A ratos me arrastro como un gusano que estÃĄ dejando los antidepresivos.
Pero a la vez mi cabeza funciona a millones por minuto.
Millones de imÃĄgenes y sueÃąos y cuentos y pesadillas.
Esta noche me he visto obligada a improvisar una obra de teatro.
Yo era un anciano, llamÃĐ por telÃĐfono al cura, Don Basilio, equÃvocÃĄndome varias veces antes de marcar el nÚmero correcto y hablando con ovispos, papas, familiares, cabras...
-Buenas tardes, Don Basilio.
-Buenas tardes, ¿cÃģmo se encuentra hoy?
-Cada dÃa estoy mÃĄs azul...y me estÃĄn saliendo hojas.
-Bien, bien...dios le bendiga.
