ganas de hincarle el diente...






viernes, 17 de junio de 2011

Jo con el huerto

Hola de nuevo, estimados macetohuerteros y afines.

En el insulso artículo de hoy, vamos a darle un repaso al estado general del huerto. Del sargento, nos ocuparemos otro dia.

Las tomateras ya están dando su fruto y, ¡oh, sorpresa!, no son brécoles ni cacahuetes. Son ¡tomates!

Y, por si fuera poco, nada más y nada menos que Marmande y Monfavet. En las fotos podeis ver algún que otro hermano mayor, con su ristra de hermanos menores, y un Marmandito arrugadito acompañado de unas cuantas flores.

Las plantas de pepino van a su aire, más despacito, pero ya asoman las primeras flores. Como una imagen vale más que mil palabras, y las palabras ya están a euro y pico, os pongo por ahí abajo otra foto más que lo testicula. Digo... testifica.

También os muestro una imagen general del huerto, para que veais que no son trucos del PhotoShop (más que nada, porque no lo tengo, ni lo se usar). El balcón está a reventar, sobre todo por las macetas satélites.

Es que no lo puedo evitar, semilla que veo, semilla que va a una maceta. Un dia, ví en el supermercado una bolsa de mixtura para canarios, y casi me vuelvo loco. Menos mal que imperó el juicio, aunque la muela no pudo venir, y finalmente no compré la bolsa.

Eso sí, después, en casa, mi hijo me dio unas semillas que cogió de un pimiento que utilizamos para la cena. ¿Seguirá mis pasos? Esperemos que no, porque ayer pisé un chicle y lo puse todo perdido.

Para finalizar, os muestro también una fotografia del cielo, visto desde mi balcón huerteril. No me lo podeis negar, malandrines: bonito, bonito...

Y esto es todo, desde la delegación maceto huertera de Floppy.

Moraleja: Si Dios lo quiere, y alguien no lo evita, este verano tendremos tomates de categoria superior.

Consejo gratuito: Le digo a usted, sí, sí, a usted. Usted, que ha venido a parar a este blog de casualidad, buscando información sobre otra cosa... ¿No se da cuenta, de que aquí tiene la solución a sus pesares, a su pérdida de rumbo, a su tristeza, a la calvicie? No se me haga el remolón o la remolona, y comience por sembrar algo. Esto engancha, como otras muchas cosas. Pero, oiga... esto es vida.

Nos ha joio el Floppy.






sábado, 29 de mayo de 2010

Soy un terrateniente

Hay tantas cosas que contar, y tan pocas ganas de... esto... ejem... tan poco tiempo para hacerlo...

Hoy, sin embargo, he decidido poner al dia el blog, sacando tiempo de donde no lo hay, quitándoselo a mis necesidades más básicas (que me meo, que me meo...), y sólo una razón me impulsa a ello: daros carnaza, a vosotros, los que seguís el blog (todavia no me explico por qué), dilapidando vuestros preciados minutos de vida lectora en chorradas como ésta.

En fin... cada cual es cada quién, e incluso hay quien pasa la vida, mirando cómo otros trabajan en la obra... actividad ésta, por cierto, multiplicada por mil últimamente.

Un vistazo general al huerto

Creo que ya he comentado en alguna ocasión que ahora utilizo macetas cuadradas de 30 x 30 cm., pues me gusta el orden, la estética, y aprovecho mejor el poco espacio de que dispongo. También utilizo alguna que otra jardinera.

He estado reorganizando todo el huerto, instalando un sistema de riego por goteo, poniendo tutores, añadiendo compost, humus, cabreándome con mi hijo cuando arranca una hoja (y media planta) para sus caracoles mascotas...


Tomates, un viejo conocido

En primavera, el huerto es una fiesta contínua. Las tomateras no sólo están en flor, ya tienen los primeros frutos, verdes todavia, pero que anuncian grandes cosechas si las plagas no lo impiden (que sepais que os vigilo). Ayudo a la polinización dando golpecitos a las flores, sin pasarse, y remeneando mi dedito por ellas, cual insecto despreocupado que pulula por mis dominios.

Esta temporada tengo bastantes variedades: mis apreciados y sabrosos Marmande, Ciliegia, Monfavet, de tipo Pera, y de tipo Cherry.

El de tipo Pera procede de semillas de tomates comprados en el supermercado.

La tomatera de tipo Cherry es la que germinó de manera espontánea junto a la juncia (mala hierba) que transplanté del huerto de mi padre. Germinó en invierno, en el balcón, sin protección, luchando contra el frio y la lluvia, y se ha ganado un lugar en el huerto. La naturaleza se abre camino, y eso está pero que muy bien. Ni que decir tiene, que la próxima temporada sus semillas volverán al huerto.

Es curioso el origen de esta tomatera. Por lo visto, vino en el compost que le puse a la maceta. Su semilla ha de venir forzosamente de un tomate comprado en el supermercado. Si vino en una bandeja con otros tomates, o dentro de una bolsa de ensalada, no lo se.





Pepinos

Esta temporada es la primera que planto pepinos. Tengo dos matas, con flores despampanantes, de un intenso color amarillo, y algún que otro pepinillo que no se yo si llegará a pepinazo. En este caso, ayudo a la polinización restregando con un bastoncito de algodón el interior de las flores masculinas (las que no tienen pepinillo), y a continuación, el interior de las femeninas (las del pepinillo, el mundo al revés).




Patatas

Las patateras están en todo su esplendor, y a poco que escarbemos, asoman unas cuantas patatas de buen tamaño. Todas las plantas proceden de peladuras de patatas utilizadas en la cocina. Las pongo en bandejas con sustrato hasta que echan raíces y varias hojas, para transplantarlas posteriormente.





Judias

Es la primera vez que cultivo judias en plan "serio". Tengo varias matas, y ya hay unas cuantas para cosechar. Su flor es blancorosácea, muy bonita y exótica.
Las semillas proceden del supermercado. De color marrón, les llaman "alubia mantequera".





Adiós, coliflores

Ya no quedan coliflores en el huerto. He ido cosechando las cinco, todas de buen tamaño, crujientes en ensalada. Es un placer cosechar, lavar y comer.




Hasta luego, ajos

Los ajos tiernos hace unos meses que ya no están. También fueron recolectados, y del huerto a la mesa. Esta temporada se han dado mejor que la pasada. El sustrato tuvo mucho que ver, pues el anterior parecia hormigón armado (demasiada arcilla). Utilizo dientes de ajo rosa, de consumo, y germinan todos.



Compost

Hace unos meses empecé con el proyecto de hacer mi propio compost.

Evidentemente, no dispongo de mucho espacio, pero lo intenté, a pesar de que algunas personas me decian que no era posible.

Fuí echando los restos vegetales de la cocina y del huerto en una caja de plástico, a la que previamente le hice bastantes agujeros con la taladradora, y de vez en cuando le añadia un poco de sustrato viejo.

Sólo he tenido dos problemas: Uno, la excesiva humedad, puesto que no tenia restos vegetales secos. Por eso echaba de vez en cuando algo de sutrato viejo, que además, ayudaba en el proceso. Dos: las moscas y mosquitos que hicieron de la compostera su casa.

He ido utilizando el compost, con mesura, esta primavera. Y las plantas parece que lo agradecen mucho.

Todavia no estoy seguro de si daré por finalizada la experiencia o continuaré, pues el tema de las moscas y mosquitos no es muy agradable, sobre todo, tratándose de un balcón.






Jardín

También tengo un hueco para un minijardín, con sus geranios, su scheflera, la bouganvilla, el jazmín, el romero, los lirios, los trips... dan luz y color, son un descanso para la vista (y ya de paso, el alma).

Bueno... los trips, no. Estoy pensando en cobrarles alquiler.




El ansiado riego por goteo

Ya he terminado de instalar el riego por goteo. Ha sido una experiencia muy gratificante, pero me ha dado bastantes quebraderos de cabeza.

Intenté utilizar como depósito de agua un cubo de basura de comunidad de tamaño medio, al que añadí un grifo. Después de montarlo todo, vi con estupefacción (y cara de tonto'l'haba) que los goteros estaban más secos que ni neurona. Vamos, que no salia agua.

Va a ser del riego... pensé. Sólo por semejante deducción tendrian que darme el Nobel (lo prefiero al Ducados, aunque ya no fumo).

No habia presión (de agua, por que de la otra, ufff...). Como no queria subir mucho la altura del depósito para que no se viera desde la calle, tuve que recurrir a otro.

Compré un depósito de agua tipo garrafa de 20 litros con grifo incorporado, monté de nuevo, y funcionaba casi a la perfección.

Digo casi, porque goteaba también por donde no debia: en la unión de la boca del grifo con la manguera. Lo intenté solucionar de mil maneras de forma que quedara estético (soy así, oiga), pero al final el sistema que funcionó fue el universal método del esparadrapo pegajoso.

La manguera del depósito va a parar a un programador baratillo (14,95 € si no recuerdo mal), simple, pero que parece funcionar bastante bien (sólo un riego por dia, de una duración de 15 minutos, 30, 45, etc.).

De ahí pasa a otro tramo de manguera de 15 mm, que llega a una cruceta de donde parten 3 microtubos de 4 mm, cada uno con su respectiva llave de paso, que conforman las 3 líneas instaladas de goteros de 3/4 litros/hora.

Huy, que me meo, que me meo... los pimientos, los puerros y las cebollas os las presento otro dia... taluego!!!