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Paronomasia

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Paronomasia, paranomasia (del latín paronomasĭa, derivado del griego παρονομασία),[1] agnominación,[2] adnominación,[3] annominación,[4] o prosonomasia,[5] es una figura retórica de dicción que consiste en el empleo, en posición próxima dentro de un mismo enunciado, de dos o más parónimos, es decir, palabras que presentan semejanza fónica pero diferente significado, con la finalidad de producir un efecto expresivo (humorístico, irónico, enfático…) basado en su proximidad sonora.

Características y distinción de la paronomasia

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La paronomasia presenta una serie de rasgos que permiten distinguirla de otras figuras retóricas basados en la semejanza o repetición de sonidos:

  1. Se diferencia de la simple paronimia (relación lingüística entre palabras de sonido semejante) en que la paronomasia constituye el uso retórico de esa semejanza.
  2. Los parónimos suelen aparecer próximos en el texto, de modo que su semejanza fónica pueda ser percibida y produzca el efecto expresivo buscado.
  3. El efecto buscado suele consistir en un juego de palabras, que puede producir humor, ironía, énfasis, ambigüedad u otros efectos estilísticos.
  4. No debe confundirse con la aliteración (repetición de determinados sonidos sin que sea necesaria la presencia de palabras parónimas con distinto significado) ni con el calambur.

La paronomasia en la literatura

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La paronomasia ha sido empleada en diversas épocas y tradiciones literarias como recurso expresivo. Los conceptistas la usaron frecuentemente en sus burlas o sátiras:

No fue tanto efecto de su saber cuanto defecto de su nación (Baltasar Gracián, El Criticón 1.3)
Entre casado y cansado solo hay una letra de diferencia.
El erizo se irisa, se eriza, se riza de risa (Octavio Paz, "Trabajos del poeta, V" en Libertad bajo palabra, 1949)
Mimarse no es mirarse, ni minarse.
Por el monte oscuro / baja Soledad Montoya (Federico García Lorca, Romance de la pena negra).
Tanta tinta tonta que te atenta y que te atonta (Estopa, «Tanta tinta tonta»).
Un hombre a hombros del miedo (Blas de Otero, «Hijos de la tierra»).
Una pica lleva al hombro / porque su suegra le dijo / que ha de ganar por la pica / lo que perdió por el pico.
Vendado que me has vendido (Luis de Góngora, en referencia al dios Amor).
Es muro es mero muro es mudo mira muere (Alejandra Pizarnik)
Mi atenta antena detecta en ti tu talante tan insensato, / y cómo tan tontamente tantea a tientas tu mente de mentecato / Tener que tener este ten con ten contigo es un tanto ingrato, / así que abrevia y ponme la multa, que pa' eso te pago, tonto (Juan Abarca de Mamá Ladilla, en "Atente a tu Tonta Tarea").
El hombre, la hembra y el hambre (título de una novela de Daína Chaviano)

Véase también

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Referencias

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  1. Paranomasia. DRAE.
  2. "agnominación", DRAE
  3. García Barrientos, José Luis (1998). Las figuras retóricas: el lenguaje literario. vol. 2. Madrid: Arco Libros. pp. pág. 91. ISBN 9788476352960.
  4. Lázaro Carreter, Fernando (1980). Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos. p. 314. ISBN 8424911113.
  5. Pedrell, Felipe (1897, 2009). Diccionario técnico de la música. Valladolid: Maxtor. pp. pág. 380. ISBN 9788497616379.

Enlaces externos

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  • Las figuras retóricas: Derivación o Parequesis, sitio digital 'CGsign Blog de Diseño', 4 de febrero de 2008.
  • Origen de los términos "chusma" y "chusmaje": La palabra procede del genovés renacentista ciurma, que era el nombre que se le daba a la tripulación de los navíos y a los galeotes; por su parte ciurma procede del latín celeusma, que era el nombre dado al canto de los remeros, tal latinismo por su parte deriva del antiguo helenismo keleusma que significaba bastón de mando o batuta, ya que el cómitre o jefe de los remeros usaba un bastón para indicar el ritmo del canto de los remeros; en la actualidad la palabra chusma es muy usada en Hispanoamérica para aludir a la gentuza, a la gente soez y —por parofonía— a la gente chismosa, aunque también se dio la excepción a tales despectivos significados, en un poema de la poetiza decimonónica cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda, al usar la palabra chusma como calificativo positivo, para significar o señalar a los marineros hábiles.