Memoricidio
Un memoricidio es la destrucción de la memoria o la eliminación del pasado de un pueblo al que se pretende perjudicar.[2] El concepto abarca también la destrucción de los vestigios —como templos, bibliotecas o escuelas— que podrían recordar la presencia anterior de un grupo considerado indeseable.[4]
El memoricidio suele emplearse como apoyo de la limpieza étnica o el genocidio,[6] y está estrechamente ligado al genocidio cultural.[7] Como alude a los intentos deliberados de borrar el recuerdo colectivo de algo, por lo general adopta la forma de destrucción de bienes materiales.[9] El término lo acuñó el médico e historiador croata Mirko Grmek en un texto publicado en el diario Le Figaro el 19 de diciembre de 1991.[11]
Origen y definición del término
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El neologismo (palabra de creación reciente) combina el latín memoria («memoria») con el sufijo -cidio («acción de matar»), de modo que puede traducirse literalmente como «el asesinato de la memoria». Mirko Grmek lo acuñó a raíz de la destrucción de bibliotecas y bienes culturales durante las guerras yugoslavas de la década de 1990.[11] Uno de los episodios más citados de esta clase de destrucción fue el incendio de la Biblioteca Nacional y Universitaria de Bosnia y Herzegovina, en Sarajevo, alcanzada por proyectiles incendiarios en agosto de 1992; en el fuego se perdieron cientos de miles de libros y manuscritos que formaban buena parte del patrimonio escrito del país.[12] Otro caso emblemático fue el bombardeo deliberado del casco antiguo de Dubrovnik, ciudad inscrita en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.[7]
Al concluir el conflicto, los ataques contra los bienes culturales en Bosnia y Herzegovina fueron considerados crímenes contra la humanidad, con arreglo a los convenios vigentes y a las sentencias del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia.[13]
Relación con el genocidio cultural
[editar]El memoricidio guarda una estrecha relación con conceptos como el genocidio cultural, la limpieza cultural y el etnocidio, pero los especialistas suelen tratarlo como un fenómeno diferenciado, centrado de manera específica en la destrucción de la memoria; el propio Grmek consideraba que el término «memoricidio» resultaba más adecuado que la expresión «genocidio cultural» para nombrar la intención de aniquilar el recuerdo de un grupo.[7] El investigador Scott Webster ha sostenido que el memoricidio y el genocidio cultural, aunque se hallan interrelacionados, constituyen fenómenos en última instancia distintos, y que la memoria debe situarse en el centro de la definición del memoricidio.[7] Por su parte, la jurista Šejla Haračić ha descrito el memoricidio como un elemento de la limpieza étnica y del genocidio, y ha analizado si debería tipificarse en el derecho internacional como delito autónomo o como delito de base de otros crímenes de guerra ya reconocidos.[15]
Aplicaciones del concepto
[editar]Grecia y los macedonios eslavos
[editar]Según un informe del Minority Rights Group International, Grecia habría recurrido al memoricidio contra los macedonios de origen eslavo.[17]
Israel y Palestina
[editar]El historiador israelí[19] Ilan Pappé aplicó el concepto de memoricidio cultural para describir lo que caracteriza como un intento sistemático del Estado de Israel posterior a 1948 en relación con Palestina.[21] Por su parte, el historiador Nur Masalha ha desarrollado el concepto de memoricidio para analizar la política toponímica del Estado de Israel, que, según su estudio, superpuso topónimos bíblicos y talmúdicos a los nombres de lugar palestinos y arabo-islámicos con el objetivo de borrar la huella histórica indígena tras los acontecimientos de 1948.[22] El historiador español Jorge Ramos Tolosa también ha empleado el término al referirse a las prácticas sionistas e israelíes en Palestina.[23]
Yugoslavia y Croacia
[editar]Grmek utilizó el término para describir las acciones de las fuerzas serbias rebeldes en Croacia durante el primer año de la guerra de independencia croata.[11]
Alemania nazi
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Se ha sostenido que la quema, en 1933, del Instituto de Investigación Sexual (Institut für Sexualwissenschaft, el centro de estudios sobre sexualidad dirigido por Magnus Hirschfeld) a manos de estudiantes nazis fue un acto de memoricidio.[24]
España: la Guerra Civil y el franquismo
[editar]Isidro Sánchez Sánchez, Javier Rodrigo y Enrique Javier Díez Gutiérrez han aplicado el concepto de memoricidio al caso español, en relación con la Guerra Civil (1936-1939) y la posterior dictadura franquista. El historiador Sánchez Sánchez ha señalado que Grmek empleó el término en sus conferencias de 1991 y que el escritor Juan Goytisolo lo introdujo en España en 1993, en un artículo sobre la destrucción de la biblioteca de Sarajevo.[25]
Según el historiador Javier Rodrigo, de la Universidad de Zaragoza, la dictadura intentó llevar a cabo un «memoricidio» de los vencidos mediante la propaganda autolegitimadora y una cultura del miedo y del silencio.[26] Por su parte, el profesor Enrique Javier Díez Gutiérrez, de la Universidad de León, ha calificado de «memoricidio» el silenciamiento de la memoria democrática republicana —iniciado durante la dictadura y prolongado durante la Transición—, que, según su investigación sobre los libros de texto escolares, se traduce en una escasa presencia del franquismo y de la Segunda República en la enseñanza de la historia.[27]
Memoricidio de los pueblos indígenas de Estados Unidos
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Entre los ejemplos de memoricidio se cuenta la destrucción de los poblados, las viviendas y los bienes culturales de los pueblos indígenas por parte de Estados Unidos, en el marco de su genocidio de los pueblos indígenas.[28]
Uno de los primeros casos de memoricidio contra un pueblo nativo se produjo durante la Guerra pequot, entre 1636 y 1638, cuando las fuerzas coloniales, con el apoyo de los mohegan y los narragansett, incendiaron una aldea pequot y destruyeron viviendas y objetos.[28] Se perdió una cantidad considerable de piezas, aunque algunos institutos y museos han recuperado objetos —como puntas de arma, peines e instrumentos— que honran su memoria.[29] El tratado firmado tras la matanza suprimió la nación pequot. El historiador Jeffrey Ostler escribió que «la causa última de la guerra fue la expansión colonial».[28]
En 1779, tras declararle la guerra, las tropas estadounidenses incendiaron las viviendas y los cultivos de la confederación iroquesa (haudenosaunee) en la llamada Expedición Sullivan.[30] El objetivo de Estados Unidos, en palabras de George Washington, era «la destrucción y devastación totales de sus asentamientos», con el fin de mermar la capacidad bélica de esas naciones. En concreto, se atacó a los pueblos cayuga y seneca, integrantes de las Seis Naciones iroquesas. La campaña arrasó cuarenta aldeas indígenas y reforzó el apodo de Washington como «Destructor de Ciudades».[28][31]
En total, entre la década de 1770 y 1815, las fuerzas militares estadounidenses incendiaron centenares de poblados indígenas, desde Nueva York, en el norte, hasta Alabama y Florida, en el sur.[28]
La institucionalización de esta política quedó marcada por el traslado forzoso de los pueblos indígenas dispuesto por la Indian Removal Act (Ley de Traslado Forzoso de los Indios) de 1830, que obligó a cerca de 100.000 personas a desplazarse al oeste del río Misisipi desde sus territorios ancestrales.[28] Según un equipo de investigadores dirigido por el profesor Justin Farrell, de la Escuela de Medioambiente de la Universidad Yale, las naciones indígenas de Estados Unidos habían perdido, en octubre de 2021, el 98,9 % de sus tierras originales e históricas.[32]

Entre 1863 y 1864, las fuerzas estadounidenses aplicaron una política de tierra quemada contra el pueblo navajo en el Cañón de Chelly, «incendiando casas y cultivos, sacrificando el ganado y destrozando propiedades»; el episodio precedió a la Larga Caminata, la deportación forzosa de miles de navajos a Bosque Redondo.[33] Los soldados destruyeron varios miles de melocotoneros, de gran valor cultural para los navajos como fuente de alimento y símbolo de independencia.[33]
Entre las décadas de 1870 y 1880, Estados Unidos adoptó una política de asimilación forzosa y extinción cultural de los pueblos nativos, con la intención de privarlos de su autogobierno. Mediante la Ley de Dawes de 1887, el país intentó desmantelar las reservas indias a través de un sistema de privatización de la tierra.[28]
La Civilization Fund Act promovió y financió un sistema de internados a los que se obligaba a asistir a los niños indígenas. Según el informe del Departamento del Interior de Estados Unidos publicado en 2022, entre 1819 y 1969 el país operó o sostuvo 408 de estos internados, concebidos para borrar la lengua, la cultura y la identidad de los menores: en ellos se les prohibía «hablar su lengua materna, vestir ropa tradicional o realizar actividades tradicionales».[34]
La periodista cheroqui Rebecca Nagle sostiene que la información sobre los pueblos indígenas se ha eliminado «de forma sistemática de los medios de comunicación mayoritarios y de la cultura popular».[35] Un estudio de 2015 sobre los estándares educativos estatales concluyó que el 87 % de los currículos de historia de Estados Unidos no menciona la historia de los pueblos indígenas posterior al siglo xix.[36]
Véase también
[editar]Referencias
[editar]- ↑ Anić y Goldstein, 2007, p. 846.
- ↑ [1]
- ↑ Jones, 2010, p. 1.
- ↑ [3]
- ↑ Haračić, 2012, p. 235.
- ↑ [5]
- 1 2 3 4 Webster, Scott (diciembre de 2024). «Revisiting memoricide: The everyday killing of memory». Memory Studies (en inglés) 17 (6): 1408-1428. ISSN 1750-6980. doi:10.1177/17506980231184564.
- ↑ Porteous y Smith, 2001, p. 9.
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- ↑ Sémelin y Hoffman, 2007, p. 404.
- 1 2 3 [10]
- ↑ Riedlmayer, András (julio de 1995). «Erasing the Past: The Destruction of Libraries and Archives in Bosnia-Herzegovina». Middle East Studies Association Bulletin (en inglés) 29 (1): 7-11. ISSN 0026-3184. doi:10.1017/S0026318400030418. Archivado desde el original el 31 de agosto de 2026. Consultado el 31 de agosto de 2026.
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- ↑ Haračić, 2012, p. 239.
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- ↑ MRGI, 1994, p. 94.
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- ↑ Rivera-Pagán, 2015, p. 113.
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Bibliografía
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Lectura adicional
[editar]- Civallero, Edgardo (2007). «Cuando la memoria se convierte en cenizas: memoricidio durante el siglo XX». ResearchGate. Archivado desde el original el 31 de agosto de 2026. Consultado el 8 de julio de 2026.
- Grmek, Mirko D. (2018). «A Memoricide». En Pierre-Olivier Méthot, ed. Pathological Realities: Essays on Disease, Experiments, and History (en inglés). Nueva York: Fordham University Press.