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Pueblo maorí

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Pueblo maorí
(Māori)



Ubicación Nueva ZelandaNueva ZelandaBandera de Nueva Zelanda Nueva Zelanda
Islas CookBandera de Islas Cook Islas Cook
Población 1.150.803
Idioma Inglés, maorí
Religión Cristianismo, religión maorí, sincretismo
Patrono Te Arikinui y Kuīni Ngā Wai Hono i te Pō
Etnias relacionadas Polinesios, otros pueblos austronesios
Asentamientos importantes
978.246 [1] Nueva ZelandaBandera de Nueva Zelanda Nueva Zelanda
170.057 [2] AustraliaBandera de Australia Australia
2.500 [3] CanadáBandera de Canadá Canadá
Bandera de un movimiento por la soberanía del pueblo maorí (Tino rangatiratanga).
Mujer maorí de la tribu Ngāti Mahuta.

Los maoríes o maorís[4] (Māori en idioma maorí) son una etnia polinésica que llegó a las islas de Nueva Zelanda, en el océano Pacífico sur, posiblemente de islas más al norte como Rarotonga o Tongatapu. La palabra maorí significa ‘común’, ‘normal’, en la lengua maorí, y también en otros idiomas de la Polinesia. Maoli en la lengua de Hawái quiere decir ‘nativo’, ‘indígena’, ‘verdadero’ o ‘real’.

Origen de los maoríes

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Nueva Zelanda, uno de los extremos de la gran área polinesia, estaba habitada antes de la llegada de los europeos por pueblos maoríes que, según la tradición, se establecieron allí en sucesivas migraciones iniciadas hacia el siglo X y concluidas en el siglo XIV procedentes de la Polinesia oriental (islas Cook o incluso Hawái). Probablemente los maoríes llegaron entre los años 800 y 1300. Estos pueblos tuvieron que adaptar su economía y su organización social a las nuevas condiciones ambientales y, aislados del resto del mundo, crearon una cultura original.

Las pruebas arqueológicas y lingüísticas (Sutton, 1994) sugieren que probablemente las olas de migraciones vinieron desde el este de Polinesia hacia Nueva Zelanda entre el 800 y el 1300. La tradición oral maorí describe la llegada de los antepasados provenientes de Hawaiki (un lugar legendario en la parte tropical de Polinesia, según la tradición se refiere a la isla sagrada de Raiatea (en tahitiano Ra'iātea) es una de las islas de Sotavento del archipiélago de las islas de la Sociedad, en la Polinesia Francesa) por grandes canoas que cruzaban los océanos (waka).

No existe ninguna prueba de asentamiento humano en Nueva Zelanda (todavía) antes de los viajeros maoríes; por otro lado, las evidencias fuertes de arqueología, lingüística y antropología física indican que los primeros pobladores vinieron del este de Polinesia.

Según la mitología maorí, los ancestros de los maoríes serían originarios de una mítica tierra llamada «Hawaiki», que estaría situada al oeste. Habría sido el lugar de partida desde donde migraron los polinesios hacia las diferentes islas. Según sus leyendas, los maoríes migraron desde Hawaiki (la actual Raiatea) a Aotearoa con siete barcas que fundaron las siete tribus originarias. Igualmente se dice que las almas de los muertos salen desde el cabo Renga, situado al extremo noroeste de la isla del Norte, hacia Hawaiki.

Cultura maorí

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Joven maorí bailando haka para un grupo de turistas en Rotorua. En la mano izquierda sostiene una taiaha.
Pareja maorí, se distingue al varón guerrero por sus tatuajes.

El idioma maorí fue llevado a Nueva Zelanda por polinesios que se presume vivían en el área de Tahití, los cuales probablemente llegaron en canoas dobles.

Hacia 2004, el uso de muchos de los dialectos menores habían disminuido casi hasta la extinción, los estudiantes más nuevos y los hablantes tradicionales utilizaban los estándares oficiales o el maorí de televisión. Sin embargo, las variantes regionales están todavía presentes en diferentes sitios Web y hasta entre hablantes y subtituladores de la televisión maorí.

La llegada a las islas significó un cambio cultural de pueblo marino del trópico a pueblo cazador de clima templado, con escasos recursos alimenticios: animales domésticos y cultivos tropicales, adaptables al nuevo clima. Antes de la llegada de las primeras personas, el 80 % de la tierra estaba cubierto por bosques existiendo praderas y estepas de tipo tussok en el tercio occidental de la isla Sur, más exactamente en las Planicies de Canterbury.

Es probable que los antiguos peruanos comerciaran con los polinesios de las Marquesas u otras islas,[5] lo que puede explicar que el camote (Ipomoea batatas), planta americana, llegara tempranamente hasta Nueva Zelanda.

Las moas y otras aves autóctonas que eran cazadas por los maoríes, se extinguieron alrededor del año 1500 relativamente poco después de su llegada. Facilitó su extinción su baja reproducción, ya que no se dio una suficiente tasa de reposición ante el ritmo con el que eran cazados, sin embargo algunos opinan que existieron pequeños grupos de moas hasta fines del siglo XVIII o hasta inicios del siglo XIX. Se cuenta algún avistamiento por parte de marineros a las órdenes de James Cook y llaman la atención el estado de conservación de algunas plumas de estas aves.

A partir de las premisas de un antiguo estilo de la Polinesia centro oriental, llegaron a las realizaciones ornamentales que caracterizan su arte. La escultura, su manifestación más representativa, comprende tres tipos de obras: estatuas de bulto redondo, frisos ornamentales, y proas y popas de piraguas talladas. Los temas preferidos son la figura humana estilizada y los motivos geométricos, es rara la representación de animales. Casi toda la escultura tiene valor funcional y decorativo, salvo algunas imágenes de significado religioso, como la de Marakihau, el mítico ser marino de rostro humano y lengua bífida que se representa esquemáticamente, con las manos abiertas sobre el vientre, labrado en relieve sobre una placa rectangular, a veces calada. El rasgo más característico es la tupida decoración incisa.

Hay estatuillas masculinas, con rostros y cuerpo cubierto de dibujos a modo de tatuajes[6] y la cabeza adornada con cabello natural, semejantes en muchos aspectos a las halladas en Tonga, Cook y Hawái. Quizás son las únicas imágenes objeto de culto.

En el relieve, el arte maorí hace gala de toda su habilidad técnica. La figura humana, aislada o en grupo, se destaca sobre un fondo de motivos geométricos calados, el rostro se caracterizaba por una gran boca, de la que suele salir una lengua triangular, con el labio superior muy arqueado, en forma de ocho. La decoración de motivos curvos y en espiral, junto con la figura humana, aparece en las partes talladas de las piraguas y en los tatuajes faciales o mokos.[7]

Entre los mejores ejemplos del arte maorí se debe recordar los ornamentos pectorales de jade, labrados en forma del mítico hei-tiki, ser humano de cuerpo deforme, las mazas de guerra, hechas de madera o de hueso, y los grandes estuches de madera. En todos estos objetos la trama del dibujo se extiende en volutas y meandros de exquisitas elegancia y sensibilidad decorativa.

El análisis de la música maorí permite seguir la evolución de la música polinesia, pues parece que Nueva Zelanda ha conservado la más pura tradición. El canto épico conmemorativo y narrativo, y el canto que acompaña la danza son las dos principales manifestaciones de la música popular neozelandesa. Es pobre la tradición instrumental: se conocen algunos tipos de flauta, denominados putorino y koauau. Se emplean tambores, pero no para marcar el ritmo de la danza, sino como medio de comunicación entre lugares lejanos. El baile nacional, la haka, se marca con palmas y golpeando el suelo con los su función ritual o social. En especial, la épica guerrera encuentra su expresión natural en las enfáticas y declamatorias figuras rítmicas de la haka: son gritos y golpes rítmicos que deben intimidar al adversario e infundir valor guerrero maorí. En la actualidad, esta danza se ejecuta en ceremonias de recepción a visitantes extranjeros.

Esta música maorí ha sobrevivido hasta hoy entre los grupos más primitivos, a través de un largo proceso de decadencia y corrupción. Los cantos presentan un ritmo muy controlado y limitadas variaciones melódicas. Las canciones épicas y narrativas evocan los acontecimientos de la historia y de la mitología nacional, y comprenden numerosos himnos celebrativos.

Interacciones con Europa antes de 1840

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La primera impresión de los europeos sobre los maoríes, en Murderers Bay.

La colonización europea de Nueva Zelanda fue relativamente reciente. El historiador neozelandés Michael King cuenta en The Penguin History Of New Zealand que los maoríes son «la última comunidad humana en la Tierra intocada y no afectada por el resto del mundo».

Los primeros en visitar Nueva Zelanda fueron probablemente españoles. En 1525, hay teorías que apuntan a que Juan Sebastián Elcano llegó a las islas y la tripulación procreó con los nativos. Hay palabras maoríes que proceden del español. Este sorprendente descubrimiento refuerza la teoría.

En 1576, Juan Fernández, marino español asentado en Chile navegó por el Pacífico, al servicio del